BALONCESTO / ACB
El San Pablo Burgos comienza a escribir su historia
El conjunto local logra la primera victoria en la máxima categoría / Los de Epi jugaron a arreones y se llevaron el premio en el sprint final

Edu Martínez, uno de los grandes protagonistas, celebra la victoria.-SANTI OTERO
SAN PABLO 89
UCAM MURCIA 86
San Pablo Burgos: Fisher (16), Saiz (8), Gailius (11), Thompson (14), López (3) - quinteto inicial- Schreiner (-), Barrera (7), Vega (-), Martínez (12), Huskic (18), Sedekerskis (-).UCAM Murcia: Soko (12), Hannah (19), Oleson (4), Tumba (3), Rojas (11) -quinteto inicial- Benite (8), Kloof (12), Delía (14), Lukovic (3).Árbitros: Pérez, Martínez y Fernández.
Eliminados: Gailius (min. 38); Rojas (min. 40).
Parciales: 18-23; 44-43 (descanso); 58-63; 89-86 (final).BURGOS
Ya la tiene. Por fin. Ha necesitado ocho jornadas, pero la merecía desde hacía varias semanas. El San Pablo Burgos logró su primera victoria como equipo de ACB después de un esfuerzo agónico frente al Murcia. El premio fue justo y sabe a gloria porque hubo que pelearlo contra viento y marea. No podía ser de otra manera. Así serán (casi) todas las que quedan por venir.
Efectivamente, el CB Miraflores ya compite en ACB con todas las de la ley. Lo demostró contra el Madrid y el Valencia y ayer lo corroboró frente a un Murcia que falló con el estoque. El baloncesto es impredecible y en la noche del no estreno de Jenkins sobresalió la figura de Edu Martínez, inesperado protagonista en la primera gran noche en la elite.
Desde el arranque, el cuadro local ofreció el nivel adecuado para aspirar a la ansiada primera victoria y no era empresa fácil frente a un UCAM Murcia que tuvo la opción de romper el partido en varios momentos.
El cuadro dirigido por Diego Epifanio ‘Epi’ se mostró activo en defensa y se sobrepuso al castigo sufrido en cada despiste o desajuste. El ataque, un tanto espeso en el amanecer, necesitaba margen para adquirir el ritmo deseado y los visitantes se hicieron con la iniciativa ayudados por dos errores en retaguardia convertidos en sendos triples por Soko (7-10).
A pesar de algunas situaciones forzadas en ataque y de los ya habituales incomprensibles errores debajo de canasta, la dinámica burgalesa era esperanzadora. Con el guión igualado, el partido se centró por un momento en el mano a mano mantenido por Huskic y Delía bajo los aros. El serbio volvió a demostrar que será clave a lo largo de la campaña y sostuvo en varias fases a los del Coliseum con su característico baile en el poste.
Como ya advirtiera Epi en la previa, el UCAM Murcia echó mano de su arsenal exterior para cimentar sus primeras ventajas importantes. Un 0-7 minimizado por Álex Barrera estiró a los ayer amarillos y obligó a los locales a remar con más fuerza.
El rival siempre encontraba soluciones por fuera y Huskic apareció de nuevo en escena para frenar el ímpetu murciano (27-27), aunque lo peor estaba por venir.
Una antideportiva de Sebas Saiz metió a los azules en un problema. El conjunto de Epi acusó el golpe, perdió por un instante el control y la primera irrupción en el partido de los árbitros abrió la herida. Después del esfuerzo realizado, los locales se encontraron con un parcial de 2-12 que a punto estuvo de sacarles del choque.
El San Pablo estaba en un lío con el 29-39 a 3:23 del descanso. Y fue en ese momento cuando sacó su mejor versión. La defensa apretó los dientes, controló el rebote y pudo correr. Del resto se encargaron Fisher y Thompson. Entre los dos americanos lideraron la reacción de un equipo castellano capaz de llegar al intermedio por delante con un brillante arranque de 15-4.
Los burgaleses demostraron que podían, pero no les dejaron. El tercer cuarto fue frustrante. El Coliseum, impotente, asistió a un espectáculo arbitral inexplicable. Los innecesarios protagonistas solo necesitaron 36 segundos para castigar a los locales con cuatro personales. Inaudito. Después llegó una técnica por supuesto flopping de López... y, con todo, el Murcia fue incapaz de abrir brecha en el marcador (49-52).
Tuvo que aparecer Oleson para que los visitantes llevaran la situación a su terreno. La ventaja amarilla creció hasta los 9 (53-62), pero el San Pablo estaba muy vivo. Gailius, amenazado por las faltas, tiró del carro en este nuevo momento delicado para meter a los azules en partido con 10 minutos por disputar.
Y llegó una nueva remontada con un protagonista inesperado. Era la noche de Jenkins y Edu Martínez se salió del guión para catapultar a los del Coliseum. Dos triples consecutivos del riojano dieron alas a los locales y Gailius asentó el pequeño colchón con el 72-68 a 6:10 del final. La defensa apretó, pero el Murcia salió airoso del intercambio para tomar de nuevo la delantera.
Otra vez, todo el esfuerzo resultó inútil. Apareció la calidad de los murcianos y solo quedaba apelar a la heroica con el 72-78 a 3:56. Fisher aceleró e hizo que el San Pablo se la jugara al cara o cruz en los últimos dos minutos con cuatro jugadores del ascenso en pista.
El San Pablo se mereció la oportunidad de llevarse un éxito que estaba en la mano con un 7-0 firmado por Huskic y Martínez que debía resultar definitivo a 40 segundos del final. Hannah alargó la agonía (85-83), pero Thompson dejó a los burgaleses al borde del éxito en una acción afortunada. Una última defensa selló la victoria y, el resto, ya forma parte de la historia.