Fútbol / Tercera
El Caja Rural se agarra a la vida
Tumba sobre la bocina al Zamora en un partido con muchas alternativas en el marcador y escala una posición en la general / Gallo, Diego Abad y Zamora hicieron los tantos de la victoria local

Soto cuerpea con el centrocampista del Zamora Sopale en el choque de ayer en Castañares-Raúl G. Ochoa
El Caja Rural se aferra al sueño de la salvación. Sobre la bocina firmó una victoria agónica ante el Zamora que vale su peso en oro. Le permite romper su mala dinámica en Castañares y escalar un puesto en la tabla clasificatoria -todavía sigue en descenso directo-. Ylo mejor de todo, le deja a tan solo un punto de su siguiente objetivo en la lucha sin cuartel por abandonar al menos los cuatro últimos puestos.
El cuadro naranja tuvo la pegada que tanto ha echado de menos durante todo el curso. Y fue capaz de reponerse del varapalo de ver cómo su oponente le empató hasta en dos ocasiones para lanzarse a la desesperada a por una victoria que encontró con un tanto de Zamora cuando el duelo agonizaba.
La necesidad de ambos rivales de sumar los tres puntos en juego metió muchas revoluciones a la contienda desde el pitido inicial. Pronto avisaron de sus intenciones los locales. Gallo botó una falta lejana que peinó Diego Abad en el punto de penalti, aunque se encontró con una gran respuesta de Miguel, que envió el balón a saque de esquina.
Con el paso de los minutos el cuadro visitante comenzó a imponer su ley en la zona ancha. Y generó bastante peligro en el área del Burgos Promesas, sobre todo de la mano de su hombre más incisivo, Caramelo.
Precisamente el zurdo protagonizó en el 19 una buena acción personal. Tras controlar el balón de espaldas se giró en una buena maniobra y su disparo desde la frontal fue atrapado con problemas -en dos tiempos- por Álex. Cinco minutos después Iñaki recortó a su par hacia adentro y con la pierna izquierda conectó un disparo con rosca que se fue envenenando y se estrelló en la misma cruceta.
En pleno acoso zamorano Caramelo volvió a probar a Álex desde la izquierda, que detuvo el balón en el primer palo. Y en la siguiente acción una peligrosa internada de Raly por la derecha fue desviada de forma providencial por Zamora.
Sin embargo, cuando peor pintaban las cosas para los locales llegó el 1-0. Superada la media hora de juego Gallo se encontró con un balón rechazado en el vértice del área chica y de potente disparo con la derecha superó a Miguel.
Sin embargo, tras unos minutos de desconcierto, los visitantes devolvieron las tablas al marcador en el descuento del primer acto en un centro tenso de Sopale desde la derecha que Iñaki, con calidad, cruzó de cabeza para hacer el 1-1.
Muy buena fue la salida al terreno de juego de los de Miguel Losada tras el paso por los vestuarios. Raly, tras una potente cabalgada por la derecha, puso a prueba a Álex en el 46 con un potente disparo raso que envió a córner el meta local.
El choque se jugaba en terreno de juego burgalés. En el 56, tras un buen servicio interior de De la Nava, Raly, tras recortar a su par, conectó un remate duro y raso que atajó Álex. Los naranjas sufrían, pero su reacción estuvo a punto de costar un disgusto al Zamora en el 63 en una doble ocasión saldada con un doble remate en el interior del área de Soto y Cerezo que salvó Miguel.
Los cambios realizados en el bando local dieron nuevos bríos al Burgos Promesas, que fue capaz de golpear de nuevo en el 80 en una rápida transición en la que Gallo lanzó un balón en profundidad que superó por alto a la zaga del Zamora. Diego Abad controló el esférico y superó a Miguel por bajo cuando un defensor ya le encimaba.
El choque enloqueció por completo. Los zamoranos quemaron todas sus naves y consiguieron equilibrar la contienda en el 85 con un soberbio tanto de Iñaki tras un mal saque de Álex. Y a tumba abierta pudo incluso hacer el 2-3 de inmediato en una acción de Revidiego por la derecha que no acertó a rematar en boca de gol Iñaki.
Sin embargo, lo que llegó, con el tiempo reglamentado cumplido, fue el 3-2. Viti robó un balón que sirvió a Raúl Rodrigo, quien abrió el balón a la izquierda. Allí apareció Zamora, que aprovechó el carril libre para encarar a Miguel y batirle de disparo raso y cruzado.