RUGBY / División de Honor B
Algo más que un partido
El UBU Aparejadores prepara con mimo el encuentro que le medirá el domingo al todopoderoso Zarautz, con el liderato en juego / Para los jugadores de casa es el premio a tantos años de trabajo

Una representación de los jugadores de casa del Aparejadores RC posa en el anillo de San Amaro.-RAÚL OCHOA
BURGOS
Es la sexta jornada del campeonato y lo que ocurra sobre el césped del anillo de San Amaro no será definitivo. Ni mucho menos. Los aspirantes al título aún deberán librar infinitas batallas en la búsqueda de su objetivo final, pero el partido que enfrentará el domingo al UBU Aparejadores con el Zarautz RT guarda una relevancia especial para el club local.Los gualdinegros desafían al todopoderoso equipo vasco, terrateniente de la División de Honor B y favorito a revalidar el cetro conseguido el pasado curso. Y es que el bloque burgalés ya no ese recién llegado tan descarado como inexperto. Sabe lo que quiere, ha ganado solidez en todas las facetas del juego y ha reforzado sus filas para culminar con éxito las buenas expectativas creadas en los últimos tiempos.Es el duelo total del Grupo A, una nueva cumbre que conquistar para un proyecto que empieza a recoger los frutos de su trabajo colectivo sin ponerse techo. Nadie mejor que los jugadores de casa, aquellos que han sido protagonistas en el crecimiento del club, para explicar el valor que tiene uno de los grandes partidos del año. «Es el más llamativo para el aficionado y el más importante para nosotros hasta el momento», reconoce Rubén Domínguez.El ala subraya que el Aparejadores RC ha trabajado duro para ganarse el derecho a soñar con la elite. Tanto, que ahora mira hacia atrás «orgulloso de lo conseguido» por un grupo que quiere más, mucho más. «Nos ha costado mucho llegar hasta aquí y ahora hay que vivir esta etapa», valora.
Lo dice alguien que llegó al club aún en categoría cadete en una época en la que el rugby burgalés había tocado fondo. «Con esa edad teníamos que ayudar al primer equipo porque no tenían gente y he estado en partidos en los que había solo 14 jugadores disponibles», recuerda.Domínguez se interesó por el oval a través de un primo y llegó al club de la mano del pilier Julio Lucio. Por fin, la entidad dio un golpe de timón a su planteamiento y el programa de futuro diseñado entonces ya encuentra resultados en el presente. «Se apostó por la seriedad, por la promoción del rugby en las escuelas y por el trabajo. El crecimiento ha traído mayor repercusión, la entrada de patrocinadores y la llegada de fichajes extranjeros», explica.La evolución del proyecto también ha supuesto un crecimiento de la masa social. «Antes, cuando decía que jugaba al rugby me preguntaban, ‘¿qué es eso?’ y ahora la gente sabe cómo hemos quedado y que estamos en la parte de arriba de la clasificación», apunta.El UBU Aparejadores sabe de la importancia que tendrá el aliento del público en el encuentro ante el Zarautz. Las gradas de San Amaro cada vez registran un mejor ambiente y los incondicionales comparten ilusión con los nuevos aficionados. «Estamos consiguiendo que poco a poco nos conozcan y San Amaro tiene color cada fin de semana, aunque haga frío. En todos los partidos hay bajones en el juego y ellos son el jugador número 16 que debe sacarnos de esos malos momentos».Quien habla es Alberto López, otro representante de esa generación de jugadores burgaleses que auparon al Aparejadores hasta la División de Honor B y que disfrutan de la recompensa al trabajo realizado. Al igual que su compañero Rubén Domínguez, el pilier destaca la «seriedad» existente en la rutina del trabajo diario y el compromiso de un grupo que quiere estar lo más arriba posible.López sabe que la liga presenta otros rivales de gran nivel como La Coruña, Vigo o un Durango que ha comenzado el curso con mal pie. Sin embargo, el partido entre el Aparejadores y el Zarautz medirá a los dos equipos que mejores sensaciones transmiten. «Es lo máximo a lo que podemos aspirar hasta ahora, pero el trabajo viene de lejos», indica el ‘1’ gualdinegro.El bloque burgalés, además, tiene una cuenta pendiente con su rival de turno. «Parecían extraterrestres por los resultados que estaban consiguiendo y, aunque últimamente han bajado un poco, es el equipo más duro», reconoce López, mientras que Domínguez quiere sacarse la espina de las derrotas sufridas el pasado año. «Creíamos que podíamos ganar siempre y fallamos en los encuentros importantes. Ahora estamos mejor y si nos llevamos el partido será una inyección de moral», confiesa por su parte Domínguez.Y es cuando los resultados acompañan «todo es más fácil», como asegura López. Ellos, junto a otros compañeros de la casa como Sergio Estébanez, Jorge Fuente, Álvaro González, Andrés Caballero, Gonzalo Hernando, Erve Djosseu, Santi Sánchez, David Martín, Eduardo Obregón o Álvaro Carrasco (y el resto de componentes del equipo) están dispuestos a aprovechar la oportunidad ganada a pulso después de tanto esfuerzo.120.000 euros de presupuesto
El Aparejadores RC celebró en la tarde de ayer la Asamblea General Ordinaria, cita en la que la directiva presentó a sus socios la cuentas del club. La entidad cerró el ejercicio 14/15 con unas pérdidas de 3.320 euros que se compensarán con los resultados positivos registrados otras campañas. Además, el proyecto gualdinegro presentó un presupuesto de 120.000 euros para este curso, a la espera de conocer la subvención que recibirá el club procedente del Ayuntamiento de Burgos.