Fútbol / Tercera
5 minutos condenan al Caja Rural
El Villaralbo noquea al Promesas con tres tantos en un abrir y cerrar de ojos en el tramo final del primer acto de la contienda

Viti conduce un balón en presencia de un jugador del Villaralbo.-Raúl G. Ochoa
La historia parece condenada a repetirse. Cambia la película, pero el guión permanece invariable. El Caja Rural Promesas se dio de bruces con una realidad muchas veces repetida: no es capaz de refrendar en Castañares sus buenas actuaciones a domicilio. Un lanzado Villaralbo fue ayer el verdugo de los burgaleses en un partido que se decidió en cinco minutos fatídicos para los anfitriones, los últimos de un primer acto que dejaron la contienda completamente sentenciada.
Los de Pechu se habían conjurado para alejar los fantasmas que le vienen persiguiendo en su feudo ante un rival que llegaba a Burgos sin cadena. Pero los naranjas no firmaron una buena salida al terreno de juego. Ni mucho menos. Sus imprecisiones en la salida del balón eran aprovechadas por un cuadro zamorano que acumula mucho talento en los últimos metros.
Muy pronto avisaron los visitantes de sus intenciones. Corría el minuto 6 cuando Javi Ballesteros, que puso en jaque a la zaga local todo el choque, se llevó un balón por fuerza por el centro del área, aunque su disparo, blando y centrado, lo detuvo sin problemas Marco. Y Conde no estuvo fino para empujar el rechace al fondo de las mallas.
El Promesas no daba con la tecla. Se veía claramente superado por el Villaralbo en la zona ancha y su técnico se vio obligado a introducir una variación táctica para taponar la vía de agua. A partir de ese momento el Caja Rural se estiró un poco más. Marcos botó con potencia una falta desde 25 metros que no encontró la portería por muy poco. Y acto seguido, en el minuto 24, el colegiado anuló por previo fuera de juego un gol de Pekas, que había recibido un buen pase interior de Soto.
El Villaralbo pudo adelantarse en el marcador dos minutos después en una falta lateral botada por Villa en la que Vilarchao, libre de marca en el segundo palo y con todo a su favor, cruzó demasiado el esférico.
En pleno intercambio de golpes una buena internada de Marti por la izquierda concluyó con un cabezazo de Juan que se marchó ligeramente desviado. Y poco después Soto ‘pinchó’ a la perfección un centro desde la derecha, pero se llenó de balón y solo en el área chica, no acertó con su remate a la media vuelta.
Perdonó y lo pagó caro el cuadro naranja. Y es que en el minuto 40 el Villaralbo abrió la lata en un perfecto servicio de Villa por encima de la zaga que recogió Gallego, quien con frialdad encaró a Marco para batirle con un sutil disparo cruzado junto a la base del poste.
Sin tiempo para que los burgaleses se repusieran del varapalo los zamoranos golpearon de nuevo. En esta ocasión tras una apertura de Conde sobre JaviBallesteros, que puso un balón desde la derecha al corazón del área. Allí lo despejó Dani Burgos. El esférico lo recogió Garban en la corona del área. Con un perfecto chut de rosca lo puso fuera del alcance de Marco.
Y por si fuera poco, el castigo fue todavía mayor, pues en el 45 el Villaralbo lanzó una contra de manual desde campo propio que Javi Ballestero, con mucha frialdad, aprovechó para abrir su cuenta particular con un disparo cruzado desde el área chica.
Con el duelo completamente cuesta arriba y dos cambios obligados por sendas lesiones regresó el Caja Rural al césped. Los naranjas dieron un paso adelante y trataron de equilibrar las fuerzas en la medular. Pero el Villaralbo, que se dedicó a nadar y guardar la ropa, pudo incrementar su ventaja en salidas al contragolpe.
En una de ellas, tras un saque de esquinas del Promesas, Villa combinó con Conde por la banda derecha. Ganó la línea de fondo y su servicio al punto de penalti fue rematado al fondo de las mallas por Javi Ballesteros.