FÚTBOL / Tercera División
Los ángeles de la guarda de Álex
Los policías nacionales Marco Mora y Hugo Tranche, con ayuda del ‘fisio’ y de un jugador del Astorga, estabilizaron a tiempo al portero del Burgos Promesas tras sufrir un accidente en pleno partido / «Nos quedamos con la reacción de los familiares», apuntan

Marco Mora y Hugo Tranche posan en su coche patrulla delante de la comisaría, ayer.-RAÚL OCHOA
BURGOS
Fueron 20 minutos angustiosos, pero finalmente todo salió bien. Álex Aparicio se recupera en su domicilio de las lesiones sufridas el pasado sábado durante el transcurso del partido que enfrentaba al Burgos Promesas Caja Rural con el Atlético Astorga. Lo peor ya ha pasado y la historia tiene un final feliz gracias, en gran medida, a la rápida actuación de los agentes de la Policía Nacional Marco Mora y Hugo Tranche.
«Con el poco material que había hicimos lo básico para que todo quedara en un susto», explican. Esa es la primera conclusión de los dos policías, quienes rechazan el reconocimiento personal en beneficio del colectivo al que representan. «Cualquier compañero hubiera hecho lo posible por ayudar. Los miles de Policías que están las 24 horas del día en la calle lo hacen para atender al ciudadano», recalca Marco Mora.
Siguiendo la orden de servicio, ambos se encontraban la tarde del sábado en las instalaciones de Castañares. El número de agentes disponibles hace que, en ocasiones, la Policía Nacional no pueda cubrir todos los eventos existentes en la ciudad al mismo tiempo. Por ello, se establece una patrulla dinámica para atender el desarrollo normal de las actividades programadas.
Ese día no había llamadas y ambos se acercaron al campo de fútbol para realizar la cobertura de seguridad habitual. Parecía un partido más, sin incidencia alguna. Hasta que en el minuto 59 el portero del Burgos Promesas chocó de forma involuntaria con un compañero y quedó tendido en el suelo, inconsciente y con una herida abierta en la cabeza.
«Roberto Puente, jugador del Astorga, es de los primeros que advierte de la situación y nos llama la atención como único servicio prioritario que había allí», comenta Tranche. Es un acto reflejo del ciudadano «cuando ve el uniforme en una situación de emergencia». «Nos confían la solución del problema para que actuemos como bomberos, médicos, fontaneros...», bromea Mora, quien jugó un papel decisivo en la reanimación del Álex Aparicio.
«Esperé unos segundos, un tiempo prudencial porque desconocía si el club o la instalación disponían de los servicios médicos necesarios. Cuando veo que la situación es grave es cuando salto al campo a ayudar», explica.
Aunque «lo normal» es que Álex hubiera recibido asistencia por parte de personal «cualificado», afortunadamente Marco Mora tiene conocimientos avanzados en primeros auxilios. «Decidí tomar las riendas de la situación. El problema era grave y no se podía esperar», recuerda.
El agente sabía qué debía hacer en ese momento, pero no disponía del material necesario. Por eso, otorga «mucho valor» a la presencia del fisioterapeuta del Astorga. «Él es el que lleva la cánula de Guedel en el botiquín. Yo se la pongo a Álex, pero nosotros no disponemos de material sanitario y sin el tubo poco podíamos hacer en una situación tan grave porque tampoco había un respirador artificial manual», advierte.
Cuando los agentes inician su intervención el portero está «inconsciente, con la lengua hacia atrás y con la respiración débil». No había tiempo que perder. «Era necesario liberar la vía aérea para evitar una parada respiratoria», subraya Hugo Tranche, quien advierte que la situación pudo ser aún peor en caso de que el futbolista hubiera vomitado antes de estar estabilizado.
Finalmente, la habilidad de Mora permitió reanimar a tiempo al jugador. «La experiencia en este trabajo te ayuda a manejarte en situaciones límite o en emergencias, aunque el tiempo transcurrido hasta que llegó la ambulancia se me hizo eterno», reconoce. Con todo, los problemas técnicos no acabaron ahí. «Tuvimos que inmovilizar el cuello de forma improvisada con unas toallas porque tampoco disponíamos de un collarín», lamenta.
El dispositivo estaba en marcha y Tranche destaca la eficacia mostrada durante la intervención. «Nosotros estuvimos en contacto con nuestra sala operativa y ella, a su vez, mantuvo comunicación con el 112. Todo salió perfecto y estuvo coordinado de la mejor manera posible», explica. Además, «otro indicativo abrió pasillo a la ambulancia desde la entrada de Castañares hasta la instalación deportiva para facilitar su entrada al campo».
Además, la patrulla se encargó «de organizar» todo lo que sucedía alrededor de Álex. «La acción ocurrió cerca de la valla y entonces se crea un momento de tensión. La gente se echa encima, ve sangre y hay riesgo de que produzca un problema de orden público a causa de los nervios», comentan.
Una vez que la ambulancia trasladó al jugador al hospital la incertidumbre se tradujo en alivio. Las muestras de agradecimiento se sucedieron a partir de entonces y los policías vivieron momentos «que se quedan grabados para siempre». «Tenía las manos manchadas de sangre y fui hacia el vestuario para lavarme. Por el camino me paró una persona, me dio un abrazo y me dijo: ‘gracias por salvar la vida a mi mejor amigo’», relata Mora. Tranche protagonizó otro episodio emotivo cuando le cogieron del brazo. Era el padre de Álex.
«Nos quedamos con la reacción de los familiares», explican. Ya por la noche los policías se acercaron hasta el Hospital Universitario para conocer de primera mano la evolución del jugador. «Allí nos encontramos con su mujer. Nos miró como nunca me habían mirado y no fue capaz de articular palabra», señala un Mora «orgulloso». «La Policía no siempre sale bien parada cuando actúa en un campo de fútbol y esta intervención nos deja en buen lugar», afirma.
.«Este suceso debe abrir un debate en el deporte»
Afortunadamente, Álex Aparicio se recupera en casa. Sin embargo, lo ocurrido el sábado en Castañares abre el debate en torno a la cobertura sanitaria existente en las instalaciones deportivas. Ya sea en Burgos o en cualquier otra localidad. «Es un tema que se debería examinar profundamente», señala el policía nacional Marco Mora, quien asumió la responsabilidad de reanimar y estabilizar al portero naranja tras el accidente sufrido.
Su compañero Hugo Tranche respalda esta apreciación. «A tenor de comentarios que nos llegan, seguramente se abra un debate a partir de este suceso», explica. «En las instalaciones debería haber material sanitario mínimo y una persona que sepa usarlo», apunta Tranche, para profundizar en esta idea. «No es cuestión de que haya una ambulancia en cada campo y en cada partido que se dispute durante los fines de semana porque es imposible. Se trata de tener el material adecuado y disponer de un técnico cualificado capaz de solucionar una urgencia. Sabemos que es difícil, pero es importante», zanja.