Fútbol sala
El Juventud regresa a Segunda B
El cuadro burgalés puso el broche de oro a una sensacional temporada con el ascenso a la categoría de plata imponiéndose también en el choque de vuelta en tierras gallegas al Pazos

La alegría por el ascenso quedó empañada por el fallecimiento del padre de un jugador del equipo-ECB
Burgos contará la próxima temporada con un equipo en la Segunda División B del fútbol sala nacional. El Juventud del Círculo puso ayer el broche de oro a una sobresaliente temporada imponiéndose también en el choque de vuelta de la eliminatoria frente al campeón gallego, el Pazos (1-2) y ve cumplido su sueño del salto a la categoría de bronce.
Tocó sufrir a los de Raúl Zamora ante los envites de los de Pontevedra, pero su sensacional trabajo defensivo les abrió las puertas de la gloria por un tanteador global de 6-3. Sin embargo, la celebración quedó empañada por el fallecimiento de Jesús Martínez, padre del jugador del primer equipo Rodri y un fijo en las gradas en todos los partidos del club. A él dedicaron la gesta.
El combinado burgalés saltó a la abarrotada cancha de los pontevedreses con las ideas muy claras. Sabía que no podían especular en ningún momento pese a su ventaja del choque de ida -inició el duelo con dos tantos de ventaja tras el partido de ida en el pabellón Círculo (4-2)-.
Su objetivo era marcar territorio desde el pitido inicial. Y lo consiguió a las primeras de cambio. Mejor imposible fue el arranque de los arlequinados, que se adelantaron muy pronto en el marcador con un tanto de Mario que daba más tranquilidad si cabe a los de Raúl Zamora, que una vez tomada la delantera en el luminoso intentaron bajar de revoluciones al envite a través de posesiones largas. No era tarea fácil por el empuje del ahora más necesitado si cabe Pazos de Borbén.
Los gallegos confiaban todas sus opciones más al corazón que a la cabeza, lo que hacía más fácil la labor de contención de un Juventud mucho más sereno y preciso. Con el paso de los minutos el nerviosismo fue haciendo acto de presencia en las filas locales, que no conseguían superar el bien pertrechado entramado defensivo de los castellanos. El Pazos tocaba y tocaba, pero sin profundidad. Superado el ecuador del primer acto el Juventud abrió brecha con un tanto en propia meta de un zaguero gallego (Jonás).
Los locales redoblaron entonces su intensidad en la pista y pusieron por momentos cerco a la meta defendida por Carranza. De hecho, enviaron hasta dos balones a la madera en el tramo final con los burgaleses cediendo metros sobre el campo.
El choque enloqueció ante la presión gallega y se convirtió por momentos en un correcalles. Los arlequinados tuvieron incluso una oportunidad para sentenciar en una contra protagonizada por Alejandro Nozal. Pero el balón terminó en la madera.
Lo que sí llegó fue el primer tanto del Pazos a falta de un minuto para el descanso. Y Carranza sacó una buena mano para evitar el empate acto seguido.
Los burgaleses salvaron los muebles. Yles vino bien la llegada del descanso para refrescar conceptos en el vestuario. Tenían una ventaja de tres tantos y había que mantener la cabeza fría para alcanzar el éxito. Recobradas las fuerzas y tras la charla de Raúl Zamora el equipo controló mejor la situación en el arranque de la segunda mitad, neutralizando con más solvencia las acometidas del Pazos.
La necesidad empujaba a los anfitriones a lanzarse a la desesperada sobre la meta de Carranza. Yla presión se hizo por momentos asfixiante. El Juventud no fue capaz de aprovechar una superioridad numérica para perforar la meta local, aunque sí obligó a los gallegos a cometer muy pronto la quinta falta.
Los verdiblancos se defendían como gato panza arriba. A 7 minutos para el final el Pazos quemó sus naves con el portero-jugador en pista. Los burgaleses pudieron dar la puntilla en un doble lanzado por Mario y en un mano a mano de Tito. No anduvo fino en la definición el Juventud, pero al menos Carranza, inconmensurable, abortaba una y otra vez el peligro con sus intervenciones para desesperación del Pazos y delirio de la afición burgalesa.