El Correo de Burgos

Fútbol / Tercera

Demasiado castigo para el Real Burgos

Hasta en dos ocasiones se adelantó el cuadro rojipardillo frente al Ávila, que se llevó la contienda prácticamente sobre la bocina

Manuel trata de zafarse del marcaje de un jugador del Real Ávila en el choque de ayer.-Israel L. Murillo

Manuel trata de zafarse del marcaje de un jugador del Real Ávila en el choque de ayer.-Israel L. Murillo

Publicado por
DANIEL ORTEGA CEBRECOS
Burgos

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REAL BURGOS 2 – REAL ÁVILA 4

Tendrá que seguir esperando el Real Burgos para saborear su primera victoria de la temporada. Ayer recibió un nuevo bofetón en sus aspiraciones de sacar la cabeza del fondo de la tabla a costa de un Real Ávila que se plantó en San Amaro reservando a muchos de sus habituales titulares. El cuadro rojipardillo recibió un castigo demasiado severo en un encuentro que pudo sentenciar en el primer acto, pero que se le escapó entre las manos en los últimos compases cuando su oponente de turno agotó sus cambios introduciendo sobre el césped a sus mejores efectivos.

Hasta en dos ocasiones se adelantaron los de Guti en el tanteador, pero no fue suficiente debido a la vía de agua que sigue teniendo su sistema defensivo, demasiado endeble para caminar con garantías en Tercera.

Mejoraron las prestaciones, sobre todo las ofensivas, del Real Burgos con la incorporación de savia fresca en la punta de su ataque merced a la aparición de Miguel y Jonathan, que dieron más calidad y brío a los rojipardillos. Pero hasta que no solucionen los graves problemas que el equipo tiene en defensa se antoja muy complicado reflotar la nave.

La escuadra burgalesa se adelantó en el marcador en su primera acción de ataque. Chispi, muy poco seguro bajo palos, tuvo que despejar como pudo a córner ante la llegada de Manuel. Y en el posterior saque de esquina Mota, en el segundo palo y en posición más que forzada, cabeceó el esférico al fondo de las mallas.

El tanto despertó de su letargo al Real Ávila, que de inmediato trató de hacerse con las riendas de la contienda en la zona ancha. Tras un aviso de Andrés -cuyo disparo desde el vértice del área grande se marchó por encima de los tres palos- los de César Jiménez devolvieron las tablas al luminoso en el minuto 10. Y también llegó a la salida de un saque de esquina mal defendido por los anfitriones, pues un despeje blandito cayó muerto en la frontal. Allí apareció Edu para conectar un disparo potente y raso que batió a Pana.

El partido estaba loco y cada aproximación a las áreas culminaba con el balón superando la línea de gol. Cinco minutos después una internada de Jonathan fue cortada, en opinión del colegiado, en falta. Y no dudó en señalar el punto de penalti. Juli no falló desde los 11 metros para poner de nuevo en ventaja a los anfitriones.

Muchos más goles que fútbol. Y la fiesta todavía no ha terminado. El debutante rojipardillo Jonathan, muy activo en el primer acto, volvió a probar fortuna acto seguido en una acción personal. Su disparo con rosca se perdió junto al palo.

La réplica de los visitantes fue más contundente, de nuevo poniendo en entredicho la cuestionada fiabilidad de la defensa rojipardilla. Edu, entrando por el centro, superó con un golpeo de cabeza la salida de Pana abriendo el balón a la derecha. Allí apareció Rubén para golpear el esférico superando al meta local.

De ahí hasta el descanso el Real Burgos dispuso de hasta de tres buenas ocasiones para golpear al Ávila. La primera en los pies de Miguel tras un lanzamiento en largo de Juli. El mexicano, tras un gran control, se plantó ante Chispi, pero su disparo salió excesivamente cruzado. Acto seguido Manuel, de volea, empalmó un derechazo en el segundo palo. Y acto seguido Mota no llegó por centímetros a un esférico en el área chica.

Pero también el Ávila pudo golpear en el 40 en una veloz transición a la contra lanzada por Isma sobre Rubén, que con todo a su favor estrelló el cuero en el cuerpo del portero burgalés.

Ya en el segundo acto los visitantes se hicieron con la posesión del esférico. Y sentenciaron el choque en los compases finales después de que su técnico diera entrada en el césped a tres de sus mejores efectivos. En el 86 Iván Vila ganó la espalda a la zaga para recibir un balón en largo que le permitió plantarse solo ante Pana, al que superó con un disparo cruzado ajustado a la base del poste.

Tres minutos después el concurso de Iván Vila volvió a resultar decisivo. Controló a la perfección un esférico en largo en una veloz transición a la contra. Y lo cedió sobre la entrada de Edu, que ganó la partida a Oliver para encarar la portería rojipardilla y definir con frialdad haciendo subir el definitivo 2-4 al electrónico echando por tierra las esperanzas del Real Burgos.

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