BALONCESTO / LEB Oro
El San Pablo Inmobiliaria pierde el norte
Lejos de aprovechar su segunda oportunidad de clasificación, los azules protagonizan un cuarto partido para olvidar y afrontan el desempate muy tocados ante un Ourense crecido

Javi Vega intenta doblar un balón ante Rowley, ayer.-MARÍA GONZÁLEZ / CB MIRAFLORES
OURENSE 91
SAN PABLO INMOBILIARIA 65
Ourense: Fernández (5), Martínez (5), Rowley (11), Rivero (19), Zamora (13) -quinteto inicial- Barreiro (13), Kapelan (10), Salash (9), Rejón (6), Ballesta (-), Van Zijverden (-), Rodríguez (-).San Pablo Inmobiliaria: Poscic (6), Proleta (-), Vega (3), Peciukevicius (7), Sinica (10) -quinteto inicial- Vilanova (5), Maresch (7), Toncinic (7), Fornas (6), Behrens (1), Martínez (13).Árbitros: Rupérez y Sánchez.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 18-13; 42-25 (descanso); 67-43 y 91-65 (final).OURENSE
El San Pablo Inmobiliaria se ha empeñado en complicarse una eliminatoria que tenía en el bolsillo y, agotado el margen de error, está obligado a levantarse de la lona en tiempo récord si no quiere que una temporada para el recuerdo acabe con un regusto muy amargo.
El desempate era una posibilidad real en una eliminatoria tan igualada, pero lo cierto es que el San Pablo Inmobiliaria afronta el choque definitivo tocado en su moral después de desperdiciar su jugosa renta. La peor noticia para los azules, además, es la imagen ofrecida en los dos partidos disputados en Ourense.
Avisaba Epi de que su equipo aprendió la lección del jueves, pero el partido de ayer fue la constatación de que es el Ourense el que lleva la batuta. Lejos de imponer su criterio en pista, los burgaleses volvieron a jugar a merced de un rival que necesitó cinco minutos para sentenciar un choque que nunca existió.
De nada sirvió el regreso de Peciukevicius a un quinteto en el que sorprendió la presencia de Proleta. Zamora aún guardaba alguna dosis de la inspiración mostrada en el tercer envite y el San Pablo Inmobiliaria se vio a remolque desde el primer minuto. Y eso que el acierto del venezolano fue el menor de los problemas de los castellanos. El COB derrochó energía y confianza para maniatar a un bloque irreconocible.
El Ourense ni siquiera necesitó de inicio su acierto demoledor de otras tardes. Le bastó con el deseo para dejar a las claras quién domina la situación. Los gallegos capturaron la friolera de 6 rebotes ofensivos en el primer cuarto, un dato demoledor adornado con las 5 pérdidas protagonizadas por los visitantes.
En cuatro minutos, los de Epi ya estaban en la cuerda floja. Los burgaleses adornaron su horrorosa puesta en escena con 3 puntos después de seis minutos y medio de partido. Ese 14-3 de salida fue un reflejo de la tortura vivida ayer.
Quedaba todo el partido por delante y la sensación era de abatimiento. En cualquier momento podía llegar el descalabro definitivo, aunque los tiros libres taponaron por un momento la sangría de un San Pablo Inmobiliaria que debía celebrar como una victoria el 18-13 con el que acabó el cuarto inaugural.
Los de El Plantío aún estaban a tiempo de reconducir la situación, aunque avanzaban irremediablemente hacia el abismo. Con el 20-15, una rigurosa antideportiva señalada a Fornas acabó por desenganchar a los azules del choque. La renta orensana volvió a crecer hasta el 25-15 y a partir de ese momento Rivero ofreció una master class de cómo manejar el juego para cavar la tumba castellana.
El base segoviano anotó los 8 siguientes puntos de un COB que no se inmutó ante el amago de reacción del rival en el tramo final del segundo cuarto. El 34-18 era el preludio de la hecatombe de un cuadro burgalés que dio su última señal de vida con el 37-25. Un parcial final de 5-0 despertó a los pupilos de Epi.
Los 17 puntos de desventaja se presentaban imposibles de remontar en un escenario tan negativo para el Miraflores. El ataque fue una ruina y el Ourense derrochaba confianza por cada poro. Así, asumida una derrota que solo estaba pendiente de conocer el marcador final, el COB hurgó en la herida consciente de que el golpe moral puede ser definitivo para la suerte de la serie.
Los últimos 20 minutos fueron muy duros mentalmente. Sin opciones a la victoria, los de Epi sufrieron la cólera de un rival que jugó a placer. El Ourense, con un 72 por ciento de acierto en tiros de 2, se marcó el lujo doblar en rebotes a los burgaleses (33-16). Se daban todos los ingredientes para vivir una noche dolorosa y así ocurrió.
Zamora condujo a los suyos hasta el +27 (58-31) y el único objetivo era evitar secuelas para el futuro. De ahí hasta el final, el San Pablo Inmobiliaria solo pudo bajar de los 20 puntos de margen con el 70-52. Una anécdota para un partido que estaba perdido desde el minuto 5. Al menos, el San Pablo Inmobiliaria aún guarda una última posibilidad para enderezar una eliminatoria que, ahora mismo, está en el terreno que quiere el Ourense. El Plantío -mañana, 21,00 horas- jugará la última baza de los azules.