BALONCESTO / LEB Oro
El San Pablo Inmobiliaria invita al optimismo
El equipo azul cuaja una brillante primera parte para sentenciar al Planasa, confirma su línea ascendente y se asienta en el pelotón de cabeza

Javi Vega machaca el aro del Planasa Navarra ante Quique Garrido, ayer, en El Plantío-Israel L. Murillo
SAN PABLO INMOBILIARIA 76
PLANASA NAVARRA 61San Pablo Inmobiliaria: Poscic (2),Maresch (2), Sinica (7), Vega (12), Peciukevicius (6) -quinteto inicial- Huertas (6), Vilanova (2), Toncinic (18), Martínez (6), Fornas (15), Proleta (-).Planasa Navarra: Bonhome (8), García (4), Arteaga (19), Servera (3), Narros (8) -quinteto inicial- Justo (4), Rodríguez (-), Zabalo (-), Nguirane (4), Garrido (11).Árbitros: Terreros y Uruñuela.Eliminados: No hubo.Parciales: 17-14; 41-21 (descanso); 55-40 y 76-61 (final).Si la primera vuelta realizada por el San Pablo Inmobiliaria merece un destacado reconocimiento, el proyecto está preparado para completar una segunda mitad de curso para el recuerdo. El equipo azul tropezará en el camino, llegarán más derrotas y quizá le falte un pequeño impulso para pelear cara a cara con los grandes. El tiempo lo dirá, pero parece seguro que El Plantío lo pasará en grande durante el trayecto.El equipo de Diego Epifanio cada vez hace más cosas bien. El bloque se siente seguro, lo nota y así lo transmite en su juego. Ayer cuajó una brillante primera mitad para sentenciar al siempre guerrero Planasa, aunque en el tercer cuarto perdió la chispa arrastrado por las circunstancias propias y ajenas.El San Pablo Inmobiliaria va a más y sabe que dispone de las herramientas necesarias para desplegar un baloncesto fiable, vistoso y consistente. Anoche ya ofreció buenas maneras desde el arranque. La circulación de balón en ataque era fluida y en cuanto ajustó un par de detalles en defensa, sobre todo el rebote, todo fue a mejor.El Planasa lo confió todo a la aportación de Arteaga bajo los aros y a los lanzamientos liberados de jugadores peligrosos como Bonhome, García o Garrido. De hecho, los verdes aprovecharon un pequeño atasco local para reducir la primera desventaja (11-5) y ponerse por delante con el 13-14 en el tramo final del primer cuarto.Ante esta situación, la presencia de Toncinic jugó un papel crucial junto a las rápidas transiciones. Solo el criterio de Uruñuela, quien permitió todo tipo de contactos sobre el croata en la zona, impidió el despegue local (21-19). Mientras tanto, la defensa dio seguridad a los de Epifanio y en ataque Vilanova comenzó a mover a sus tropas con criterio. Y llegó el momento del arranque definitivo. Asegurado el aro propio con un brillante ejercicio colectivo, un errático Sinica encontró la réplica negativa del Planasa. Hasta que los locales acertaron desde el triple.Una vez abiertas las compuertas, nada ni nadie pudo parar a un San Pablo Inmobiliaria lanzado. Edu Martínez y Huertas abrieron una brecha que desangró al rival. Los locales derrochaban confianza en las dos zonas y un inspirado Fornas puso la guinda con 10 puntos en el cuarto. El parcial se fue hasta el 20-2 y con el 41-21 los de casa tenían el partido de cara.Los de Epifanio necesitaban mantener el nivel defensivo y evitar problemas innecesarios. Navarra se vio obligado a subir la línea de retaguardia y los burgaleses lo tenían controlado después de situar la máxima del encuentro con el 47-25. Sin embargo, Uruñuela y Terreros tenían otros planes para el partido. El aleatorio criterio arbitral sacó de punto a los locales y dio un respiro a los verdes. El Planasa, ayudado por una antideportiva ridícula sobre Sinica, recortó hasta los 15 (47-32) y comenzó a incomodar a los azules.Si bien el marcador nunca peligró, las circunstancias cambiaron el paso de un San Pablo Inmobiliaria más espeso. Pero asentada la ventaja al inicio del último cuarto (55-40), los de Epi sentenciaron por segunda vez con un parcial de 8-0 culminado con dos triples de Fornas y Huertas. Era el 65-45 a 7:15 y el equipo burgalés desperdició una buena ocasión de ganar revoluciones para el futuro. Los azules abusaron del triple por momentos, pero encontraron el equilibrio interior con un portentoso Toncinic. La victoria estaba en el bolsillo. La undécima del curso para un equipo que se aferra al pelotón de cabeza y que depende de sí mismo. Sin presión, pero consciente de sus virtudes y de sus limitaciones.