El Correo de Burgos

FUTBOL Segunda División B

El Burgos CF se pega un tiro en el pie

Afrontó el partido con la intención de acabar el año con buenas sensaciones y fuera del descenso, pero la derrota ante el Boiro le deja antepenúltimo y envuelto en un mar de dudas

Adrián protege el balón ante la presión de un defensor del Boiro.-SANTI OTERO

Adrián protege el balón ante la presión de un defensor del Boiro.-SANTI OTERO

Burgos

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BURGOS CF 0 – CD BOIRO 2

Árbitro: Pardeiro Puente. Mostró cartulina amarilla a los locales Montero y Andrés, así como a los visitantes Beda, Bivera y Mateo.

Goles: 0-1, min. 19: Jimmy. 0-2, min. 29: Beda.Burgos CF (0): Toni, Andrés, Jorge Fernández, Ramiro, Jorge García, Cusi, Armiche (Fito Miranda, min. 80), Prosi (Carlos Ramos, min. 70), Diego Suárez, Adrián y Álvaro Antón (Montero, min. 46).

Boiro (2): Pato, Axel, Jimmy, Yebra, Mateo, Crespo, Marcos Álvares (Bivera, min. 83), Pillado, Beda (Suampa, min. 75), Romay y Cano (Soto, min. 58).Lo que debía convertirse en un nuevo paso adelante y en la confirmación de que el Burgos CF estaba en el camino adecuado, acabó en disgusto. La peor versión del equipo local regresó ante el Boiro, que se llevó los tres puntos de El Plantío después de ser mejor que los blanquinegros.

El objetivo era llegar a los 20 puntos y sacar la cabeza de la zona pantanosa. Sin embargo, esta derrota hace que regresen las dudas tanto al vestuario como a la grada y que el equipo acabe el año en la antepenúltima posición.

Los gallegos fueron superiores en el primer periodo y posteriormente se dedicaron a administrar su ventaja y a dejar pasar el tiempo. Lo preocupante es que un rival directo, uno de esos equipos a los que se les espera en la zona baja de la tabla, demostró estar por encima de los blanquinegros.

La sensación es que el equipo sufrió una involución, dio un paso hacia atrás en lugar de hacia adelante. El Burgos recordó a aquel plantel deprimido y escaso de ideas de Paco Fernández.

La nueva directiva tiene un arduo trabajo por delante y es que la situación sigue siendo preocupante cuando se ha consumido la primera parte de la competición. Los refuerzos se antojan más que necesarios en algunas de las posiciones y el trabajo debe comenzar de inmediato para que la era José Luis García no se inicie con mal pie.

Desde el principio se pudo comprobar que el Burgos CF estaba desubicado y fuera de sitio. El Boiro salió con precauciones, pero una vez constatado que su oponente aún no había aterrizado, ganó metros y se hizo con el control del choque. Los blanquinegros no carburaban y se parecían demasiado a aquel equipo que deambuló por la competición liguera en las primeras jornadas.

Así las cosas, la primera ocasión del conjunto coruñés no tardó en llegar. Marcos Álvarez estuvo cerca del gol, pero Toni rechazó su disparo. El balón le llegó a Beda, quien con todo a favor, indultó la portería blanquinegra. La confianza del cuadro visitante cada vez era mayor y es que tenía enfrente a un rival que no ofrecía nada.

La balanza cada vez estaba más a favor de los gallegos. El Burgos estaba desorientado y no era capaz de defender con orden y mucho menos llegar a la portería de su adversario. Faltaba criterio, ideas y sobre todo fútbol, por lo que el Boiro seguía a sus anchas.

A nadie le extrañó que poco antes de los primeros 20 minutos de juego llegara el primero de los coruñeses. Jimmy se aprovechó de un rechace en la frontal del área y batió a Toni de tiro cruzado. El choque se ponía cuesta arriba, aunque lo preocupante no era el marcador, sino lo que ofrecía el equipo.

El guión continuó de la misma forma y a la media hora de juego llegó el segundo del Boiro. La jugada fue surrealista y retrató la consistencia defensiva de un Burgos a la deriva. Beda marcó un tanto que hizo que la parroquia blanquinegra se echara las manos a la cabeza.

Viejos fantasmas sobrevolaban El Plantío y el equipo no daba muestras de tener poder de reacción. Diego Suárez y Ramiro lo intentaron antes del descanso, aunque con escaso acierto. Se llegó al intermedio con la sensación de que mucho debían cambiar la cosas para que el escenario fuera otro.

Tras el paso por el vestuario, Mandiola quiso darle un aire más ofensivo al equipo y sacó del campo a Álvaro Antón, desafortunado durante la primera mitad, para meter a Montero. Los burgalesistas dieron un paso adelante en los primeros minutos, aunque las ideas seguían escaseando en el bando de casa. Faltaba precisión en el último pase.

Se pudo atisbar cierta mejoría con respecto al primer periodo, aunque faltaba fútbol y su adversario había adquirido una confianza que le permitía jugar con mayor seguridad y aplomo. Una vez superados los primeros minutos del segundo periodo, al Burgos CF se le acabó el gas y el Boiro volvió a sentirse cómodo.

Los minutos fueron pasando sin que los blanquiengros consiguieran otra cosa que exasperar a su afición. El equipo quería, pero no encontraba la fórmula. Estaba atascado, sin criterio, fuera de sitio en la mayor parte del tiempo y desacertado en todas las facetas del juego. El Boiro se limitaba a nadar y guardar la ropa.

A los gallegos les bastaba con mantener el orden y tocar cada vez que tenían el balón. Se olvidaron de las labores ofensivas y se centraron en impedir que los de casa recortaran distancias y se metieran en el partido.

La mejor ocasión de los blanquinegros, y casi única a lo largo de los 90 minutos, llegó en el 84 y la tuvo Diego Suárez tras un error de los gallegos. Con todo a favor y solo delante de Pato, el maño mandó el balón muy por encima del larguero.

El conjunto local lo siguió intentando hasta que el colegiado pitó el final del choque, aunque con la misma suerte y acierto que hasta ese momento.

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