FUTBOL Segunda División B
El Celta B echa sal a la herida blanquinegra
El Burgos CF cae goleado en Barreiro ante un Celta B superior en el primer partido de Mandiola / La falta de solidez defensiva volvió a ser un lastre

Andrés protege el balón ante el acoso de un jugador del Celta de Vigo B durante el paretido disputado ayer en Barreiro.-JOSÉ LORES
CELTA DE VIGO B 4 – BURGOS CF 1
Árbitro: Carbajales Gómez. Mostró tarjeta amarilla al local Riera, así como a los visitantes Aurreko (en el banquillo), Adrián, Armiche, Pérez, y Uxio. Expulsó en el minuto 70 al jugador del Burgos CF Cusidor por doble amarilla.
Goles: 1-0, min. 5: Joao Gomes. 2-0, min. 12: Hicham. 2-1, min. 22: Álvaro Antón. 3-1, min. 24: Hicham. 4-1, min. 91: Agus Medina.Celta de Vigo B: Iván, Kevin, Samuel, Roger, Alende, Fernández, Joao Gomes (Agus Medina, min. 79), Brais (Mera, min. 70), Borja Iglesias, Gus y Hicham (Adrián Castellanos, min. 86).
Burgos CF: Toni, Andrés, Dani Gómez (Sergio Esteban, min. 35), Jorge García, Pérez, Cusidor, Prosi, Armiche, Adrián Hernández, Diego Suárez y Álvaro Antón (Fito Miranda, min. 66).Los síntomas que transmite el Burgos siguen siendo preocupantes. Ni el relevo en el banquillo ni visitar un campo históricamente propicio para los blanquinegros, ayudó a que llegara un resultado positivo. El equipo perdió su sexto encuentro liguero y sigue sumido en una crisis deportiva que le ha hundido en la tabla clasificatoria y le convierte en un colectivo ramplón y sin alma.
El cuadro blanquinegro se vio superado por un filial celeste que tocó y superó una y otra vez la presión de un equipo que en varias fases corrió sobre el césped de Barreiro como pollo sin cabeza. Los vigueses son un buen equipo, que sobre todo cuentan con jugadores determinantes de medio campo para adelante. Ayer alguno de ellos como Hicham se aprovechó de las circunstancias y se convirtió en una pesadilla para los blanquinegros. Mandiola tiene mucho trabajo por delante. El Burgos tiene un problema defensivo y sus oponentes le superan una y otra vez con aparente facilidad.
El principal objetivo del nuevo técnico es que su equipo compitiera, pero ayer hubo muchos minutos en los que no lo hizo. Las circunstancias pueden con un equipo trata de aferrarse a los partidos a base de la calidad individual de algunos de sus hombres. Ayer fue Álvaro Antón el que mediada la primera mitad dio esperanzas al bando castellano con un golazo. Fue lo mejor del partido para los burgaleses en la jornada de ayer.
Sin embargo, el Celta B fue mejor en líneas generales. Mostró más fútbol, más orden y menos ansiedad. A Javier Manix Mandiola le queda mucho trabajo por delante. Primero debe conseguir que su equipo gane en solidez, ya que con la endeblez que muestra en cada acometida de su adversario es imposible que miré hacia arriba.
El choque no pudo comenzar peor para el conjunto burgalés. Joao Gomes avisó nada más iniciarse el choque cuando no había pasado ni un minuto de juego. En el minuto 5 llegaba el primero. El centro del campo vigués superó la presión con aparente facilidad, Hicham ganó la banda derecha y asistió a Joao para que fusilara a Toni.
La endeblez defensiva volvía a quedar patente en esta jugada. El balón le duraba un suspiro a los blanquinegros en su poder. El equipo estaba acelerado, impreciso y por momentos a merced de su oponente. A los 12 minutos llegó el segundo y la contención burgalesa volvió a quedar retratada. El Celta B se volvió a aprovechar de una indecisión en defensa, ganó la banda izquierda y Hicham remachó en el área ante la pasividad defensiva blanquinegra.
Negros nubarrones se cernían sobre un conjunto que se mostraba ansioso sobre el terreno de juego ante un oponente que tenía las ideas claras y las riendas del choque. Aunque a raíz del primer cuarto de hora, el conjunto de Mandiola experimentó cierta mejoría. Se comenzó a jugar más en el campo del filial celeste y en el 22 Álvaro Antón recortó distancias.
El burgalés demostró su enorme calidad en una jugada individual en la que dejó en evidencia a la defensa céltica y su portero. Como no podía ser de otra forma, el gol dio confianza a los blanquinegros y tuvo el efecto contrario sobre el joven equipo gallego. El Burgos dominaba de forma clara, apretaba y su presión comenzaba a ser efectiva.
No obstante, la parcela defensiva seguía siendo un lastre para el conjunto castellano y Brais Méndez estuvo cerca de hacer el tercero en un remate de cabeza en el área. El Burgos gozaba de sus mejores minutos y el Celta B no tenía sus ideas tan claras como al principio, pero la falta de contundencia en labores defensivas volvió a dejar al cuadro burgalés en evidencia.
El filial gallego entró por el carril central con pasmosa facilidad e Hicham se plantó solo ante Toni, al que batió de tiro cruzado. En esos momentos el cuadro burgalés estaba en inferioridad numérica, ya que se acababa de lesionar Dani Gómez y Armiche ocupaba el lateral derecho. Los vigueses recuperaban la ventaja de dos tantos y volvían a retratar a su oponente. El gol actuó como anestésico y en la primera mida poco más sucedió. El Burgos quiso pero no pudo y regresó la versión errática y nerviosa de los burgalesistas.
La segunda mitad comenzó con susto para los de El Plantío. Una escapada de Joao Gomes estuvo cerca de suponer un nuevo disgusto para el equipo castellano, que adelantó su línea de presión y buscó de forma descarada reducir distancias, con Álvaro Antón actuando casi como tercer punta.
El Burgos lo intentaba en la estrategia y remató dos saques de esquina con escaso peligro. Los minutos iban pasando y Mandiola trató de equilibrar su centro del campo con la salida de Uxío, el segundo cambió en las filas blanquinegras, ya que Dani Gómez se fue en la primera mitad por lesión.
El ritmo del choque decreció y los de la Ribera del Arlanzón ganaban terreno, aunque abusaban del juego directo. El dominio correspondía al conjunto de Mandiola, aunque no llegaban las ocasiones claras para acortar distancias. Conseguir un resultado positivo se complicaba cada vez más, aunque se puso prácticamente imposible en el 70, cuando Alberto Cusidor vio la segunda amarilla y acabó de forma prematura en el vestuario.
La ausencia del santanderino y la inferioridad numérica hizo que el empuje burgalés bajara varios enteros y el choque se volvió más cómodo para el Celta B, que se limitaba a tocar y defender con orden para evitar sustos de última hora. El conjunto castellano no tiraba la toalla, aunque ponía sobre el césped escasos argumentos para meterse en el encuentro.
Solo quedaba que llegara el final y se consumara la sexta derrota liguera de los burgalesistas. El Celta B nadaba y guardaba la ropa, mientras su oponente no tiraba la toalla, pero estaba deseando que llegara el final. Los gallegos pusieron la guinda en el 91, cuando Toni rechazó un duro disparo de Borja Iglesias, Agus Medina recogió el rechace en el perfil diestro y batió de disparo cruzado al guardameta burgalesista.