El Correo de Burgos

BALONCESTO LEB Oro

Derrota sobre la bocina

El San Pablo Inmobiliaria cayó por la mínima en Melilla con un triple de Suka-Umu en el último segundo

Toncinic, el máximo anotador del San Pablo, busca la penetración a canasta.-NURIA RIOJA / MELILLA

Toncinic, el máximo anotador del San Pablo, busca la penetración a canasta.-NURIA RIOJA / MELILLA

Burgos

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Melilla Baloncesto: Almazán (5), Suka-Umu (12), Gatell (5), Franch (7), Edwards (2) -equipo inicial-, Zengotitabengoa (11), Pelayo (3), Manzano (11), Almazán (2), Javier González (-), Eduardo Hernández (7)

San Pablo Inmobiliaria: Peciukevicius (5), Maresch (4), Sinica (7), Javi Vega (10), Toncinic (15) -equipo inicial-, Poscic (2), Vilanova (4), Edu Martínez (11), Fornas (7) y Proleta (-).Árbitros: Morales y López.

Eliminados: No hubo.

Parciales: 16-13, 36-29 (descanso); 44-49 y 66-65 (final).

Suka–Umu despertó del sueño al San Pablo Inmobiliaria sobre la bocina. Después de haber dominado todo el segundo periodo, a la escuadra burgalesa se le escapó el triunfo en la cancha del segundo clasificado con un triple en el último suspiro. Los tiros libres desperdiciados y la fe de un Melilla que siempre creyó en la victoria, acabaron con las ilusiones de un conjunto castellano que rozó con la yema de los dedos una victoria que mereció por su trabajo tras la reanudación.

Yes que el conjunto que entrena Epi supo reaccionar después de una mala primera parte. La defensa azulona -ayer blanquilla- volvió a rayar a una gran altura en la reanudación y permitió que el conjunto de El Plantío dominara el juego. Pero al conjunto burgalés le faltó oficio cuando más achuchaba el rival y la grada. Fue entonces cuando se le esfumó un triunfo que tenía en la mano.

El partido comenzó embarullado y sin que ninguno de los dos equipos pudiera imponer su baloncesto, aunque siempre fue el equipo melillense el que estuvo por delante en el marcador. Los errores en ambos aros eran continuos, aunque comenzaron a acentuarse en el bando castellano, lo que permitió a su oponente lograr las primeras ventajas (13-7). Epi reaccionó y con un tiempo muerto frenó la sangría. El marcador se volvió a estrechar, aunque el San Pablo seguía sin transmitir buenas sensaciones.

Le costaba cerrar el rebote defensivo y le faltaba claridad en ataque, donde Sinica era el más entonado dentro del desaguisado. La igualdad se instauró en el marcador en los minutos finales de este primer parcial, que concluyó con un 16-13 que mantenía la igualdad, pese a los errores visitantes en los últimos segundos.

El San Pablo debía reaccionar y mejorar si quería tener opciones. Tampoco su rival estaba inspirado, pero los de Burgos necesitaban más pausa en ataque y mayor empuje defensivo. Tras un primer cuarto pobre por parte de ambos oponentes, comenzó un segundo acto en el que el único que avanzó en su juego fue Melilla. El San Pablo Inmobiliaria no acababa de despertar, de meterse en el partido y los errores en el aro contrario era una rutina.

El conjunto castellano tenía problemas bajo los aros. La envergadura de los pívots melillenses dificultaba sobremanera el baloncesto del equipo burgalés, que no hacía daño desde el exterior y se encontraba en inferioridad de condiciones en el interior.

Con el 32-23 Epi trató de poner orden en los suyos con un nuevo tiempo muerto, aunque segundos después del parón llegó la máxima (34-23). No obstante, las palabras del técnico burgalés hicieron mella en su equipo. La mejor versión del San Pablo seguía sin aparecer, aunque el equipo compitió algo mejor hasta el final del cuarto gracias a los puntos de Eduardo Martínez.

Se llegó al descanso con un marcador de 36-29, que daba ventaja a Melilla, pero que mantenía en el partido al cuadro de El Plantío. No obstante, algo debía cambiar en el conjunto castellano si quería conseguir la victoria.

El guión del choque cambió tras el descanso. La defensa en zona que planteó de salida el San Pablo se le atragantó a su oponente, además de permitir a los burgaleses cerrar mejor el rebote defensivo. La brecha en el marcador no solo disminuyo, sino que el conjunto burgalés se puso por primera vez por delante en el marcador (40-42).

El banquillo de Melilla tuvo que pedir su primer tiempo muerto y es que los de casa no veían las cosas tan claras. Las dudas habían aflorado en el bando norteafricano y era ahora el conjunto burgalés el que tenía la sartén por el mango.

En este tercer cuarto hubo fases en las que los de Burgos pudieron correr, mientras que su oponente tenía cada vez más problemas para conseguir canastas. El San Pablo se mostraba muy sólido en todas las facetas y eso se reflejaba en el marcador (44-49). El equipo burgalés había crecido desde atrás y parecía otro que en el primer periodo.

Melilla echó el resto en el inicio del último cuarto, aunque el conjunto burgalés estaba inspirado. La diferencia iba aumentando y se situó cerca de la decena en los primeros minutos de esta manga final. Ni una más que discutible antideportiva desconcentró al cuadro castellano, que seguía defendiendo con mucha intensidad, aunque había perdido acierto en ataque. Se llegó a los minutos finales con los visitantes muy sólidos y Melilla al borde de la desesperación.

Pese a todo, la fe de Melilla se mantenía intacta arropada por un pabellón que rugía y trataba de presionar a los colegiados y a los visitantes. Los locales fueron arañando puntos con el paso de los minutos, aunque San Pablo llegó con ventaja suficiente al último minuto. Los tiros libres mantuvieron a los norteafricanos en el partido -los que metieron ellos y los que falló el equipo burgalés- hasta que llegó el doloroso final en el que Suka-Umu ejecutó al conjunto burgalés en el últimos instante del partido.

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