Fútbol / Segunda B
El Burgos CF indulta al Pontevedra
El cuadro blanquinegro perdona lo indecible en el primer acto, con una pena máxima marrada incluida por Ander Vitoria / Rodri adelantó a los locales / Un saque de esquina mal defendido cuando el choque agonizaba aguó la fiesta a los de Viadero

Ander Vitoria tuvo en sus botas tres grandes ocasiones, penalti incluido, para encarrilar el duelo, pero tenía la pólvora mojada-Raúl G. Ochoa
Increíble pero cierto. El Burgos CF se quedó sin su ansiada cuarta victoria consecutiva. Dos puntos volaron in extremis de El Plantío en un duelo en el que el cuadro blanquinegro mereció noquear al Pontevedra con claridad. Solo la falta de puntería en los últimos metros le privó de hacer cerrado mucho antes un partido que por ocasiones bien habría podido concluir con un resultado incluso abultado para los locales. Pero perdonó en exceso y lo terminó pagando en un saque de esquina cuando la contienda ya agonizaba.
Las buenas sensaciones transmitidas por el equipo en el cierre de 2015 hicieron que Ángel Viadero apostara de salida por el mismo once inicial que salió victorioso de su visita al Sporting B. La escuadra blanquinegra saltó al césped con una camiseta que lucía un mensaje de ánimo a su compañero Pérez, que se perderá el resto de la temporada por una grave lesión de rodilla.
Los blanquinegros salieron con la lección bien aprendida frente a uno de los equipos revelación de la Liga. Muy sólidos atrás, buscaron con determinación las cosquillas al Pontevedra, al que obligaron a refugiarse en campo propio. Y las oportunidades no tardaron en llegar. No se había cumplido aún el minuto 5 de juego cuando el Burgos pudo adelantarse en el electrónico en un saque en largo de Toni que peinó Adrián en la frontal del área. El esférico lo peleó Ander Vitoria de espaldas, cuerpeando con su par. Lo bajó y disparó con la zurda a la media vuelta. Pero el disparo salió demasiado centrado y lo repelió el meta Edu.
Sin embargo pronto se torcieron las cosas, pues Pepe Delgado tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla por lesión en el minuto 9. Y Prosi, que había perdido su puesto en la medular, fue el elegido para sustituir al canario.
El contratiempo fue aprovechado por los visitantes para ganar metros. Los gallegos asustaron en el 13 en un buen servicio interior de Borjas sobre la internada de Queijeiro por el costado diestro. El interior no vio la inmejorable posición en la que se encontraba un compañero y optó por jugársela con un disparo cruzado que se marchó por encima del larguero.
El Burgos seguía mordiendo a su rival en la zona ancha, pero había perdido claridad en la construcción. Sin perder nunca el sitio en a retaguardia -para no conceder ningún contragolpe al Pontevedra- los de Viadero trataban de sorprender con rápidas aperturas a las bandas (con un Sergio Cortés muy participativo). En esta tesitura, con los anfitriones atascados y un contrincante que no exponía demasiado, el partido se fue adormeciendo.
De hecho, los porteros eran hasta ese momento espectadores de lujo de la contienda. Pero el partido enloqueció los últimos cinco minutos del primer acto.
Todo pudo cambiar en el minuto 43, cuando el colegiado no dudó un instante y sancionó con penalti unas manos de Capi en un centro de Prosi al corazón del área. Ander Vitoria fue el encargado de lanzar la pena máxima con potencia pero demasiado centrada. Edu adivinó sus intenciones y atajó a la perfección su lanzamiento (es el primero que marra el ariete vizcaíno este curso).
El choque se descontroló por completo, pero el Burgos CF no supo sacar tajada en otras dos grandes ocasiones antes del descanso. En la primera un fenomenal servicio de José Fran desde la banda izquierda cruzó todo el campo. Por el costado contrario llegó Sergio Cortés, que en plena carrera y con todo a su favor no acertó a precisar su remate, que se estrelló en el lateral de la red con medio campo ya celebrando el gol por el efecto óptico.
Y en pleno festival ofensivo burgalesista José Fran recibió un balón en profundidad que superó por alto a la zaga del Pontevedra, pero se escoró demasiado para regatear al portero y su remate, ya sin ángulo, lo repelió un defensor en el primer palo.
Había perdonado demasiado el Burgos CF, que sin tener continuidad en el juego, gozó de cuatro inmejorables oportunidades en el primer acto. Y volvió a hacerlo en el arranque del segundo acto Ander Vitoria, quien aprovechó un servicio de José Fran para dejar sentado al defensor Adrián con un fenomenal amago que le permitió girarse y encarar a Edu, pero su disparo raso no puso en apuros al guardameta (chutó muy centrado).
Con el Pontevedra anestesiado los blanquinegros hacían daño a la contra. Pero tenían la pólvora mojada. En el 57 el tanto merodeó de nuevo en el área gallega en un saque de esquina botado por Prosi que Odei, entrando con mucha potencia, cabeceó a la parte superior del larguero. Otra más que se fue al limbo.
Solo faltaba ajustar el punto de mira frente a un oponente maniatado y romo en labores ofensivas. El Burgos no cejaba en su empeño y fue capaz de acorralar a su contrincante de turno generando multitud de saques de esquina.
Tanto fue el cántaro a la fuente que terminó por romperse en el 71 en una acción de Aitor Granados por la izquierda. El lateral agotó sus opciones al llegar al área, donde un defensor gallego no supo despejar el balón, que salió rechazado a la frontal del área. Y allí Rodri, con el fusil cargado, conectó una soberbia volea rasa y ajustada a la cepa del poste que superó a Edu.
El tanto obligó a dar un paso adelante a un conservador Pontevedra, que pudo empatar la contienda en el 76 en un servicio de Borjas sobre Verdú, que en el área chica y con todo a su favor se entretuvo demasiado y Quesada, providencial, le rebañó el esférico en el último suspiro.
Acto seguido Ángel Viadero movió ficha y dio entrada a Sergio Esteban para ayudar a Andrés frente a las acometidas del mejor de los visitantes, Borjas.
Toni, en una mala salida de puños, metió el miedo en el cuerpo a la parroquia local en el 81, justo antes de que Fito Miranda reapareciera en el terreno de juego tras más de tres meses en el dique seco.
Y cuando los tres puntos puntos parecían seguros en el casillero burgalés llegó, en el 86, el jarro de agua fría en un saque de esquina botado por Verdú y mal defendido por la zaga blanquinegra. En el segundo palo y libre de marca el central Campillo cabeceó picado y superó a Toni. Aún tuvo tiempo Fito Miranda de arreglar la papeleta en el 89 con un zurdazo con rosca desde la corona del área grande que atajó junto al palo Edu.