El Correo de Burgos

FÚTBOL / Segunda B

Un Burgos CF para soñar

El cuadro blanquinegro desarbola al Logroñés con un perfecto ejercicio colectivo /El bloque de Salinas impone un ritmo y una intensidad inalcanzables y perdonó la sentencia / Quinto partido sin encajar

Adrián Cruz intenta salvar la entrada de un jugador del Logroñés, ayer.-SANTI OTERO

Adrián Cruz intenta salvar la entrada de un jugador del Logroñés, ayer.-SANTI OTERO

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DIEGO ALMENDRES
Burgos

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BURGOS CF  1

UD LOGROÑÉS  0Burgos CF: Mikel Saizar, Andrés, Eneko, Julio Rico, Borda, Adrián Cruz, David Martín (Cantero, min. 74), Iker Hernández, Carlos Álvarez (Ayoze, min. 86), Abel Suárez y Youseff (Sergio Esteban, min. 81).UD Logroñés: Miguel, Miguel Santos, Paredes, Caneda, Borja Gómez, Arnedo (Carlos García, min. 69), Ñoño (Iván Aguilar, min 59), Carles Salvador, Rayco, Muneta, Espina (Marcos André, min. 77).Árbitro: Velasco Arbaiza (colegio vasco).

Tarjetas amarillas: Al local Adrián Cruz y a los visitantes Caneda, Arnedo, Borja Gómez y Rayco.

Tarjetas rojas: Al local Eneko en el minuto 92.

Goles: 1-0, min. 40: Carlos Álvarez.BURGOS

La temporada es larga y nadie sabe qué tiene reservado el destino para el Burgos CF. Lo que sí es seguro es que está preparado para alcanzar los ambiciosos objetivos planteados. El blanquinegro es un equipo sólido y fiable, capaz de desarbolar a todo un Logroñés minimizado sobre el terreno de juego.

El bloque de Patxi Salinas sabe lo que quiere y qué tiene que hacer para conseguirlo. Sus virtudes defensivas se resumen en los cinco partidos que acumula sin encajar, pero también tiene recursos ofensivos y ayer mereció un botín mayor.

El conjunto castellano es una pesadilla porque se siente cómodo en todas las circunstancias del partido. No le importa nada ceder terreno y replegarse. Pero, llegado el momento, salta a la yugular del rival en una presión asfixiante. Insiste, insiste... desespera. Puede que no sea el conjunto más brillante, pero si sigue esta línea dará muchas alegrías parecidas a la de ayer.

Burgos CF y Logroñés aceptaron de inicio los roles fijados en la previa. Salió con brío el equipo blanquiazul, dispuesto a imponer su criterio. Sabían los riojanos de la importancia de golpear primero para sacar a los locales de su guión, un esfuerzo inútil.

En apenas cuatro minutos los visitantes probaron a Saizar con dos disparos desde la frontal sin peligro. El Logroñés pidió el balón para conectar entre líneas y se chocó una y otra vez con la segura defensa blanquinegra. Controlada la situación, los castellanos se estiraron y ganaron sensaciones con el balón.

Iker tuvo la primera de los locales en una acción individual arruinada con un remate tan intencionado como ineficaz, la declaración de intenciones de un Burgos que fue a más hasta dejar sin respuesta a su poderoso adversario.

Los anfitriones se plantaron en campo contrario, apretaron en la presión para defender lejos de la portería de Saizar y asfixiaron a un Logroñés cada vez más incómodo. Ganaban profundidad en banda izquierda con Eneko y David Martín y se adueñaron del centro del campo gracias a la impecable labor de Abel Suárez y Adrián Cruz. Mientras, los delanteros se vaciaron en beneficio del colectivo a la espera de su oportunidad.

La maquinaria comenzaba a funcionar. El Burgos se había adueñado del partido y ya no soltó el timón hasta el minuto 80. Abel remató alto y después Adrián Cruz probó suerte desde el centro del campo, pero su disparo se marchó fuera por poco. Así, la mejor ocasión antes del gol llegó en el minuto 31, cuando Andrés recuperó la pelota en el balcón del área y sacó un zapatazo que se fue ajustado. El buen hacer de los locales merecía el premio y este llegó en el minuto 40.

El tanto de Carlos Álvarez resumió el partido de su equipo. El delantero peleó dentro del área un balón llovido sin aparente valor, escorado y bordeando el fuera de juego. Poco tenía que ganar el asturiano en ese lance, pero su fe tuvo recompensa. Casi sin ángulo, el ariete tocó con la puntera para batir a Miguel y poner el broche a una gran primera parte de los de casa.

El cuadro de Salinas desbordaba confianza y tuvo en su mano la sentencia en el arranque de un segundo acto impecable. Julio Rico no acertó a conectar su cabezazo en boca de gol a la salida de una falta lateral y a renglón seguido el golpe franco de Adrián Cruz obligó a Miguel a despejar junto a la cepa del poste cuando ya se cantaba el 2-0.

Eso no quería decir que el Logroñés estuviera KO. Los riojanos aún coleaban gracias al error de David Martín, quien falló un mano a mano con Miguel para zanjar la cuestión en el minuto 54. Parecía que los blanquinegros se tomaban un pequeño respiro antes de iniciar una nueva oleada ofensiva. El Burgos, todo corazón, volvió a presionar con fe para poner contra las cuerdas a un Logroñés que aguantó el chaparrón como pudo a la espera de su oportunidad.

El partido ya debería estar resuelto a 20 minutos del final, pero los de Salinas no acertaron en sus ocasiones y los visitantes daban sensación de peligro en sus contados acercamientos. El choque entraba en su fase decisiva, la necesidad riojana acuciaba y el Burgos debía pagar antes o después su derroche físico.

Solo un chispazo podía cambiar el rumbo del encuentro. Cierto es que la tuvo Rayco en el 79 en una acción individual que llevaba el sello del gol. Afortunadamente, su disparo salió mordido. El Burgos, agazapado, nunca renunció a sus opciones. Así, contestó en la siguiente acción a la contra con un disparo cruzado de Eneko que murió en el poste.

Lo cierto es que los castellanos tenían mucho que perder en el tramo final del envite. Era el momento de guardar la ropa porque el rival iba a quemar sus naves. Por eso, Salinas no dudó en situar una defensa de cinco hombres cuando ya oteaba la orilla. Todo bajo control en una tarde perfecta, empañada por la tarjeta roja directa vista por Eneko cuando el partido ya estaba en el añadido. El mejor Burgos CF ha vuelto 10 años después.

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