El Correo de Burgos

Fútbol / Segunda B

El Burgos agudiza su depresión

El cuadro blanquinegro naufraga de nuevo, incapaz de regalarse una sonrisa ni siquiera en un amistoso frente a un rival de inferior categoría y con apenas unos entrenamientos realizados / Duro parece el elegido para cubrir la ausencia de Dani Gómez

El atacante canario del Burgos CF Armiche protege un balón ante un jugador de la selección regional-Raúl G. Ochoa

El atacante canario del Burgos CF Armiche protege un balón ante un jugador de la selección regional-Raúl G. Ochoa

Burgos

Creado:

Actualizado:

PARTIDO AMISTOSO

BURGOS CF 1 – SELECCIÓN DE CASTILLA Y LEÓN 2

En tiempos de extrema necesidad cualquier alivio, por pequeño que sea, se convierte en un bálsamo milagroso. Y necesitaba este Burgos de capa caída llevarse una alegría a la boca, aunque fuera en un amistoso. Nada más lejos de la realidad. El cuadro blanquinegro naufragó de nuevo agravando su pronóstico crítico. Se encuentra sumido en una depresión galopante tras encajar su enésima derrota, esta vez frente a un rival de categoría inferior y con apenas un par de entrenamientos a sus espaldas.

Es un equipo desnortado y sin alma. Un colectivo del que cuesta señalar una virtud futbolística, más todavía cuando se encuentra moralmente defenestrado y víctima del más cruel de los destinos. Y es que los encargados de dar la puntilla a las esperanzas de resurrección fueron dos jugadores del Atrio Bupolsa. Ni el más truculento de los guionistas podía haber sacado de su magín un final tan brutal.

La lesión de Dani Gómez, que le mantendrá apartado de los terrenos de juego por un tiempo todavía por determinar, obligaba a Mandiola a buscar un sustituto para el carril zurdo, donde actuó Duro.

El recién llegado técnico vasco aprovechó el encuentro como banco de pruebas de cara al próximo compromiso liguero. Los blanquinegros trataron de imprimir ritmo al partido de salida. Pero se encontraron enfrente a un rival que pese a la diferencia de la categoría salió dispuesto a pelear la posesión del esférico a los anfitriones.

Y que lo consiguió en muchos momentos frente a un Burgos que ya dejó entrever un cambio de filosofía, renunciando a salir con el balón jugado desde la parcela defensiva para evitar incurrir en fallos en la retaguardia.

Lejos de conseguir sus objetivos el primer mazazo para los de El Plantío llegó al borde de la media hora de juego. Hasta ese momento los dos porteros habían sido espectadores de excepción de una contienda en la que el balón no llegaba con peligro a las áreas.

Pero en una acción aislada el burgalés Átomo se sacó de la chistera un soberbio derechazo desde 20 metros que se estrelló en la cara interior del poste (junto a la cruceta) y rebasó la línea de gol tras atravesar toda la portería y tocar en la madera opuesta. Un tanto para enmarcar que ponía al Burgos CF en una posición no por demasiado habitual menos incómoda.

Un torpedo en la línea de flotación de los anfitriones, castigados de nuevo por el acierto de su oponente de turno (en esta ocasión sin que pudiera ser achacado a la fragilidad de su sistema defensivo, sino a la inspiración del extremo ribereño del combinado regional).

Trató de responder el cuadro de Mandiola con un zurdazo cruzado y raso de Prosi desde la frontal, pero el asturiano no encontró los tres palos. De hecho, hasta el 39 no hicieron intervenir los blanquinegros al cancerbero visitante en una diagonal de Jorge Fernández que concluyó con un disparo con rosca demasiado centrado.

El Burgos CF se mostraba incapaz de controlar el partido, con una medular sin carácter ni fútbol y un bagaje ofensivo ínfimo para un equipo que inició el curso con aspiraciones de play-off.

Con el tiempo casi cumplido y tras una falta de entendimiento entre la zaga y el portero de Castilla y León, Prosi peleó por un balón y fue obstaculizado en el área. El colegiado pitó la pena máxima, que fue transformada por el centrocampista asturiano en el empate en la última acción del primer acto.

Tras el paso por vestuarios llegó el carrusel de cambios en ambas escuadras. En el caso del Burgos, con hasta 9 jugadores nuevos en el campo (solo repitieron Duro y Ramiro).

Nada más arrancar la reanudación sufrió un susto el cuadro local en una volea de Rodrigo González desde la frontal que obligó a Toni a despejar a córner con apuros. Y acto seguido Diego Ortiz tuvo en sus pies el 1-2.

La respuesta del Burgos fue contundente en una doble ocasión en el 55 con un cabezazo de Ramiro que se estrelló en el poste y uno posterior de Diego Suárez, con todo a su favor en el vértice del área chica, que incomprensiblemente no terminó entre los tres palos. Sí que lo consiguió en el ecuador del periodo Fito Miranda en acción personal por el centro. Tras zafarse de su par con calidad disparó con la zurda abajo pero demasiado centrado.

Lo peor estaba aún por llegar. El Burgos CF es un alma en pena. No llega a la presión, sale perdedor en cada batalla individual y sigue haciendo aguas de forma estrepitosa en defensa. Para muestra, un nuevo botón. David Fernández, ganó la partida a la zaga local para conectar de cabeza un balón desde la derecha que superó a Del Val para hacer el 1-2.

tracking