Balonmano / Asobal
El Villa de Aranda cumple el trámite antes del parón
El cuadro ribereño se impone en la pista del colista para cerrar una primera vuelta de ensueño que le permitirá luchar en la segunda parte de la Liga por las plazas europeas
Superó el trámite el Villa de Aranda en la despedida de la primera vuelta de competición en la Asobal. El conjunto ribereño se impuso en la pista del colista, el BM Aragón (30-35), y llega al ecuador de la competición (previo al largo parón liguero) en una posición inmejorable para luchar en la segunda parte de la temporada por seguir haciendo historia y situar al club en las plazas que dan derecho a la disputa de competiciones europeas.
Había alertado durante los últimos días Jacobo Cuétara a sus pupilos de la necesidad de saltar a la pista con todos los niveles de alerta activados. No se fiaba en absoluto de la aparente fragilidad de un rival que está obligado a saltar a la pista con el cuchillo entre los dientes para apurar al máximo sus opciones de permanencia.
Y fueron los del incombustible Demetrio Lozano, que hace las veces de entrenador-jugador, quienes hicieron valer su mayor ambición para tomar la delantera en el luminoso desde los primeros compases (4-2). Los ribereños no se encontraban cómodos sobre la cancha merced a la agresiva defensa zaragozana sobre sus mejores lanzadores. Y eso se tradujo en que BM Aragón marcaba de inicio la pauta en el luminoso.
Cakic puso por vez primera la igualada en el marcador (8-8) abriendo una fase de mayor equilibrio entre los contendientes, que se prolongó hasta el final del primer acto, al que se llegó con una mínima ventaja de los visitantes (14-15) en lo que suponía la primera vez que los ribereños se ponían por delante en el marcador. Dos tantos de Peciña y Canyigueral culminaron la remontada en el último minuto.
En la segunda mitad, ya con un Villa de Aranda mucho más entonado, los artilleros ribereños comenzaron a rendir a su nivel habitual. Y en esta tesitura pronto los burgaleses dejaron patente su mayor calidad para poner tierra de por medio (16-20). Pero los zaragozanos se agarraban con uñas y dientes a la pista y volvieron a echar el aliento en el cogote a los de Cuétara. Fue un espejismo, porque la escuadra del Príncipe de Asturias ya no estaba dispuesta a soltar el pie del acelerador.