BALONMANO / Asobal
El Villa de Aranda se regala un triunfo fundamental
Los gualdiazules cuajan un gran partido en su visita a Cuenca y amplían su ventaja con respecto a los puestos de descenso en una jornada que puede resultar decisiva

Bojicic busca el pase durante un partido.-ALBERTO CALVO
CIUDAD ENCANTADA 26
VILLA DE ARANDA 32
Liberbank Ciudad Encantada: Vial, Vainstein (5), Doldán (4), Alves (2), Rafael López (-), Sergio López (4), Perovic (4) -equipo inicial- Canyigueral (-), Mendoza (-), Hugo López (1), Vidal (3), Nolasco (1), De León (-), Cano (-), Nicolás López (2), Kilian.Villa de Aranda: Ledo, Fernández (2), Moyano (1), Moscariello (4), Sánchez (6), Amorim (1), Pascual (2) -equipo inicial- Bojicic (-), Montserrat (-), Solenta (-), Megías (2), Ortega (3), Nantes (6), Antonio (5), Amérigo.Árbitros: García y Marín.Tarjetas amarillas: A los locales Mendoza y Nolasco y al visitante Fernández.Exclusiones: A los locales Vainstein, Alves y Perovic y a los visitantes Sánchez y Megias (2).Parciales cada cinco minutos: 3-1; 5-4; 8-6; 10-9; 12-12; 16-15 (descanso); 17-16; 18-19; 21-21; 22-25; 25-27 y 26-32 (final).BURGOS
El Villa de Aranda dio en Cuenca un paso fundamental en la lucha por la permanencia en la Asobal al imponerse en una de las canchas más complicadas de la categoría y al aprovechar los pinchazos del Sinfín y del Cangas. Los gualdiazules se dieron un baño de moral y amplían a tres puntos su colchón con respecto a la zona de peligro.
La escuadra de Álvaro Senovilla demostró que está muy viva. No se descompuso en un partido exigente en el comienzo, maduró el éxito y fue implacable en cuanto asumió el mando en el marcador. El Liberbank Ciudad Encantada marcó el ritmo en la primera parte y protagonizó varios intentos de escapada sofocados a tiempo por el equipo ribereño.
El poste se topó con Adrián Fernández en los primeros compases, pero los visitantes se rehicieron tras el 3-1 para llamar a las puertas de su adversario. El combinado local lo intentó de todas las maneras posibles en una primera mitad convertida en un toma y daca constante.
Los conquenses disfrutaron de una renta de dos goles en varias ocasiones, ventaja insuficiente para sembrar la duda en un Villa de Aranda que siempre encontró la respuesta adecuada. Ni siquiera el 9-6, la máxima de los anfitriones, alteró el guión. Los pupilos de Álvaro Senovilla apretaron los dientes y con un contragolpe de Mathias Ortega igualaron el marcador (10-10) antes de entrar en el sprint final de un acto inaugural en el que el Ciudad Encantada tuvo que dar por bueno su escaso botín (16-15).
El Villa de Aranda salió reforzado, de la misma manera que su rival acabó por desesperarse ante la solidez mostrada por los visitantes. A pesar de que la tendencia no varió en el arranque del segundo acto, todo cambió en el momento en el que los gualdiazules tomaron la delantera.
Moscariello culminó una transición para fijar el 18-19 y la iniciativa pasó a manos ribereñas. Los burgaleses habían esperado 40 minutos y era el momento de asestar el golpe definitivo al partido. Tras el 22-22, un parcial de 0-4 dejó a los de Senovilla a las puertas del éxito y, con 10 minutos por delante, se trataba de administrar la renta (22-26).
Entonces, el Ciudad Encantada despertó del letargo. Los castellano-manchegos estaban a tiempo de obrar la remontada y al Villa de Aranda podía temblarle las piernas ante la responsabilidad asumida en un partido tan importante para sus aspiraciones.
Nada de eso ocurrió. Una vez más, los gualdiazules frenaron el intento de su adversario y el inquietante 25-27 dio paso a un parcial de 0-5 definitivo para la suerte del envite. Lejos de sufrir, el bloque ribereño se dio el gustazo de disfrutar en los últimos compases antes de pensar en su próxima final por la permanencia.