Fútbol / Segunda

Bofetada en el tiempo de descuento

Cruel derrota del Mirandés frente al Nàstic de Tarragona / Un tanto de Naranjo en el minuto 93 acaba con la condición de invicto de los burgaleses en Anduva y les aleja de los puestos de play-off de ascenso a Primera

Néstor Salinas salva una entrada de un defensor del Nàstic de Tarragona en el encuentro de ayer en Anduva-Alfonso G. Mardones

Burgos

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El Mirandés perdió su condición de invicto en Anduva en el tiempo añadido de un partido en el que no pudo nunca imponerse a su rival, el Nàstic de Tarragona. No llegó esta vez la tercera victoria consecutiva en casa, ni tan siquiera el empate que se aceptaba como un mal menor.

El equipo de Carlos Terrazas sufrió de esta forma un golpe inesperado que le aleja de los puestos de promoción. Globalmente fue superior el Mirandés, pero nunca lo pudo plasmar. Y cuando en los últimos minutos se fue a por la victoria desajustando su esquema, el Nàstic le sorprendió en una contra.

Salió el combinado burgalés con su habitual dosis de energía para intentar intimidar al Nàstic y buscar un gol rápido. Lo hizo con velocidad y orden, pero su propuesta se diluyó ante la solidez de un cuadro catalán bien plantado y con mucho equilibrio en sus líneas.

Fue además el conjunto visitante el primero en crear peligro con un remate de Palanca que se estrelló en el poste. La réplica del Mirandés llegó a balón parado con una falta botada por Eguaras que despejó Reina sacando una buena mano. Insistía el equipo de Terrazas, al que sin embargo le costaba llegar al área del Nàstic. Buscaron otras soluciones los jugadores locales, como el tiro desde larga distancia, el más peligroso a cargo de Ruper, que se fue a córner.

Álex García era el que más lo intentaba por la banda, arriesgando en el uno contra uno y buscando centros al área. Pero al Mirandés le costaba profundizar. También hubo alguna galopada de Néstor en lo que fueron arreones aislados fuera del contexto más pausado del partido. Eguaras lo volvió a intentar desde lejos, pero su disparo se fue alto esta vez. También hubo momentos de protagonismo para Lago Junior, al que le faltó sin embargo precisión en alguno de sus centros. No había dominador claro, porque tanto Mirandés como Nàstic alternaban en el gobierno del balón y del control del partido. Álex López, de cabeza, tuvo una de las últimas oportunidades de un primer período en el que hubo más ganas que acierto y en el que los dos equipos siguieron patrones similares.

Tras el descanso, el partido comenzó con un ritmo más lento, quizás por el esfuerzo de la primera mitad. Pero fue el Mirandés el que cocinó las primeras oportunidades poniendo una velocidad más que su rival, primero con un centro de un muy activo Eguaras que no encontró rematador y después en una acción en la que Lago estuvo a punto de llegar a un nuevo servicio de Eguaras.

Apretaba el Mirandés, que subía las revoluciones mientras el Nàstic se mantenía más pausado. Apenas habían pasado diez minutos cuando ambos técnicos hicieron el primer movimiento desde el banquillo. Entraron Naranjo y Abdón Prats para buscar nuevas soluciones en la zona de ataque.

Pero esa coyuntura coincidió con unos minutos especialmente planos y donde el centrocampismo devoró las estrategias ofensivas de ambos equipos, que por momentos se quedaron sin ideas. Kijera emergía como el jugador con más presencia y con más recursos, pero sus tentativas para asociarse no daban tampoco buenos resultados.

Un tímido disparo de Abdón Prats detenido sin dificultades por Reina apenas alteraba la monotonía de un partido que se iba por el sumidero. Terrazas buscó entonces el juego directo y dio entrada a Ion Vélez para jugar los últimos 20 minutos con menos toque y balones al área. Se volcó en ataque el Mirandés, dispuesto a dar el máximo en los diez minutos finales, donde por otra parte Reina se mostraba muy seguro en los balones que le llegaban.

El asedio de los de Terrazas era tan insistente como desordenado. Y a consecuencia de eso, de que el esquema se había roto, el Nàstic podía sacar tajada, pese a que se desdoblaba poco. Pero una de las veces que lo hizo, Ortiz tuvo que sacar bajo palos con Raúl ya batido después de una fulgurante jugada protagonizada por Naranjo.

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Los cuatro últimos minutos del añadido cavaron la tumba del Mirandés. Naranjo no falló esta vez y a en una nueva contra el andaluz batió a Raúl tras un pase de Emaná para poner fin al partido de la peor manera posible.