BALONCESTO / LEB Oro
El San Pablo Inmobiliaria elige el camino largo
El conjunto burgalés cae en Melilla en un mal partido, cede el liderato e incluye a su poderoso rival en la lucha por el título / Los ayer blancos solo ofrecieron buenas sensaciones en el arranque y en el tercer cuarto / Los norteafricanos sentenciaron desde el triple

Álex López supera a Alfredo Ott en un lance del partido disputado ayer en Melilla.-MELILLA BALONCESTO
MELILLA 77
SAN PABLO INMOBILIARIA 66
Melilla Baloncesto: Sanz (12), Pablo Almazán (7), Arteaga (10), Manzano (4), Suka-Umu (5) -quinteto inicial- Rivero (3), Fall (2), Van Wijk (14), Ott (6), Gatell (5), Eloy Almazán (9).San Pablo Inmobiliaria: Soluade (-), Akodo (2), Edu Martínez (15), Vega (11), Huskic (10) -quinteto inicial- Steinarsson (5), López (5), Barrera (12), García (2) y Toncinic (4).Árbitros: López y Pinela.Eliminados: No hubo. Parciales: 19-17; 41-33 (descanso); 50-49 y 77-66 (final).MELILLA
A estas alturas, no cabe duda de que el San Pablo Inmobiliaria de El Plantío en poco se parece al que compite lejos de casa. El cuadro burgalés desperdició ayer una gran ocasión de afianzarse en el liderato al caer ante un Melilla que se suma a la lucha por el título. Los de Epi cedieron frente a un rival directo en una mala noche, pierden su privilegiada posición en la tabla y solo se consuelan con las derrotas sufridas por el Palencia y el Coruña.
La aseada puesta en escena del San Pablo Inmobiliaria fue una declaración de intenciones que se quedó en eso. Dos errores incomprensibles de Soluade debajo del aro y una pérdida evitable de Akodo redujeron a cenizas el buen arranque de un conjunto burgalés que pronto cedió la iniciativa a su adversario.
El Melilla se encontraba incómodo, pero encontró un filón en la pintura para desarmar la defensa visitante. Cada balón dentro era sinónimo de puntos para el combinado norteafricano. Manzano, Pablo Almazán y Arteaga se turnaban para alimentar a un equipo local cada vez más asentado. Cierto es que los de Alcoba no anduvieron finos en el tiro exterior en la primera parte, todo un alivio para un San Pablo Inmobiliaria que funcionaba a ráfagas.
Un parcial de 0-7 puso de nuevo por delante a los pupilos de Epi. Era el 14-17, la última vez que los burgaleses mandaron en el marcador. El juego visitante iba a menos con el paso del partido y en el segundo cuarto solo Álex Barrera aportó algo de luz a un equipo negado por momentos.
Toncinic fue la viva imagen de la ofuscación burgalesa en ataque. Acciones forzadas, situaciones cómodas al lado del aro desperdiciadas... nada salía bien. En la otra canasta, Melilla protagonizaba la otra cara de la moneda. Cada balón perdido sonreía a los norteafricanos, quienes en alguna ocasión disfrutaron de hasta tres opciones para anotar. El partido se complicaba por momentos y, para colmo, Van Wijk se destapó como el referente anotador local con 9 puntos casi consecutivos.
El San Pablo Inmobiliaria encendió las alarmas con el 31-21. El regreso de la unidad principal dio un pequeño impulso a los castellanos, quienes tocaron fondo con sendos triples de Rivero y Eloy Almazán (41-30). La reacción quedó minimizada y los burgaleses se apoyaron en un acertado y dinámico Álex Barrera para mantenerse en partido al descanso.
Sea como fuere, había tiempo para salir del embrollo. Los ayer blancos hicieron la goma durante un tercer cuarto en el que soñaron con la remontada. Tan pronto se ponían a tiro del Melilla (41-36), los anfitriones tomaban oxígeno para evitar males mayores (48-38).
En este vaivén de sensaciones, los burgaleses se agarraron al partido. Pero necesitaban algo más si querían dar la vuelta a la situación. El problema defensivo parecía más o menos controlado, pero en ataque resultaba fundamental que alguien echara un cable a un Javi Vega que asumió la responsabilidad.
El segundo triple del ala pívot en este periodo permitió al San Pablo Inmobiliaria llamar a las puertas del Melilla (50-49) con 12 minutos por delante. Incluso, los visitantes disfrutaron de tres opciones para tomar la delantera antes del inicio del último periodo, sin suerte.
De todos modos, los burgaleses daban por buena la situación de partido teniendo en cuenta de dónde venían. El Melilla Baloncesto estaba atascado y debían aprovechar una ocasión única para salir vivos del Javier Imbroda.
Los visitantes casi habían hecho lo más difícil, pero dejaron con vida a un rival que se levantó de la lona. Los burgaleses seguían a remolque y, para colmo, vieron cómo el adversario encontró la inspiración en el lanzamiento exterior en el momento decisivo. Eloy Almazán, primero, y Van Wijk, a continuación, lanzaron sendos misiles que dieron de pleno a un San Pablo Inmobiliaria contra las cuerdas con el 60-53 a 6:39 del final.
Después de remar durante toda la segunda parte, dos aciertos seguidos acabaron con las ilusiones de los de El Plantío. Y la tormenta solo había empezado. Si bien había tiempo para resolver el problema, no estaba la noche para exhibiciones heroicas.
De hecho, los blancos no tardaron en asomarse al abismo. El parcial del cuarto periodo creció hasta el 14-6 y con el 64-55 el choque estaba visto para sentencia. Nada hacía presagiar una reacción de última hora de un San Pablo Inmobiliaria bombardeado y sin la consistencia que requiere el desafío de jugar en Melilla. Lo intentó, cierto es, el combinado castellano con el 72-66. Y, de nuevo, el triple socorrió a su adversario para zanjar la cuestión.
Fue una mala noche en uno de los peores escenarios posibles. La liga es larga y todos los favoritos se dejarán victorias importantes. Sin embargo, el tiempo dirá si la derrota cedida ayer en Melilla resultará decisiva.