El Correo de Burgos

Balonmano / Asobal

Un punto que sabe a gloria

El Villa de Aranda firma las tablas sobre la bocina en la pista del BM Cangas y mantiene intactas sus opciones de luchar por Europa en la segunda vuelta de la competición

Burgos

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Un punto salvó in extremis el Villa de Aranda en su retorno a la competición liguera tras el largo parón navideño y por la disputa del Europeo. El cuadro de Jacobo Cuétara firmó las tablas sobre la bocina ante el siempre peligroso Cangas Frigoríficos Morrazo en O Gatañal con un tanto de Moyano a falta de 15 segundos para la bocina. Tras remontar un partido en el que arrancó muy dubitativo y dominar el marcador durante la inmensa mayoría del segundo periodo, los ribereños vieron cómo su oponente daba la vuelta a la tortilla en un abrir y cerrar de ojos. Pero tenían los burgaleses un as en la manga para establecer el definitivo 27-27 y mantener intactas sus opciones de aspirar a los puestos europeos en la segunda vuelta.

Tal y como se esperaba entre dos rivales empeñados en hacer historia, gallegos y burgaleses pusieron toda la carne en el asador desde el primer minuto. Y saltaron chispas en las dos áreas, con los sistemas defensivos empleándose con agresividad. De hecho, las primeras sanciones no se hicieron esperar y Cangas aprovechó la oportunidad para ponerse por delante en el luminoso (3-0) obligando a Jacobo Cuétara solicitar su primer tiempo muerto. No varió sin embargo la decoración del choque, con un cuadro ribereño incapaz de superar el entramado defensivo de Morrazo (6-1).

Mucho contacto y pocos goles, esa parecía la tónica de un duelo a cara de perro. Con el paso de los minutos el Villa de Aranda fue recuperando sus señas de identidad hasta completar una fenomenal reacción (8-7) cuando sobre todo Oswaldo afinó su puntería. Los gallegos respondieron a la afrenta multiplicando sus esfuerzos en la retaguardia, si bien los del Príncipe de Asturias se agarraron a la pista con uñas y dientes para llegar al ecuador del partido con todas sus opciones de victoria intactas gracias a un parcial de 0-3 en el último suspiro (14-13).

Muy buena fue el retorno a la cancha de los burgaleses. Oswaldo Muñoz y Padilla completaron la remontad (14-16). Y a partir de ese momento el marcador se movió siempre en un pañuelo hasta el final de la contienda. Los burgaleses llevaron siempre la iniciativa en el tanteador, aunque cada tanto de los de Cuétara anunciaba otro de Cangas. En esta tesitura, se fueron sucediendo empates en el luminoso hasta llegar al momento de la verdad con todo por decidir. Hasta que ya en el último minuto el Frigoríficos Morrazo, empujado por su hinchada, quebró la serie con dos tantos seguidos (27-26). Con apenas unos segundos en el electrónico Cuétara paró el partido para preparar una última acción. Y la jugada salió a la perfección pues los ribereños rescataron un punto sobre la bocina.

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