BALONCESTO / ACB
El San Pablo Burgos pasa el mal trago
El conjunto local cae con claridad ante el Baskonia y cierra, por fin, la fase más dura del calendario / Los alaveses fueron muy superiores

Thompson pierde el balón ante Malmanis y Timma, ayer.-RAÚL OCHOA
SAN PABLO BURGOS 76
BASKONIA 100
San Pablo Burgos: Fisher (-), Jenkins (13), Sedekerskis (2), Thompson (13), Huskic (14) -quinteto inicial- Schreiner (4), Vega (2), Saiz (9), Gailius (15), Martínez (-), López (4). Baskonia: Timma (17), Janning (13), Granger (9), Poirier (4), Shengelia (18) -quinteto inicial- Vildoza (3), González (-), Voigtmann (15), Malmanis (-), Huertas (8), Beaubois (13), Martínez (-).Árbitros: Pérez, Oyón y Munar.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 23-24; 44-57 (descanso); 55-75; 76-100 (final).BURGOS
Para el San Pablo Burgos no basta con hacer las cosas bien. El conjunto azul necesita rozar la perfección de su juego cada fin de semana para aspirar al objetivo de la permanencia. Incluso, el máximo esfuerzo y la mejor versión puede no ser suficiente para derrotar a rivales de la talla del Baskonia. Ayer, los burgaleses desconectaron en algunos momentos y lo pagaron muy caro ante un poderoso rival en estado de gracia.
Si los grandes favoritos tienen su día, poco o nada se puede hacer. Los azulones aguantaron el chaparrón con entereza durante 15 minutos, pero un nuevo cortocircuito temporal acabó con sus esperanzas.
Los azulgrana se llevaron un triunfo incontestable y los azules rumian la derrota mientras comprueban con alivio que lo peor del calendario ya queda atrás. El parón liguero debe marcar un antes y un después en un proyecto que se jugará gran parte de sus aspiraciones en un mes de diciembre crucial.
Ayer los castellanos claudicaron ante un Baskonia superior y tocado con una varita mágica en la primera mitad. El rival llegó al intermedio con un 8/11 letal desde el triple y también encontró soluciones cerca del aro para asentar su planteamiento. Los 57 puntos encajados tras 20 minutos pesaron como una losa en un San Pablo Burgos tan voluntarioso como falto de continuidad en aro propio. El equipo azul, con la peor defensa de la liga, se ve obligado a soportar tanteadores muy altos y cualquier despiste se traduce en derrota segura.
Los locales sabían de la dificultad de la empresa. Sin embargo, la inyección de autoestima que supuso la victoria ante el UCAM Murcia y la aparición en escena de John Jenkins alimentaba la ilusión de un grupo preparado para disputar su liga a partir de ahora.
Tras una buena puesta en escena, los pupilos de Epi desfallecieron antes del descanso. Después llegó una nueva oportunidad en el tercer cuarto, cuando el Baskonia acumuló cuatro minutos sin anotar. Sin embargo, los burgaleses sufrieron un apagón ofensivo en el momento más inoportuno y ahí murió el partido.
No fue fácil aguantar el tirón en una primera mitad en la que el conjunto de Pedro Martínez convirtió en oro todo lo que tocaba. Por su parte, el San Pablo se apoyó de inicio en Goran Huskic para mitigar el poderío anotador de un Baskonia también superior en el rebote en el arranque (12-12). La iniciativa era alavesa y los azules aceptaron el cuerpoa cuerpo, conscientes de que tenían las de perder en la guerra de desgaste.
El serbio mantuvo a los suyos a flote hasta que Gailius tomó el relevo. Un triple del lituano significó el 21-21, un último respiro antes de que se desatara la tormenta. La goma podía romperse en cualquier momento y tras el último aviso baskonista (23-32), los acontecimientos se precipitaron. El trepidante intercambio pareció sonreír por un momento a los de casa, aunque nada más lejos de la realidad. En dos minutos y medio el encuentro terminó para el San Pablo. Ese fue el tiempo que pasó desde que Gailius clavara el 36-40 hasta que los visitantes firmaron un parcial de 0-11 definitivo para la suerte del envite.
Woigtmann selló por dentro y los de Martínez mataron por fuera. El triple cavó la tumba de un equipo burgalés magullado con el 44-57 del intermedio. Y, sin embargo, aun tuvo la oportunidad de engancharse en el marcador.
El guión cambió por completo tras el paso por los vestuarios. De repente, el Baskonia no la metía ni en una piscina. Era el momento, y nada ocurrió. Los alaveses acumularon cuatro minutos sin anotar en el tercer cuarto y lo terrible es que los locales necesitaron ocho y medio para lograr su primera canasta en juego de la segunda parte. Mediado este acto la diferencia ya rondaba los 20 (46-65) y en ese margen se estabilizó.
El San Pablo entendió cuál era su suerte y, por mucho que quisiera aplicarse en defensa, el rival jugó con comodidad para asegurar su éxito.
Con el 55-75 arrancó un último periodo que poco podía aportar al bloque de Epi. Sebas Saiz ganó protagonismo cerca del aro, pero la amenaza exterior fue inexistente (65-87).
El Baskonia, casi por inercia, amplió la renta hasta alcanzar la máxima de 26 (70-96). Janning quiso brillar hasta el final para ahondar en la herida de un equipo azul que deberá esperar un mes para volver al Coliseum. Diciembre será clave para la suerte del proyecto.