Rugby / Play off ascenso a División de Honor
Un debut de altos vuelos
Álvaro González se estrena como primer espada intentando guiar al UBU Colina Clinic a División de Honor / «Vamos a dar la cara contra Getxo pese a su mayor envergadura física»

ÁlvaroGonzález (izquierda) durante un entrenamiento reciente junto a DavidMartín, en primer plano-Israel L. Murillo
No es un recién llegado. Ni mucho menos. Álvaro González lleva vinculado al rugby burgalés desde mediados de la década de los 90. Pero se acaba de embarcar en una nueva aventura deportiva de altos vuelos con el objetivo de obtener un billete para la División de Honor la próxima temporada. A comienzos de semana el burgalés se ha hecho con las riendas del UBU Colina Clinic tras concluir la vinculación contractual de Marcelo Chorny con el club. Y tiene ante sí el reto de poner el broche al curso en la promoción de ascenso contra Getxo.
Tras casi dos décadas como jugador, los últimos años compatibilizándolos con sus funciones como entrenador, le ha llegado la hora de debutar como primer espada. «Es cierto que será mi primera experiencia como responsable único del banquillo. Pero no es algo nuevo para mí. Hace 5 años que llevo haciendo las funciones de entrenador, desde la temporada que conseguimos el ascenso de Regional a Nacional. Y luego a División de Honor B. El año de Peque Murre fui jugador y la campaña pasada, formando un tándem con David Martín, dirigimos al equipo en su segunda andadura en la categoría de plata nacional. Y este año empecé como asistente de Chorny. Antes me encargaba más del trabajo con la delantera, del scouting y de la preparación de sistemas de juego. Y ahora de todo el equipo de forma global».
Álvaro González experimenta una sensación ambivalente tras asumir el mando de la nave gualdinegra. «Por un lado es un momento que todos los entrenadores quisieran vivir. Es una gran oportunidad de luchar por un ascenso. Lo veo como un premio al trabajo de muchos años. Pero a la vez es un papelón. Es una gran responsabilidad debutar contra un rival francamente duro».
El preparador burgalés considera que el UBU Colina Clinic está capacitado para dar la sorpresa frente a Getxo. «En juego creo que no hay tanta diferencia entre los equipos de abajo de la División de Honor y los mejores de la categoría de plata. En ese sentido podemos estar muy igualados. Donde sí hay más diferencia es en el aspecto físico, en la talla de las jugadores. Aunque hayan sido penúltimos en la Liga, su físico es superior», asegura.
El técnico de Aparejadores destaca las turbulencias que ha vivido este curso el cuadro vasco a lo largo de la temporada. «Es un rival que en la segunda parte de la temporada ha llevado una trayectoria ascendente. Las diferencias por las que perdía eran cada vez menores. Sacaron unos puntos frente al Salvador que les mantuvieron con vida y les dieron alas para luchar por evitar esta promoción. Ha realizado cambios en el banquillo -empezó la temporada con el australiano Ian Fowler, luego sustituido por el neozelandés Simon Hafoka, que ya ha abandonado el club- y también en la directiva. Y eso nos genera cierta incertidumbre, porque con todos las variaciones realizadas no sabemos muy bien a qué atenernos».
En la misma línea, González considera una incógnita cuál será el potencial real de su rival de turno. «No sabemos si conservan a todos los jugadores de la plantilla, extranjeros incluidos, aunque parece que sí. Ni quién les está entrenando o si han cambiado de sistema. Hemos podido estudiar sus individualidades y el esquema de juego que más utilizaban, no demasiado elaborado y más bien simple. Abusaban mucho de las condiciones de ciertos jugadores, sobre todo en tres cuartos, como es el caso de Matoto, un jugador muy potente. Ese es su mayor peligro si están todos. Su fortaleza en tres cuartos y los duelos individuales. Ahí pueden tener ellos algo de ventaja por su envergadura física».
Además, muestra su preocupación por el ritmo de la División de Honor. «Es mucho más alto, es un juego más dinámico. Y eso se nota. Aunque es cierto que ellos llevan un mes sin jugar y lo pueden acusar después de un parón muy largo. A ver cómo andan mentalmente los jugadores, pues dependiendo si tienen o no continuidad pueden saltar al partido con mayor o menor motivación. Pero son datos que no manejamos. Tenemos que preparar el partido poniéndonos en el peor de los casos y suponiendo que podrán contar con todos sus efectivos».
Pese a todo, se muestra muy optimista con respecto a las opciones de su escuadra en la promoción. «La encaramos con bastante ambición. Hemos sufrido un palo bastante grande en la final del play-off. Y llevamos toda la semana trabajando el aspecto psicológico para levantarnos cuanto antes. Tuvimos el ascenso al alcance de la mano y no rematar la faena fue un palo. Vamos a dar la cara seguro. Será una eliminatoria de poder a poder».
Y prevé un duelo muy igualado el sábado en San Amaro. «Sabemos que consiguiendo un resultado ajustado en casa, incluso perdiendo por una pequeña diferencia como nos ocurrió con La Vila, tendremos muchas opciones en el choque de vuelta. Tenemos potencial para dar la vuelta a la tortilla a domicilio. A lo largo de la temporada ya hemos demostrado que podemos jugar bien fuera que en casa, donde hemos tenido incluso un mejor rendimiento», finaliza.