El Correo de Burgos

Baloncesto / LEB Oro

Palencia baja de la nube al San Pablo

El Miraflores no tuvo opciones ante un Quesos Cerrato muy superior / Los de Casadevall, completamente atascados en ataque

Poscic pelea por un balón contra Lamont Barnes en el choque de ayer en Palencia-MARÍA GONZÁLEZ / CB MIRAFLORES

Poscic pelea por un balón contra Lamont Barnes en el choque de ayer en Palencia-MARÍA GONZÁLEZ / CB MIRAFLORES

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El San Pablo Inmobiliaria se dio ayer de bruces con la cruda realidad. El Quesos Cerrato Palencia bajó de la nube al Miraflores en un choque en el que no tuvieron opciones los de Andreu Casadevall, inferiores a su oponente en todas las facetas del juego desde la primera acción.

Los morados, uno de los favoritos para luchar por el ascenso, cortaron de raíz la escalada burgalesa mostrándose como un bloque sin fisuras que sacó a relucir las carencias por falta de rodaje del cuadro de El Plantío, que tiene todavía mucho margen de crecimiento.

Con un duelo artilleros desde el perímetro arrancó la contienda en el Marta Domínguez. El base local Dani Pérez abrió el fuego, pero la respuesta del Miraflores fue inmediata. Sinica dejó patente su buena mano con dos lanzamientos consecutivos desde más allá de la línea de 6,75 para poner el 3-6 en el tanteador. La respuesta morada, cómo no, desde el exterior para devolver las tablas al electrónico.

Casadevall pretendía parar las acometidas de los anfitriones con una defensa zonal que no planteó demasiados problemas a su oponente, quien superaba el entramado con relativa facilidad para anotar tanto en la pintura como desde el perímetro de la mano de Dani Pérez y las penetraciones de McCarron que elevaron la renta local (17-10).

Esta situación obligó al técnico del San Pablo Inmobiliaria a solicitar el primer tiempo muerto para refrescar conceptos a sus pupilos, que estaban fiando hasta el momento todas sus opciones de anotación a los lanzamientos desde el perímetro, puesto que no encontraban a sus hombres interiores, bien defendidos por Quesos Cerrato.

Los de El Plantío carecían de fluidez y su precipitación y falta de paciencia de cara al aro rival le impedía recortar distancias para llegar al final del primer cuarto con 19-12.

Casadevall pedía más circulación de balón a los suyos, pero Palencia estaba ‘on fire’. Dani Rodríguez había dado el relevo en la dirección del equipo a Pérez. Y el base tomó el testigo de su compañero en la anotación (26-16). Mientras, el San Pablo Inmobiliaria se mostraba atascado en ataque. Maresch trataba de hacer la guerra por su cuenta con sus acciones de uno contra uno, pero no era suficiente, pues se echaban mucho de menos la aportación de los hombres interiores, hasta el momento casi inéditos en el aro contrario.

Los burgaleses se ataron los machos en defensa. Incrementaron notablemente su intensidad para frenar momentáneamente a su contrincante. Y Huertas y Toncinic acercaron a los de El Plantío en el luminoso (26-20).

Un espejismo, puesto que Rodríguez guiaba con el pulso firme a los suyos, encestando y dividiendo la zona con garantías. Los morados respondieron con vehemencia de la mano de Bas y redoblaron esfuerzos defensivos provocando pérdidas que frenaron la remontada visitante (33-20).

Casadevall se desesperaba en el banquillo, pues su equipo mostraba muchas carencias ofensivas. El catalán llamó a capítulo a sus jugadores para leerles la cartilla. Toncinic comenzó a hacerse fuerte en la pintura, aunque cada arreón de los burgaleses se encontraban con la reacción incontestable de un entonadísimo Rodríguez (38-26), que cortaba de un plumazo las esperanzas de los de El Plantío.

El Miraflores se veía superado una y otra vez en la retaguardia ante un rival lanzado y al que le salía todo sobre la pista. Y sus intentos de meterse en el duelo desde el perímetro eran papel mojado ante los bajos porcentajes de acierto. Así las cosas, el duelo parecía misión imposible al llegar al descanso (44-28).

Lejos de corregir errores, el San Pablo Inmobiliaria se estrellaba una y otra vez contra el muro defensivo del Quesos Cerrato. Carecía de claridad en la construcción y no tenía precisión en el lanzamiento. Peciukevicius no confiaba en su mano y no miraba nunca el aro. Y mientras el equipo se cargaba muy rápidamente de faltas en su intento por mostrarse más agresivo en la retaguardia.

El Miraflores logró contener el vendaval ofensivo de Palencia, aunque su bagaje atacante seguía siendo muy pobre. Los cambios introducidos no estaban dando resultado y el equipo evidenció en muchas ocasiones su falta de rodaje y la falta de entendimiento de sus efectivos. Y en esta tesitura, la desventaja no se reducía un ápice. Solo Toncinic parecía tener los recursos necesarios para hacer daño a la zaga morada. Pese a que los locales habían perdido su acierto exterior, dominaban el rebote con mano de hierro y ello le permitía encestar bajo el aro (58-38).

El choque estaba visto para sentencia en el arranque del último cuarto (59-40) en vista de la producción ofensiva burgalesa.

Los burgaleses se resistían a entregar la cuchara y protagonizaron su mejor racha del choque con un parcial de 0-6 con la segunda unidad en pista. Los morados cortaron de raíz el intento de insurrección visitante. Tras un tiempo muerto volvieron a tomar el mando para sellar el partido de la mano de Barnes (68-46). Y esta situación terminó por enterrar las ilusiones del Miraflores, completamente atascado.

Solo con todo decidido se soltó mínimamente el San Pablo en ataque, para maquillar el resultado empatar con su oponente en este último parcial.

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