CICLISMO
La Vuelta a Burgos presume de trazado a la espera de las figuras
El desarrollo del Tour de Francia condiciona los planes de los posibles favoritos al maillot morado / La inédita subida a Picón Blanco, nueva etapa reina de la ronda, es el gran reclamo de esta edición

Autoridades y miembros de la organización posan antes de la presentación oficial de la Vuelta a Burgos 2017, ayer, en el Monasterio de San Agustín.-RAÚL OCHOA
BURGOS
La Vuelta a Burgos deberá esperar para conocer la nómina de favoritos a vestir de morado el próximo 5 de agosto. Si la organización aprovechó la presentación oficial de la edición de 2016 para anunciar la inclusión de Alberto Contador en la lista de participantes, en esta ocasión la carrera presume de recorrido a la espera de que los grandes referentes del pelotón confirmen su asistencia en la línea de salida.
«Aún no podemos facilitar nombres de corredores», reconoce César Rico. El presidente de la Diputación asegura que la participación dependerá «de la evolución» del Tour de Francia y será el devenir de la Grande Boucle el que determinará los planes de los ciclistas más importantes. Eso sí, la apuesta de la Vuelta a Burgos ya está lanzada. «Venga quien venga el éxito deportivo está garantizado», indica Rico.
Un total de 18 equipos han confirmado su presencia en la ronda morada. Movistar, Sky, Astana, Quick Step y Dimension Data son los conjuntos World Tour confirmados por el momento, aunque la Diputación abre la puerta a otras escuadras de primer nivel que quieran sumarse al pelotón. Si bien no se repetirá la excepción de los 21 equipos reunidos en 2016, todavía puede haber sorpresas. En este sentido, Rico deja entrever la opción del Katusha ruso.
Mientras las escuadras aún definen sus respectivos planteles para competir en Burgos, la carrera provincial presume de recorrido como reclamo turístico y como garantía de espectáculo.
«Hemos querido dar una vuelta a la Vuelta. Todas las salidas y llegadas tienen su razón», apunta el presidente de la Diputación Provincial.
De esta forma, la carrera prescinde de la contrarreloj en esta edición para introducir un elemento tan novedoso como decisivo en la lucha por la general. La subida a Picón Blanco, programada para el jueves 3 de agosto, capta la atención de los seguidores y alimenta las expectativas de la organización.
«Es, por su trazado, la etapa reina. Es más dura que la de Neila», asegura el director de la carrera.
Marcos Moral destaca que esta ascensión presenta rampas «del 13 y del 15 por ciento» y señala que la jornada esconde otras trampas en el camino. «Iñigo Cuesta -diseñador del recorrido- quiere que los corredores lleguen ‘maduros’. Por eso toda la etapa es rompepiernas y se correrá por carreteras estrechas», explica.
En este sentido, César Rico valora que la carrera estará «abierta» y viva «hasta el último segundo». «Son etapas magníficas y atractivas para el aficionado», añade. Y es que la Vuelta a Burgos es competición pero, sobre todo, es un escaparate promocional de las virtudes «turísticas, culturales y monumentales» de la provincia.
Un total de 1.400 participarán directamente en una Vuelta que se emitirá en directo por televisión desde las 15,30 horas. Teledeporte y canales franceses, ingleses, holandeses, belgas, alemanes, noruegos, eslovenos y checos darán cobertura a una prueba que promete emociones fuertes.