Contra las cuerdas
El San Pablo Inmobiliaria vuelve a caer frente al Peñas y necesita la victoria en el cuarto partido para evitar la eliminación

Toncinic intenta superar a Huskic, ayer, en Huesca.-ÁREA11
PEÑAS HUESCA 83
SAN PABLO INMOBILIARIA 71
Peñas Huesca: Fulwood (9), Bordignon (2), Huskic (12), Lafuente (7), Steinarsson (7) -quinteto inicial- Colom (2), Pardina (9), Díaz (23), Maldunas (10), Portález (2).
San Pablo Inmobiliaria: Peciukevicius (12), Maresch (11), Martínez (-), Vega (16), Toncinic (10) -quinteto inicial- Vilanova (-), Sinica (13), Fornas (9), Behrens (-).Árbitros: Pagán y Terreros.Eliminados: El local Bordignon.Parciales: 22-18; 44-38 (descanso); 59-57 y 83-71 (final).HUESCA
El corazón del San Pablo Inmobiliaria aún late, pero su vida en la serie de semifinales que le enfrenta al Peñas pende de un hilo. Los oscenses fijaron ayer el 2-1 en el global de la eliminatoria y obligan a los burgaleses a competir sin red en el cuarto envite, programado para mañana.
Los de Costa volvieron a llevar la iniciativa y de poco sirvió al conjunto azul la mejoría mostrada en varias fases del juego. Los visitantes hicieron lo más difícil tras igualar en el inicio del último cuarto (59-59) y cedieron en el momento decisivo. Cristian Díaz (23 puntos) y los tiros libres (18/28) sentenciaron a los pupilos de Epi, incapaces de anotar en los últimos cuatro minutos.
El juego desarrollado por el San Pablo Inmobiliaria hasta el descanso merecía, desde luego, un mejor resultado. Los azules tuvieron más virtudes que defectos y se vieron abocados a competir a remolque. Los visitantes sabían de la importancia de imponer su estilo sin renunciar a las transiciones. Sin embargo, no tuvieron margen para refrendar su planteamiento en el luminoso.
Huesca estuvo más incómodo que en otras ocasiones, aunque supo castigar cada error burgalés.
De hecho, el cuadro de Epi protagonizó sendas pérdidas de balón en sus dos primeros ataques. Mala puesta en escena, sin duda. Poco a poco, los castellanos comenzaron a carburar ayudados por las constantes alternativas planteadas en defensa. Huesca se topó con el aro más veces de las que hubiera deseado y los burgaleses cerraron bien el rebote para superar el primer momento de apuro y crecer hasta el 11-17 con un triple de Anton Maresch.
Esa canasta debía dar al San Pablo Inmobiliaria el espaldarazo de confianza que requería el buen esfuerzo realizado, pero fue el preludio del primero de los tres apagones protagonizados. El Peñas subió la línea de presión y la intensidad sobre el balón para protagonizar un duro parcial de 11-1.
Los de Epi sufrían para construir los ataques con limpieza y el rival cogió alas hasta alcanzar el 24-18 iniciado el segundo cuarto. Los burgaleses necesitaban recuperar sensaciones cuanto antes y salvaron el problema con un 2+1 de Fornas y un triple de Sinica. Para entonces ya habían apostado por una defensa zonal que dio sus frutos, aunque olvidaron otro detalle: el rebote.
Los verdes dispusieron de 8 segundas opciones hasta el descanso, un dato demoledor que minimizó el generoso derroche defensivo burgalés. El partido estaba muy igualado a pesar de que los árbitros volvieron a permitir a los oscenses el uso de las manos y de las caderas en situaciones de presión y se trataba de mantener la calma.
Peciukevicius, muy importante en sus penetraciones y en las acciones cercanas al aro, puso por delante a los burgaleses por última vez con el 32-34 a 3:26, un pequeño respiro antes de que se produjera el segundo cortocircuito. Tras el 37-36, el Peñas aprovechó sus visitas a la línea de personal y el rebote ofensivo hizo el resto. Así, un parcial de 7-0 creó dudas a los visitantes de cara a la segunda parte (44-36).
El panorama empezaba a ponerse negro para un San Pablo Inmobiliaria que merecía mejor suerte. Sin embargo, la realidad exigía a los azules una vuelta de tuerca en sus prestaciones en un tercer cuarto que arrancó muy mal. Los visitantes se mostraron erráticos y el Peñas se limitó a seguir la corriente para estabilizar su ventaja con el 50-40. Y es que los de Costa tampoco estaban como para acelerar en ataque.
Los de El Plantío sumaban una canasta en 4 minutos. Los problemas se acumulaban y el margen se agotaba. Al fin, un parcial de 0-5 metió en harina a los burgaleses, liderados por Javi Vega. El madrileño asumió la responsabilidad para dejar a los visitantes a las puertas del rival en dos ocasiones. Primero, con el 52-49 a 4:40 y después con el 57-54 a 1:34 del final del tercer cuarto. Era el momento de rematar la reacción y Sinica, principal escudero de Vega, clavó el 59-57 con el que arrancó el periodo decisivo.
Toncinic firmó la igualada a 59 ante un Huesca que no se descompuso. Parecía el principio de algo bueno y fue el prólogo del final. El rival, experto en castigar los detalles, puso a prueba la fortaleza mental de los burgaleses con dos triples letales en un visto y no visto. Después de todo el esfuerzo realizado para levantar la desventaja, los castellanos volvían a verse a remolque. Esta vez, para no volver.
Los pupilos de Costa nunca perdieron la iniciativa. La goma se estiraba (67-61) y encogía (69-66), pero la situación siempre favoreció a los verdes. Cristian Díaz se erigió en verdugo y empujó a los burgaleses al abismo con el 76-68. Restaban 5 minutos y a los de Epi se les iba a la vida en cada acción.
Por mucho que los ayer blancos lo intentaran, el partido estaba decantado. Toncinic protagonizó el último estertor visitante. Aún había tiempo para remontar con el 76-71, pero ahí murieron los castellanos, incapaces de anotar en los últimos cuatro minutos. Al menos, queda una bala.