Fútbol / Segunda
Remontada de oro del Mirandés
El cuadro rojillo levanta un 0-2 frente al Cádiz y obtiene su primera victoria de la temporada / Eguaras y Maikel Mesa devolvieron las tablas al marcador y Guarrotxena dio la vuelta al partido cuando los andaluces jugaban con 10 hombres

Pedro Martín protege un balón ante el acoso de un defensor del Cádiz en el choque de ayer en Anduva-Alfonso G. Mardones
Partido para el recuerdo el vivido ayer en Anduva. El Mirandés logró remontar al Cádiz un 0-2 y obtuvo su ansiada primera victoria de la temporada. En la segunda mitad de una tarde muy calurosa, con un hombre más pero en apenas cuarto de hora de juego en tromba, los de Carlos Terrazas pasaron por encima de los andaluces y consiguieron una victoria anímica muy importante que además de otorgarle tres puntos, incrementa todavía más el valor de los dos empates sumados hasta la fecha.
No pareció salir mal el Mirandés al partido, con dos jugadas muy directas al área rival en el primer minuto de juego. Pero tampoco es menos cierto que el punta de lanza cadista Alfredo Ortuño respondió veloz con una acción incisiva que si quedó en nada fue por el acierto de Fran Cruz.
Tras el aviso golpeó Ortuño en el minuto 7. Gol de delantero, de oportunista, su tercero en Liga. Pese al tempranero tanto no se destempló el buen ánimo inicial de los burgaleses y los rojillos respondieron tirando de casta y verticalidad, aunque esta última tardaron unos minutos en encontrarla debido a su falta de equilibrio.
Con temperaturas muy altas los de Carlos Terrazas derrocharon entrega física en la recuperación y los amarillos tuvieron que replegar líneas de manera visible y jugar durante varios minutos a despejar el balón. Así y todo, llegados a la primera media hora el partido las dos acciones más claras las había generado el Cádiz, con un disparo que acabó en la esquina de Salvi al cuarto de hora y la segunda en un tremendo zapatazo de Brian desde 30 metros que pasó muy cerca de la escuadra.
Maikel Mesa respondió acto seguido con otro disparo muy bueno que Cifuentes mandó a córner. Un minuto más tarde Salvi Sánchez recibió un balón de Ortuño y tampoco se lo pensó a la hora de pegarle, clavando el balón en la escuadra de la meta de Sergio Pérez haciendo subir el 0-2 al marcador.
El Cádiz se mostraba letal y penalizaba en exceso los desajustes de un equipo rojillo que arriesgaba su orden en busca de la igualada. Dos amarillas al visitante Gorka Santamaría en menos de cinco minutos, una de ellas muy discutible, fueron la excusa perfecta. El Mirandés recuperó brío y por segunda vez, aunque una vez más con poca pausa en las decisiones finales, empujó a los andaluces dentro de su área buscando un recorte al marcador. Finalmente el arreón no dio sus frutos, aunque la tuvieron Maikel Mesa con un mal remate desde buena posición y Fofo, con una falta desde la frontal.
El Mirandés necesitaba jugársela y Terrazas abonó la idea en el grupo al realizar un doble cambio. El reinicio fue una locura. Antes del minuto Fofo tuvo el gol muy cerca, poco más tarde el gaditano Álvaro malograba una aún más clara. Antes de cumplirse el minuto 50 Garrido cometió un penalti muy protestado y el especialista rojillo Eguaras recortaba distancias.
El Cádiz sufrió mucho este gol y sus diez jugadores se empequeñecieron todavía más. Sin tiempo para coger aliento Cifuentes salvaba a los suyos en una doble ocasión de oro, pero cumplido el 55 no podía hacer nada ante el buen disparo de Maikel Mesa (2-2). Sin control alguno y desarbolado el rival, el Mirandés se vació y Fofo tuvo el tercero apenas tres minutos después.
Álvaro Cervera se vio obligado a pararlo con otro doble cambio, o al menos intentarlo, pero su once se descompuso por completo. El Mirandés, espoleado por su afición, se creció y Guarrotxena, que ya había avisado justo después de la última de Fofo, inundó de alegría a toda Miranda de Ebro al marcar el tercero local de cabeza tras pase desde el costado.
Cumplido el objetivo el ritmo de juego disminuyó y por primera vez el Mirandés pudo jugar con bastante orden y criterio, mientras que al Cádiz trató de remar contra corriente pero sin ninguna opción de hacer daño a los burgaleses.