BALONCESTO
El penúltimo servicio de los ‘Quijotes’
El CB Tizona, apoyado en un inconformismo «razonable y razonado», ataca desde todos los frentes a un sistema que se tambalea
La directiva del CB Tizona se dirige a la afición en una asamblea.-RAÚL OCHOA
BURGOS
Miguel Ángel Benavente y el resto de la directiva del CB Tizona llevan a gala la etiqueta de ‘Quijotes’ en su particular cruzada contra el sistema. Un grupo de empresarios y sus entusiastas colaboradores se embarcaron en una guerra particular en la que poco tenían que ganar. Al menos, sobre el papel.
Sin embargo, su osadía ha logrado que los pies del gigante flaqueen. «Nos han ninguneado y ahora estamos cerca de poner las cosas en su sitio», subraya el presidente, quien pide algo de consideración a la apuesta realizada desde Burgos. «Con el tiempo muchos de los que nos dieron la espalda quizá tengan que reconocer lo que hicimos por el baloncesto», comenta.
Los diferentes frentes abiertos contra la ACB y el Consejo Superior de Deportes han supuesto un gran desgaste para un CB Tizona que ve la luz al final del túnel, pero quiere más. No ha ahorrado un gramo de energía en su empeño y el club lo vuelve a demostrar al situarse en primera fila de la batalla electoral por la presidencia a la Federación Española de Baloncesto (FEB).
Nadie sabe aún qué sucederá al final de esta historia, como tampoco alguien podrá reprochar a la directiva burgalesa su empeño. «Todos los miembros de la directiva hemos sufrido en primera persona las condiciones que exige este deporte para competir», explica Miguel Ángel Benavente, quien defiende la evolución de un proyecto que no se ha resignado a su suerte.
«La aspiración es llegar al máximo de tus posibilidades. Empezamos de una manera modesta, como casi todos los equipos salvo cinco o seis que nunca han tocado el barro. Salimos de un colegio -Liceo Castilla Maristas- y con mucho esfuerzo crecimos hasta llegar a la cumbre por méritos deportivos», señala.
Y, entonces, toparon con un muro infranqueable. «Para jugar con los mejores te encuentras con unas condiciones ‘antitodo’», explica. Por eso, «cuando alguien ve una injusticia se rebela». Ahora, vista la evolución de los acontecimientos, Benavante lanza un mensaje de optimismo. «Creo que nuestra tenacidad y nuestro inconformismo razonado y razonable conseguirá que el baloncesto cambie», apunta.
El empresario se lanza al ruedo electoral para completar desde dentro el cambio iniciado desde fuera. Como ha manifestado en alguna ocasión, es el «penúltimo servicio» azulón por el deporte de la canasta. En caso de conseguir los 18 avales necesarios las urnas dirán si el baloncesto español respalda a la directiva burgalesa o si, por el contrario, estos Quijotes continuarán la guerra en solitario. Sea como fuere, Benavente y sus «amigos» de la directiva del Tizona tendrán la conciencia muy tranquila.