BALONCESTO / Play off de ascenso a ACB
Golpe sobre la mesa
El San Pablo Inmobiliaria aprieta los dientes para situar el 2-0 / El esfuerzo colectivo y el tiro exterior impulsan al cuadro burgalés

Edu Martínez supera a Van Wijk, ayer.-RAÚL OCHOA
SAN PABLO INMOBILIARIA 82
MELILLA 76
San Pablo Inmobiliaria: Aegir Steinarsson (-), Álex López (5), Brandon Brine (6), Javi Vega (13), Goran Huskic (14) -quinteto inicial- Mo Soluade (7), Edu Martínez (18), Filip Toncinic (8), Jorge García (-), Álex Barrera (11).
Melilla Baloncesto: Jorge Sanz (-), Óliver Arteaga (13), Héctor Manzano (15), Eloy Almazán (-), Alfredo Ott (7) -quinteto inicial- Edu Gatell (8), Marcos Suka-Umu (25), Kevin van Wijk (-), Pedro Rivero (8) y Massine Fall (-).Árbitros: Morales y Bravo.
Eliminados: Ott (min. 40).
Parciales: 19-21, 39-38 (descanso), 56-53 y 82-76 (final).BURGOS
Lo tiene en el bolsillo, pero aún queda el paso más complicado. El San Pablo Inmobiliaria acaricia su pase a semifinales después de lograr el segundo punto de la eliminatoria que le enfrenta a un rocoso Melilla. Los burgaleses se han adaptado a las exigentes circunstancias de la serie para encarrilar una clasificación que aún no está certificado. Pero pinta bien.
El esfuerzo defensivo del colectivo permitió contrarrestar el desgaste físico del rival. Ni siquiera el partidazo de Suka Umu fue suficiente para superar a un equipo burgalés sólido atrás y acertado en el tiro exterior.
El San Pablo Inmobiliaria debía aplicar la lección aprendida en el primer partido ante un Melilla que debía dar una vuelta extra a sus prestaciones para volver a casa con un empate en el global de la eliminatoria. Al igual que en el envite inaugural, el decano apostó por un baloncesto pausado y físico, en el que Arteaga y Manzano chocaban una y otra vez al límite del reglamento.
Una opción tan válida como otra cualquiera, sobre todo si se cuenta con el visto bueno de los árbitros. Así, el bloque de Alcoba se sintió muy cómodo en el inicio, movió el balón con criterio y encontraba situaciones cómodas de lanzamiento ante un cuadro burgalés obligado a espabilar para evitar males mayores tras el 2-8.
Huskic fue el encargado de dar el paso al frente con una gran actuación en ataque. De sus manos nacieron 12 de los 17 primeros puntos de un equipo local que ganaba revoluciones en su baloncesto. Los azules tomaron la delantera con el 14-13 y a partir de ese momento el choque en una dinámica de intercambio de golpes propia de un play off.
Ni unos ni otros iban a ceder un palmo de terreno. Eso sí, cada uno con sus armas. El Melilla mostró un arsenal mayor y tuvo el equilibrio dentro-fuera que no tuvieron los anfitriones. Porque, una vez reservado Huskic por personales, los de casa dejaron de buscar opciones en la pintura para apoyarse en el triple.
Toncinic, Martínez, Barrera... el San Pablo Inmobiliaria sumaba de tres en tres en un segundo cuarto en el que Suka Umu y Ott dieron la réplica en la otra canasta (31-31). Fue un toma y daca intenso, aunque el bloque de Epi se dejó 5 puntos vitales desde la línea de personal.
La situación en defensa parecía más o menos controlada y los burgaleses tuvieron dos opciones de asentar su pequeña ventaja (36-31) en un tramo final alocado. Martínez la clavó desde la esquina en la última posesión, pero nadie contaba con el acierto de Suka sobre la bocina y desde campo propio para cerrar la primera mitad (39-38).
Se avecinaba una bella batalla. El juego perdió calidad para convertirse en una continua guerra de guerrillas. El del tercer cuarto fue un baloncesto trabado y en ese escenario Arteaga es el rey. Y más si tiene barra libre para hacer y deshacer. La vara de medir no es la misma si atiza el ‘9’ melillense que si defiende Huskic. Y eso es una injusticia con la que el San Pablo tuvo que lidiar para mantenerse por delante.
De nuevo, los azules se apoyaron en el triple para asentar su diferencia. Un acierto de Barrera significó el 49-43 y encontró la respuesta de un Rivero que rezuma calidad. El base norteafricano puso algo de cordura en un momento del partido en el que resultaba más importante marcar territorio para que el juego de Manzano y Arteaga no se impusiera. Y la entrega de Toncinic en esa labor merece el reconocimiento.
Por eso, el 56-53 del inicio del último periodo era la mejor noticia para un cuadro de Epi que necesitaba centrarse en su baloncesto. Un par de chispazos de Barrera animaron a los de casa, quienes aprovecharon una antideportiva de Suka para firmar un parcial de 9-0 fundamental para la suerte del partido.
A 5:43, los burgaleses mandaban por 69-59. Habían hecho lo más complicado, pero aún quedaba por comprobar cómo gestionarían la ventaja en un tramo final en el que el Melilla nunca iba rendirse. Ni siquiera cuando un triple de Martínez sellaba el 75-66 a 2:15 del final. Aún era necesario un último arreón y el riojano repitió éxito desde el arco para poner la puntilla a un rival que, con todo, se resistió a su suerte. Sobre todo, con un Suka tan inspirado.
El exterior quiso un imposible porque el triunfo se quedó en casa. Curiosamente, los burgaleses lo sellaron desde el tiro libre para quedarse a las puertas del éxito. Pero aún queda rebañar una victoria en Melilla.