Fútbol / Tercera
El Cristo trunca la racha del Caja Rural
El Promesas se rinde a la evidencia ante un cuadro palentino que fue netamente superior / Marco fue el mejor de los locales

Marti trata de zafarse de la entrada de un jugador del Cristo Atlético en el choque de ayer-Israel L. Murillo
El Caja Rural vio ayer truncada su buena racha en Castañares a manos de un Cristo Atlético lanzado y con hechuras de equipo aspirante a todo. El Promesas tuvo que rendirse ante la evidencia de un rival netamente superior y que se llevó los tres puntos en juego con absoluta suficiencia.
Y es que los palentinos, que se aúpan a la segunda posición de la tabla, dominaron el choque a su antojo. Más allá de los goles (que pudieron ser más de no haber sido por las buenas intervenciones de Marco y por los palos), el combinado visitante impuso su ley desde el pitido inicial, marcando el tempo del partido con enorme solvencia.
Compitió con buena nota el cuadro burgalés durante la primera media hora a pesar de su inferioridad técnica, pero la pegada palentina terminó por hacerse camino hacia una justa victoria.
Muy pronto comenzó el Cristo Atlético a dar señales de peligrosidad en la meta defendida por Marco (una indisposición de última hora dejó en el banquillo a Álex). Casi siempre con Aitor como gran protagonista.
El delantero morado perdonó al Caja Rural en el minuto 11 en un balón a la espalda de la defensa local que le dejó solo ante Marco. Su golpeo de interior cruzado se marchó muy cerca de la base del poste en el mano a mano con el meta burgalés.
El Promesas, que trataba de equilibrar el duelo a base de una encomiable entrega física, gozó acto seguido de su mejor ocasión de toda la contienda en un servicio de Marti desde la izquierda que cruzó todo el área palentina hasta llegar a Gallo, quien de volea estrelló el balón en el poste. El balón rechazado lo recogió Soto, quien desde el suelo lo estrelló en el lateral de la red.
De inmediato el Cristo se hizo con el dominio de la situación en la zona ancha, combinando con paciencia y mucho criterio en busca de un agujero en la defensa naranja. Y lo encontró al borde de la media hora de juego en un fallo en cadena de los locales en el inicio de la jugada.
Los morados no desperdiciaron el regalo. Javi Bueno sirvió un balón en profundidad entre los centrales que llegó a William, quien con enorme serenidad se acomodó el esférico para superar a Marco haciendo subir el 0-1 al luminoso.
El Promesas trató de levantarse del golpe de inmediato con un zurdazo con rosca de Marti desde la frontal que atrapó sin complicaciones Alberto a ras de césped.
Pero para entonces el Cristo ya había arrancado la moto. En el 37, y en una situación que los locales protestaron airadamente por considerar que la acción se inició en fura de juego, William se internó por el costado diestro y sirvió un balón sobre la incorporación de Aitor, quien ajustó su disparo a la cepa del poste. Allí apareció Marco para despejarlo a saque de esquina. En el posterior lanzamiento de córner Camilo envió el esférico de cabeza a la madera.
Y ya en el tiempo de descuentro Markiños hizo valer su fortaleza en el juego aéreo en otro córner para obligar a lucirse a Marco, que salvó el balón sobre la misma línea de gol.
Ya en la segunda mitad se acrecentó el dominio de los visitantes. De hecho, el Caja Rural apenas visitó el área palentina. El Cristo buscó el tanto de la tranquilidad desde el primer minuto. Ovidió salvó el 0-2 desviando un remate a bocajarro de Camilo en el 55. Luego lo probó Levas de falta directa obligando al meta burgalés a despejar a saque de esquina. Markiños ganó otra vez la partida a la zaga local, pero se topó de nuevo con la buena intervención del mejor jugador de los locales, Marco.
En el 68, y mientras el Caja Rural reclamaba una falta al borde del área, los morados montaron una veloz contra que culminó con un disparo de Camilo a la madera.
Poco después llegó el tanto de la sentencia en un saque de esquina. Markiños, cómo no, superó otra vez a su par para cabecear el esférico de manera inapelable al fondo de las mallas.