Fútbol / Segunda
El Mirandés se ahoga en la orilla
El cuadro burgalés sucumbe en Palma ante el RCD Mallorca en el último suspiro de un partido anodino y sin apenas ocasiones de gol / Lekic adelantó a los bermellones en el 80 / El ex jugador rojillo Lago Júnior hizo la sentencia en el tiempo de descuento

Gorka Kijera conduce un balón ante la presión de dos jugadores del RCD Mallorca en el duelo de ayer en el Iberostar Estadio-LALIGA.ES
RCD MALLORCA 2 – CD MIRANDÉS 0
Dejó escapar el Mirandés una gran oportunidad de puntuar en el feudo de un rival directo en la pugna por la permanencia un año más en la categoría de plata del fútbol nacional. En un partido anodino, por momentos soporífero y con escasas ocasiones de gol, fue un tanto del serbio Lekic en el tramo final del mismo el que empezó a decantar la balanza del lado del RCD Mallorca.
Antes, los de Claudio Barragán habían disfrutado de sus ocasiones, principalmente al contragolpe, pero se toparon con la buena organización defensiva de los baleares. El dominio del duelo fue alterno, con más sombras que luces y el choque bien pudo haber acabado con empate si un remate postrero de Pedro no hubiera sido repelido por el travesaño. En la acción posterior, Lago Júnior sentenció al contragolpe con un Mirandés totalmente volcado en la portería de los bermellones en busca de la igualada.
Empezaron los de Claudio Barragán con presión alta e intimidando al cuadro balear, advirtiendo ya en el minuto 4 con un lanzamiento lejano de Maikel Mesa que se perdió por encima del travesaño. Buena puesta en escena de los mirandesistas en un gélido ambiente en el Iberostar Estadio.
Sin embargo, con el transcurrir de los minutos, ese frío ambiente del graderío se fue transmitiendo al terreno de juego. El duelo se equilibró en el césped, con alternativas en la posesión, aunque poco a poco el equipo de Anduva fue reculando y cediendo la total iniciativa a su oponente.
El míster local, Javier Olaizola, se vio obligado a hacer un cambio antes de la media hora de juego al resentirse Culio de unas dolencias físicas. Lekic entró en su lugar y precisamente el recién ingresado en el terreno de juego disfrutó de una buena ocasión en el interior del área, aunque careció de puntería. El espigado ariete serbio llevó de cabeza, nunca mejor dicho, a la zaga rojilla, rozando el gol en un testarazo cuando se cumplía el minuto 35.
El Mirandés efervescente de los primeros compases se había difuminado conforme el cronómetro avanzaba y por momentos se vio obligado a achicar balones de las inmediaciones de un seguro Roberto. Lo intentó el combinado burgalés al contragolpe por mediación de Álvaro Bustos, aunque fue el Mallorca el que acabó merodeando el gol, sobre todo en acciones de estrategia. Al descanso se llegó con el empate a cero inicial y la sensación de que el Mirandés había ido claramente de más a menos en los primeros 45 minutos.
Si el arranque del primer tiempo había sido para el Mirandés, el del segundo fue claramente para el Mallorca. Los bermellones empezaron acosando la portería burgalesa y de nuevo generando más que incertidumbre en las jugadas de pizarra.
Yuste desvió en el primer palo un servicio desde la esquina que cerca estuvo de envenenarse y sorprender la meta castellana. La réplica visitante corrió a cargo de Dani Provencio, pero su lanzamiento raso desde el balcón del área no encontró portería. Y en el 53 llegó la ocasión más clara para los de Claudio.
Fran Cruz, incorporado al ataque en un córner, cerca estuvo de hacer el primero de la tarde para los de Anduva. Se desperezaba el Mirandés tras un largo periodo de letargo, pese a que la posesión continuaba siendo de los insulares. El cuadro de Olaizola, además, controlaba cualquier atisbo de contragolpe que pudiera hilvanar su oponente.
Claudio Barragán decidió introducir su primer cambio dando entrada a Fofo por Guarrotxena. El técnico valenciano buscaba así un revulsivo en ataque, puesto que el Mallorca volvía a asomarse por el área custodiada por Roberto. El meta tinerfeño atrapaba bien por alto un centro al área y blocaba acto seguido un manso disparo de Moutinho.
No lograba sacudirse el dominio palmesano el Mirandés. Los locales apretaban y los de Miranda defendían para buscar una transición rápida. Sin embargo, y a pesar de que los locales tampoco tenían las ideas muy claras, a falta de 10 minutos para la conclusión llegó el gol balear. El balcánico Lekic explotaba su mejor virtud, el juego aéreo, para superar a su defensor y establecer el 1-0 tras un centro desde la línea de cal de Saúl.
El gol hizo reaccionar a los rojillos y disfrutaron de su mejor ocasión en el 90 con un remate de Pedro que se estrelló contra el larguero. En la jugada siguiente Lago Júnior arrancó por la derecha con velocidad, se internó en el área y sacó un trallazo que se coló por la escuadra opuesta. La sentencia para un Mirandés que no mereció tanto castigo en Palma de Mallorca.