Fútbol / Tercera
El fútbol triunfa en Pallafría
Atrio Bupolsa y Mirandés B se reparten los puntos en un derbi de altos vuelos / Los blanquinegros merecieron la victoria a los puntos, pero Moussa salvó al filial rojillo

Cachorro se echa al suelo para frenar la incursión del jugador del Mirandés B Raúl Rodrigo-I. L. Murillo
Ninguno de los contendientes pudo cantar victoria. Y sin embargo, ambos deben estar más que satisfechos por el derbi provincial que disputaron en Pallafría y que dignifica el muchas veces poco reconocido de fútbol de Tercera. Atrio Bupolsa y CDMirandés B firmaron tablas en un duelo pleno de intensidad, emoción y acciones de mérito. A los puntos mereció más el combinado blanquinegro, que buscó con mayor ahínco la meta contraria, pero se encontró una y otra vez con un seguro de vida bajo palos en las filas del filial rojillo.
Cada uno con su estilo (mucho más combinativo el local; más vertical el visitante) ambos equipos saltaron al terreno de juego con una sola meta entre ceja y ceja: la victoria. Y bien que lo agradeció el público que se dio cita en la contienda. Nada de especulaciones.
Los visitantes trataron de imponer de salida su mayor presencia física con una fuerte presión en la zona ancha. Raúl avisó de sus intenciones en el primer minuto de juego haciendo intervenir a Álex, que detuvo su disparo junto a la base del poste.
El Atrio Bupolsa no perdió la compostura. Capeó bien el temporal y fue capaz de llevar el choque donde más le convenía en una más que notable primera mitad. Dava y Cerezo, siempre con el apoyo de un incombustible Guti y un Bruju que está pidiendo a gritos en una oportunidad en una categoría superior, se hicieron con la manija del partido. Y poco a poco el partido se fue volcando en el área mirandesa.
Tras un centro de Picón que se paseó por la línea de gol sin rematador llegó el primer disparo peligroso de los blanquinegros. Picón soltó un latigazo a la base del poste que probó los reflejos de un entonado Moussa. Acto seguido fue Bruju, quien en una buena maniobra en la corona del área grande, volvió a buscar la portería del Mirandés B, aunque su zurdazo salió por encima de los tres palos.
Los capitalinos rondaban el área visitante cada vez con mayor peligro, aunque les faltaba definir. En el 23 de nuevo Picón, esta vez a la media vuelta desde la frontal, obligó a intervenir a Moussa, que respondió con solvencia. En pleno acoso local, superada la media hora de juego, Saúl robó un balón y ganó la línea de fondo por la izquierda. Su centro largo al segundo palo fue rematado de volea por Bruju. El esférico se marchó fuera por muy poco.
Y tanto fue el cántaro a la fuente que terminó por romperse. Moría ya el primer acto cuando Bruju se inventó un soberbio pase interior que hizo saltar los resortes de la defensa mirandesa y dejó solo a Guti, que de sutil disparo a la base del poste envió el balón al fondo de las mallas haciendo justicia a lo visto sobre el campo.
Sin embargo, dos lesiones en apenas cinco minutos (las de Dava y Zamora) trastocaron las planes del Atrio Bupolsa en el arranque del segundo acto. Los locales tuvieron que improvisar con una inédita zona de creación y sufrieron durante varios minutos ante la presión del filial rojillo, ahora más ambicioso.
El equipo se partió por momentos y el Mirandés B aprovechó la situación para devolver las tablas al luminoso en la que fue prácticamente su única ocasión de verdadero peligro. Raúl, muy activo todo el partido, dejó plantado a su par en el interior del área. Y su centro a la zona de remate fue empujado en boca de gol por Mikel.
Tocaba volver a empezar. El varapalo espoleó los ánimos del conjunto de Manu Cabezas, que a base de coraje se lanzó con decisión a por el envite. Lo probó primero el debutante Mario con un disparo desde la frontal. Y hasta el final del choque se encomendó a la inspiración de uno de los jugadores más desequilibrantes de la categoría, Bruju, para intentar obrar el milagro a pesar del cansancio.
Y lo pudo conseguir en dos acciones. La primera una fantástica acción personal del zurdo, que se marchó de cuantos rivales le salieron al paso. Su potente disparo lo repelió muy bien Moussa. Y un minuto después el cancerbero visitante salvó a los suyos en un disparo raso y cruzado de Bruju tras cesión de Guti, que el meta tocó lo justo para evitar el segundo tanto.