El Correo de Burgos

FÚTBOL / Segunda B

Cervero lanza al Mirandés

Un nuevo tanto del ariete, esta vez tras recoger un rechace, afianza el liderato del cuadro rojillo / El Amorebieta apretó en el tramo final de un partido incómodo

Diego Cervero volvió a resultar decisivo.-ALFONSO G. MARDONES

Diego Cervero volvió a resultar decisivo.-ALFONSO G. MARDONES

Burgos

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AMOREBIETA  0

CD MIRANDÉS 1

Amorebieta: Zabal, Agirrezabal, Morgado, Simic (Galarza, min. 59), Oier Luengo, Setti (Mikel Álvaro, min. 59), Juaristi, Iturraspe (Aitor Ortega, min. 66), Jon Ander, Seguin y Mujika.

CD Mirandés: Limones, Paris, Kijera, Prieto, Melli, Romero, Jaime Santos (Igor Martínez, min. 50), Rúper, Cervero, Borja Sánchez (Albistegui, min. 83) y Peláez (Camacho, min. 69).

Árbitro: Martínez García (colegio riojano).

Tarjetas amarillas: Al local Setti y al visitante Prieto.

Tarjetas rojas: No hubo.

Goles: 0-1, min. 58: Cervero.AMOREBIETA (VIZCAYA)

Un nuevo gol de Cervero lanza a un CD Mirandés cada vez más sólido en su condición de líder del Grupo II. El ariete desatascó un partido en el que los rojillos sufrieron para amarrar la victoria. La historia habitual de esta temporada: 1-0, con diana de Cervero.

La primera parte había concluido sin goles y durante la misma apenas se vieron ocasiones dignas de reseñar. El Mirandés comenzó más enchufado y protagonizó los primeros acercamientos merced a su mayor empuje. Aun así, no fue hasta el minuto 18 cuando Paris, en una internada por la banda derecha, dio el primer susto de la tarde a los de casa. Su centro-chut salió muy alto.

Poco a poco, los burgaleses se afianzaron e imprimieron un mayor ritmo a sus jugadas de ataque. De este modo, no tardaron mucho en avisar con una falta botada por Romero que acabó en las manos de Zabal.

El arquero local tuvo que emplearse a fondo cuando, superada la media hora de partido, un envenenado centro desde la izquierda de Kijera fue despejado en semifallo hacia su meta por el central Simic. El portero reaccionó tiempo y despejó con los pies.

Los locales, mientras, apenas se acercaban a las inmediaciones de la puerta visitante. Sin embargo, Seguin lanzó con maestría una falta cometida por Prieto cuando apenas restaban cinco minutos para la conclusión de la primera parte. El lanzamiento rozó la escuadra derecha de la meta rival.

A renglón seguido lo intentó Jon Ander con un centro peligroso que no encontró rematador. Así las cosas, el marcador no se movería en los primeros 45 minutos.

El Amorebieta apretó en el arranque de la segunda mitad, pero sin claridad de ideas en la faceta ofensiva. Así, justo cuando parecía que mejor estaban los de casa, llegó la jugada del gol rojillo.

La acción se produjo cuando el Amorebieta tenía un futbolista menos sobre el terreno de juego, ya que Simic estaba en la banda atendido por unas molestias en el cuádriceps. Entonces, Borja Sánchez lo intentó desde lejos. Zabal detuvo en primera instancia pero, Cervero, muy atento en la boca de gol, envió el cuero al fondo de las mallas.

Este lance trastocó los planes de Joseba Etxeberria, puesto que tuvo que realizar dos cambios antes de tiempo. El primero fue un movimiento táctico, ya que apostó por Mikel Álvaro por Setti para conseguir más mordiente en ataque. El segundo, obligado por la lesión de Simic, quien dejó su lugar a Galarza.

Por si ello fuera poco, Iturraspe, con molestias en la rodilla desde la primera parte a causa de un golpe, también tuvo que abandonar el campo por las mencionadas molestias. También el Mirandés sufrió un contratiempo debido al susto que dio Cervero al sufrir una aparatosa brecha en la cabeza que, afortunadamente, no tuvo mayores consecuencias.

Con este panorama y con el luminoso a favor, el Mirandés vivió sus momentos más plácidos y pudo sentenciar el envite con un cabezazo de Peláez que se fue alto y con un posterior uno contra uno de Camacho ante Zabal despejado por el portero.

Parecía que el 0-2 estaba más cerca que el empate, pero el Amorebieta echó el resto en la fase decisiva de la contienda y puso en ciertos aprietos a su adversario gracias a los balones colgados.

Los saques de banda, las faltas o los saques de esquina fueron las armas de un conjunto vasco que creó peligro. En consecuencia, a los castellanos les tocó ponerse el mono de trabajo despejando balones ante el cuadro de Urritxe, pero se salieron con la suya y amarraron la victoria.

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