BALONCESTO LEB Oro
A la Copa Princesa por la puerta grande
. El San Pablo Inmobiliaria aplasta a Palencia tras una excelente segunda mitad / Encadena la séptima victoria y acaba segundo la primera vuelta

Los jugadores del San Pablo Inmobiliaria celebran el triunfo en la pista palentina.-MARÍA GONZÁLEZ / CBM
QUESOS CERRATO PALENCIA 65
SAN PABLO INMOBILIARIA 93
Árbitros: De Lucas y García.
Eliminados: El jugador del San Pablo Inmobiliaria Brandon Brine en el minuto 37 por 5 faltas personales.
Parciales: 22-23, 36-35 (descanso), 48-61 y 65-93 (final).
Quesos Cerrato Palencia (65): Dani Rodriguez (-), Roma Bas (4), Urko Otegui (18), Joan Tomás (8), Samb (5) -quinteto inicial-, Josep Pérez (11), Maldunas (-), Barnes (6)Jhornan Zamora (8) y Marc Blanch (5).
San Pablo Inmobiliaria (93): Soluade (3), Álex López (16), Edu Martínez (19), Javi Vega (10), Goran Huskic (7) -quinteto inicial-, Brandon Brine (6), Steinarsson (4), Álex Barrera (13), Jorge García (13), Genjac (-) y Akodo (2).El Inmobiliaria San Pablo luchará por la Copa Princesa. El conjunto burgalés se medirá a Oviedo en la final -se jugará el próximo 27 de enero en tierras asturianas- después de pasar por encima a Palencia en el último encuentro de la primera vuelta liguera. Había sido una semana complicada plagada de problemas físicos y con la ausencia de Percy Gibson, aún en Estados Unidos solucionando diversos temas burocráticos. Pero el conjunto burgalés se creció en la adversidad y se llevó de forma clara el choque.
Llegó la séptima victoria consecutiva gracias a un segundo periodo demoledor. Una primera parte muy igualada no hacía presagiar lo que ocurría posteriormente. Sin embargo, la defensa del San Pablo ahogó a un rival abocado a jugarse el partido desde el exterior, donde su acierto fue escaso.
La solidez aportó a los de Epi la confianza suficiente, primero para abrir hueco y posteriormente para ajusticiar a su adversario desde la línea de 6,75. El tercer cuarto marcó las diferencias y decantó la balanza en favor de los de Burgos, por lo que los últimos 10 minutos fueron de mero disfrute para un San Pablo que cierra el año de la mejor manera: victoria y pasaporte para la final de la Copa Princesa.
La igualdad fue máxima en el primer cuarto. Los dos equipos saltaron a la cancha muy concentrados. Sabían lo que había en juego, por lo que ambos contendientes mostraron su mejor cara en los primeros minutos. Del carro morado tirada el incombustible Urko Otegui, mientras que Álex López hacía lo propio en el bando burgalés.
El intercambio de golpes era continuo, por lo que ninguno de los dos lograba distanciarse en el marcador. Las diferencias eran mínimas y el guión del choque continuó de la misma forma durante los primeros minutos. Un parcial de 0-8, hizo que el conjunto burgalés tomará el mando en el marcador en los últimos compases de la manga, aunque un triple de Palencia en la última jugada de ataque hizo que la distancia fuera mínima después de los 10 primeros minutos (22-23).
El choque estaba en un pañuelo y los ataques se mostraban más efectivos que las defensas. Ambos conjuntos se habían mostrado inspirados, aunque la dinámica del juego cambió en el segundo cuarto. Fue el San Pablo Inmobiliaria el que se hizo con las riendas y lo logró apoyado en su trabajo defensivo.
Palencia no encontraba el camino al aro y, antes de que el choque se complicara, Sergio García pidió el primer tiempo muerto. El entrenador morado no consiguió su objetivo y el conjunto burgalés llegó a gozar de 6 puntos de diferencia.
Los errores en ataque eran cada vez más comunes en ambos aros. El acierto inicial había desaparecido y a ambos adversarios les costaba anotar. La igualdad seguía siendo la protagonista, mientras que Otegui y Álex López continuaban al mando de los máximos anotadores. El San Pablo trataba de disimular sus carencias interiores -faltaba Gibson- echando mano de Brandon Brine, obligado por las circunstancia a jugar de ‘4’.
Todo continuó de la misma forma hasta el descanso. Las ventajas pasaron de unas manos a otras en los últimos compases de este segundo cuarto y finalmente fue Palencia el que se fue ganando al intermedio, aunque con un marcador que dejaba muy clara la enorme paridad que había existido hasta entonces entre ambos equipos (36-35).
El panorama cambió de forma drástica en la reanudación y lo hizo para bien. El conjunto burgalés pasó a ser el dueño y señor del partido. La defensa zonal que desde el inicio del choque utilizó de forma alternativa el Inmobiliaria San Pablo se le atragantó a los morados, negados desde la línea de triples.
Así las cosas, la diferencia creció en favor de los burgaleses de forma ostensible. El cuarto comenzó con un 0-12 que dejó el marcador en 36-47. Al Palencia le costó 4:40 lograr la primera canasta de la segunda mitad. Para entonces el cuadro que entrena Epi era ya el claro dominador del choque.
La confianza aumentó en el bando burgalés, de la misma forma que descendió la del Quesos Cerrato, obcecado en los lanzamientos de larga distancia que una y otra vez escupía el aro. Los palentinos daban muestras de desesperación. El partido estaba roto y el Miraflores se gustaba.
Se llegó al final de esta tercera manga con 13 puntos de diferencia para el San Pablo (48-61), lo que parecía suficiente para que los puntos regresaran a Burgos.
El último cuarto fue la puntilla. El cuadro que entrena Epi estaba en plena racha y Edu Martínez, cual martillo pilón, machacaba la canasta morada desde la línea de 6,75. La brecha se fue hasta los 27 puntos (55-82) y solo que daba que sonara la bocina, porque el choque estaba visto para sentencia.
Palencia deambulaba por la pista y la diferencia se fue hasta los 30 (60-90). A los de casa les faltaba actitud, mientras que el CB Miraflores disfrutaba en cada jugada y saboreaba la segunda plaza y la final de la Copa Princesa.