El Correo de Burgos

Fútbol / Segunda

La falta de pegada condena al Mirandés

El Real Zaragoza echa más sal en la herida del combinado rojillo, que se hunde en el pozo de la tabla clasificatoria / La distancia con respecto a la salvación se eleva ya a 9 puntos, con 21 en disputa hasta el final de la temporada

Sangalli protege un balón ante el acoso de un jugador del Real Zaragoza en el choque de ayer en Anduva-Alfonso G. Mardones

Sangalli protege un balón ante el acoso de un jugador del Real Zaragoza en el choque de ayer en Anduva-Alfonso G. Mardones

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El Mirandés perdió ante el Real Zaragoza de forma injusta. El equipo de Pablo Alfaro mereció marcar algún gol, pero el balón no quiso entrar esta vez. La derrota pone más distancia aún con la salvación, que queda a 9 puntos aunque aún quedan 21 en juego. Urko Vera fue el jugador más destacado de los locales, pero no estuvo afortunado en el remate.

En un inicio trepidante de la contienda fue el Mirandés el que tuvo la primera oportunidad con un remate de Urko Vera que atrapó Ratón. Insistía el combinado rojillo, que buscaba las bandas para desordenar la defensa maña y en dos ocasiones estuvo a punto de crear ocasiones de gol.

No tardó sin embargo el Real Zaragoza en cruzar la divisoria y en dos acciones casi consecutivas hizo intervenir a Roberto. A la tercera se adelantó en el marcador en una acción en la que pudo haber fuera de juego.

El gol hizo mella en el Mirandés y dio impulso al conjunto de la Romareda, que comenzó a gobernar el partido con más posesión de balón. Las llegadas del equipo aragonés eran constantes, mientras que el Mirandés apenas podía salir ahora de su campo.

Lanzarote se convirtió en una pesadilla por la banda y el Mirandés se las veía y se las deseaba para mantener se firme en defensa. Pasada la media hora Pablo Alfaro daba entrada a Sangalli por Álex García y en el tramo final de este primer acto pareció mejorar el Mirandés, que buscó el empate en un duro disparo desde fuera del área de Guarrotxena que se fue desviado. Con otro lanzamiento también desviado del zaragocista Isaac terminó el primer periodo.

Tras la reanudación, el equipo local salió con brío y decidido a buscar el empate. En el primer minuto Urko Vera estuvo a punto de lograrlo en un remate de cabeza que se fue fuera por muy poco.

Dos saques de esquina botó el equipo de Pablo Alfaro, que a base de intensidad y una fuerte presión había conseguido que el Zaragoza diese un paso atrás. Con jugadas a balón parado seguía intimidando un Mirandés que jugaba sus mejores minutos y Guarrotxena volvió a poner a prueba a Ratón con un disparo desde fuera del área. Lo volvió a intentar Urko Vera, esta vez con una volea, en unos minutos trepidantes de los de Anduva.

El asedio del conjunto burgalés era una realidad. Una y otra vez llegaba el equipo de Pablo Alfaro al área de un Zaragoza empequeñecido, aunque el gol se resistía. El técnico del Zaragoza dio entrada a Cani buscando la experiencia del ex internacional para que su equipo recuperara el pulso al partido.

Alfaro también hizo el primer cambio dando entrada a Fofo para reactivar a su equipo, que quería sorprender a un Real Zaragoza conformista y jugando a favor de reloj.

El Mirandés volvió a intentarlo y de nuevo el omnipresente Urko Vera fue el que dispuso de una nueva oportunidad, pero su remate de cabeza se fue por encima de la portería. Le costaba al Mirandés llegar hasta Ratón porque el equipo zaragocista defendía con ocho jugadores y hacia muy difícil que hubiera líneas de pase.

No había manera y aunque el cuadro de César Lainez casi estaba renunciando al segundo gol, la amenaza de Ángel tras algún balón robado hacía que el Mirandés jugara con cierta cautela para evitar que el Zaragoza sentenciara el encuentro.

Carlos Moreno tuvo tiempo de dar otra asistencia a Urko Vera antes de ser sustituido por Pedro Martín. Ni a balón parado le salía nada al Mirandés, que tuvo sus dos últimas opciones en un remate lejano de Ruymán y en un disparo de Fofo que llegó manso a las manos de Ratón. Hubo cuatro minutos de añadido en los que tampoco llegó el ansiado gol.

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