BALONCESTO
Miguel Ángel Benavente: «Podemos hacer un baloncesto más amable»
Precandidato a la presidencia de la Federación Española de Baloncesto. El dirigente del CB Tizona inicia la carrera electoral con el ánimo de aquel que no tiene nada que perder y con la fuerza de quienes han iniciado el cambio del sistema actual

Miguel Ángel Benavente posa en las instalaciones de la Federación Española.-FEB
BURGOS
La configuración de la asamblea general marca el pistoletazo de salida en la carrera electoral a la presidencia de la Federación Española de Baloncesto. El empresario burgalés Miguel Ángel Benavente es uno de los seis aspirantes al cargo y toma carrerilla con la ilusión de aquel que está convencido de su capacidad para liderar un proyecto de gran envergadura.
Es un asunto de conciencia con un toque reivindicativo. El CB Tizona ha iniciado el cambio del anquilosado sistema que rige el baloncesto español y asumir el timón de la FEB facilitaría la reordenación de un deporte que mira al futuro. De momento, Benavente necesita reunir 18 avales antes del 20 de junio y ya ha puesto en marcha la maquinaria.
Pregunta.- ¿Preparado para entrar en acción?
Respuesta.- Sí, una vez configurada la asamblea ya sabemos a quiénes nos debemos dirigir.
P.- ¿Qué ánimo tiene Miguel Ángel Benavente?
R.- Cuando tomas la decisión de presentarte a las elecciones de la Federación Española de Baloncesto lo haces con todas las consecuencias. Sé que soy el convidado de piedra porque el resto de precandidatos ya pertenecen al ámbito federativo. Algunos, incluso, forman parte de la Comisión Delegada.
P.- La salida de José Luis Sáez ha removido los cimientos de la FEB. ¿Esperaba un número tan elevado de aspirantes?
R.- Algunos de los precandidatos estaban muy a gusto con José Luis Sáez y ahora están decididos a cambiar cosas, denuncian qué hay que mejorar y comentan en voz alta aspectos de los que nunca dijeron nada cuando tuvieron ocasión. Cada uno sabrá lo que debía haber hecho y lo que quiere hacer ahora, pero esta postura hace que su discurso actual quede hueco.
P.- Los focos y los medios se centran en la figura de Jorge Garbajosa. ¿Le considera el gran favorito sobre el papel?
R.- Fue un gran jugador y ahora es empleado de la Federación Española. Esta circunstancia puede provocar confusión porque no se sabe si en este momento ejerce como representante de la FEB o como precandidato a la presidencia. Además de ‘ser’, hay que ‘parecer’. Lo mejor es que se hubiera apartado temporalmente de sus funciones para explotar sus virtudes como candidato en igualdad de condiciones que el resto. Eso también es juego limpio, pero puede que yo esté equivocado.
P.- El caso es que tiene buen cartel.
R.- Por supuesto. Fue un jugador NBA y uno de los principales referentes de la selección española. Los deportistas siempre tienen buena imagen, pero un presidente de la FEB debe ofrecer algo más. La gestión de una empresa, el manejo de los grupos de trabajo y el control de una organización con un presupuesto cercano a los 20 millones de euros no es tarea fácil. No pongo en duda su capacidad, pero para mí es un precandidato más con sus fortalezas y debilidades.
P.- ¿Espera que se produzca alguna alianza?
R.- Igual sucede, aunque la estructura de la FEB tampoco da mucho margen para ello. Es una organización en la que la figura del presidente tiene mucho peso y es difícil que dos aspirantes se encuentren cómodos en un planteamiento común.
P.- Federativos, un ex jugador y un empresario con una visión diferente de la realidad del baloncesto. ¿Sabe exactamente dónde se ha metido?
R.- Sí. En principio salgo a pecho descubierto. La mayoría de los competidores son federativos y conocen los problemas de la FEB, pero yo los veo desde la perspectiva de los clubes y de los jugadores.
P.- Cada estamento del baloncesto tiene sus reivindicaciones y sus problemas. ¿Se puede atender a todos?
R.- Las federaciones no tienen sentido sin los clubes. Nosotros hemos visto que la FEB aporta poco a los equipos y mi prioridad es que ellos se sientan cómodos. Ello redundará directamente en los jugadores y en la mejora de este deporte.
P.- ¿Cómo puede crecer el baloncesto en España?
R.- Hay que fomentar este deporte en las poblaciones pequeñas, pero éstas necesitan que se suavicen ciertas condiciones administrativas. Esas obligaciones son un problema para localidades y clubes sin muchos recursos y a la FEB no la supone ni un 5 por ciento de sus ingresos. Es mejor buscar ese dinero en otro lado y facilitar el desarrollo normal de las competiciones.
P.- El colectivo de los jugadores está muy molesto. Su situación es cada vez más precaria, las ligas pierden interés y los clubes sufren para confeccionar los presupuestos. ¿Cómo se puede transmitir tranquilidad?
R.- No se trata de deteriorar las garantías de los jugadores, sino de mejorar las ligas y su funcionamiento interno. Luego está el tema de los contratos, donde actualmente hay un vacío. Es necesario aclarar la relación laboral que debe existir entre el jugador y su club porque el CSD señala que en baloncesto solo es profesional la ACB. No se sabe en qué categoría se encuentran ligas como la LEB Oro o la Liga Femenina, pero los jugadores sí tienen una relación contractual como es lógico.
P.- ¿Este problema tiene solución a corto o medio plazo?
R.- Es necesario configurar un marco legal para dar seguridad, para que todo el mundo esté en igualdad de condiciones y para regular las diferentes categorías. En nuestro club todos los jugadores cotizaban, pero no tengo claro que el resto lo hiciera igual. Luego pueden darse disgustos como lo ocurrido hace años con el equipo femenino de León.
P.- ¿Tienen futuro las ligas FEB?
R.- Hay que dar una vuelta completa al sistema desde la base. Por ejemplo, la EBA es una liga muy interesante que debe lanzar a los jóvenes. Sin embargo, muchos jugadores con 18 años no tienen dónde competir y su lugar idóneo es ahora el refugio de los que están de vuelta.
P.- Tiene tarea para dotar a cada liga de su importancia en el escalafón.
R.- Son muchas cosas que no se pueden cambiar de la noche a la mañana, pero hay que sentar las bases y ese es el mensaje que debo lanzar. El formato actual es decadente y se muere. Eso no crea ventajas para los patrocinadores, quienes siguen solo por su amor al deporte, y las competiciones languidecen.
P.- ¿Qué idea plantea para reforzar la estructura de formación existente?
R.- En su día ya peleé por una causa que me gustaría retomar. Quiero que vuelva el proyecto ‘Siglo XXI’. En su momento conseguimos que continuara un año más de lo previsto, pero lo cerraron. Es una idea que da frutos y que el baloncesto femenino mantiene con un trabajo magnífico. Creo que fue un tema político y la patada se la dieron a los chavales. Era una iniciativa buenísima que cuidaba al jugador y su formación.
P.- El día que anunció su intención de presentarse a las elecciones pidió que se denunciara cuanto antes el convenio ACB-FEB. ¿Sabe si ha habido algún movimiento al respecto?
R.- Todo sigue igual. Es un convenio nefasto y prorrogado. Entiendo que es malo continuar con un acuerdo redactado hace mucho años y vencido en 2012. El país ha cambiado mucho en este tiempo y hay que ajustarse a la realidad. Si la ACB cierra las competiciones estrangula al resto del baloncesto. Hay que retomar este asunto y replantearlo con los condicionantes actuales.
P.- Sin embargo, no parece que haya buena sintonía actualmente entre la Federación y la ACB después de que se pusiera en peligro la participación de España en los Juegos de Río.
R.- Me alegro de que el CSD anulara el acuerdo de la ACB en el asunto de las competiciones europeas. Siempre debe prevalecer el resultado deportivo y la Euroliga no lo cumple, como tampoco se prima las competiciones FIBA.
P.- ¿Considera que desde su posición la perspectiva es mejor que la del resto de aspirantes?
R.- Creo que las cosas se ven mejor desde fuera. Algunos llevan ahí muchos años, se han acomodado y nunca propusieron los cambios que ahora defienden.
P.- Ha defendido los aspectos positivos de la gestión de José Luis Sáez. ¿Incluso en eso va contra corriente?
R.- No entiendo por qué se hace leña del árbol caído. El presidente actual se hizo cargo de una Federación con cuatro millones de euros y lo ha dejado con 20 millones de presupuesto en 2014. Ha hecho un gran trabajo con la selección, ayudado por una generación de jugadores buenísima. España fue sede del Mundial de 2014 y lo será del femenino en 2018. Ha hecho muchas cosas bien y no pasa nada por reconocerlo.
P.- Para usted resulta vital el aspecto económico. ¿Ya dispone de los números actualizados de la FEB?
R.- No, aún no se conoce ni el resultado de 2015 ni el presupuesto de 2016. Pediré esa información si tengo derecho a ello porque resulta fundamental. Esta indefinición causada por la situación actual puede perjudicar a algunos ingresos.
P.- ¿Es posible el equilibrio perfecto entre los éxitos deportivos y una economía saneada?
R.- El deporte es complicado porque los números se mezclan con el corazón y a veces te metes en gastos que traen malas consecuencias, pero la FEB debe mantenerse estable. A los clientes (los patrocinadores) hay que darles mucha confianza y tranquilidad, que vean que las dudas que se hayan podido generar en los últimos meses dan paso de nuevo a la calma.
P.- ¿Puede la FEB mantener su estructura organizativa?
R.- El factor humano es el más importante en las organizaciones. Algún presidente autonómico quiere derribar lo construido y yo creo que hay que actuar sabiendo con qué cuentas y hasta dónde puedes llegar. El presidente es la cabeza visible, pero tiene que estar rodeado de un buen equipo de trabajo. Intentaría ser menos presidencialista.
P.- ¿Cuál es el trasfondo de su mensaje?
R.- Si desde fuera estamos cerca de cambiar el baloncesto, imagina qué podríamos hacer desde dentro. Eso es lo que tienen que valorar los que voten. Si ven que hay personas que luchan contra algo injusto, su voz y su peso será mayor con un altavoz como la FEB. Teniendo los conceptos claros podemos hacer un baloncesto más amable en todos los aspectos.
P.- ¿Qué puede perder con esta aventura?
R.- Nada. No estamos aquí por una apetencia personal. Ya manifesté mi renuncia a ciertas cosas y no estoy para sacar tajada. Llego para trabajar por el bien de todo el colectivo del baloncesto.
P.- Su club está inmerso en una batalla administrativa que puede romper el poder establecido por la elite. ¿Considera que su presencia en estas elecciones supone una buena plataforma para dar a conocer su labor?
R.- Este paso viene empujado porque sale del corazón y porque a la directiva del Tizona nos molestó que alguien quiera ponerse una medalla que no le corresponde -en referencia al ministro en funciones, Iñigo Méndez de Vigo-. Queremos dar a conocer lo que estamos haciendo, con el mensaje de que podremos hacer más cosas desde dentro. Se pueden remover conciencias.
P.- ¿Ya ha definido su programa y las plataformas de comunicación?
R.- Sí, toda esa parte del trabajo se está elaborando. Hay un grupo de colaboradores volcado con la causa. He marcado el pistoletazo de salida para cuando se conozca la composición de la asamblea general y será ahora cuando aceleremos.
P.- ¿Ya ha movido ficha entre los 20 miembros de la asamblea natos en razón de su cargo?
R.- La presidencia de la FEB es muy importante y hay que darse a conocer en todos los sitios. Las federaciones territoriales tienen mucho peso y hay que hacerse un hueco allí, algo que no es sencillo. Ya me he dirigido a varios presidentes y algunos me han manifestado su apoyo. Se lo he agradecido y ahora seguiremos trabajando.