BALONMANO / Asobal
El Villa de Aranda cierra la era Cuétara con una derrota
El Anaitasuna supera al conjunto burgalés tras administrar la ventaja lograda en la primera parte / Fin de curso para los ribereños
ANAITASUNA 35
VILLA DE ARANDA 29
Anaitasuna: Lorger, Gastón (2), Bazán (2), Garza (1), Costoya (2), Chocarro (2), Da Silva (6) -equipo inicial- Etxeberria (3), Del Valle (-), Nadoveza (7), Goñi (1), Pérez de Inestrosa (5), Ugarte (4), Castro (1), Kisselev (1), Hernández.
Villa de Aranda: Rangel, Moyano (1), Muñoz (11), Sánchez (4), Moreira (1), Oswaldo (2), Cakic (-) -equipo inicial- Peciña (1), Part (-), Revin (-), Nantes (7), Ramos (2), Santana.
Árbitros: Ballano y Rodríguez.
Tarjetas amarillas: A los locales Garza y Costoya, así como a los visitantes Part y Revin.
Exclusiones: Ugarte en el bando navarro y Peciña y Moyano en el equipo burgalés.
Parciales cada 5 minutos: 3-3; 8-5; 11-6; 13-9; 16-11; 17-14 (descanso); 20-15; 23-18; 25-20; 27-23; 31-26 y 35-29 (final).PAMPLONA
El Villa de Aranda no pudo cerrar la era Cuétara con una victoria y cayó derrotado en el partido que le enfrentó ayer al Anaitasuna. Era el broche a una temporada tan ilusionante en el arranque como convulsa en el tramo final y los burgaleses cayeron ante el acierto pamplonés.
Después de brillar con luz propia ante el todopoderoso Barcelona, la escuadra castellana quería dejar su sello en la ‘catedral’ del balonmano. De hecho, las primeras ventajas del partido sonrieron a un Villa de Aranda que llevó la iniciativa de la mano del tridente formado por Oswaldo-Javi Muñoz-Sánchez.
El Anaitasuna aguantó el pulso, respondió a cada tanto ribereño y se hizo con el control tras el 4-5. Entonces, los burgaleses entraron en un agujero negro que dio alas a su adversario. Los navarros fueron a más y firmaron un parcial de 5-0 para conseguir un interesante colchón en el marcador. Los visitantes acumularon seis minutos sin marcar y después se situaron una desventaja máxima de seis goles (15-9).
Los navarros disfrutaron de un destacado acierto ofensivo en la primera mitad y el arranque final del Villa de Aranda maquilló en parte el problema para afrontar la segunda parte con garantías. El 17-14 era un mal menor para los pupilos de Jacobo Cuétara, aunque poco duró la esperanza.
Otro parcial del Anaitasuna dejó a los ribereños contra las cuerdas con el 20-14 en el minuto 32. El cuadro ribereño necesitaba un cambio de escenario cuanto antes frente a un rival que siempre contestó con firmeza para firmar una nueva máxima con el 24-17.
Para entonces parecía evidente que el Villa de Aranda no estaba para protagonizar una de sus características reacciones. Al menos, sí estabilizó el ritmo de un partido en el que los pamploneses mantuvieron el control.
El 26-23 fue un espejismo que no tuvo continuidad. El Anaitasuna evitó apuros y condenó al Villa de Aranda a cerrar la temporada con una derrota, el día en el que Cuétara y varios de los integrantes del equipos dijeron adiós a un club que hoy inicia una nueva etapa.