Fútbol / Segunda B
El Burgos salva el pellejo sobre la bocina
Julio Rico evita la debacle frente al Leioa /El cuadro blanquinegro perdonó a su rival en el arranque del segundo acto y a punto estuvo de pagarlo caro

Ramón protege el esférico ante la presión de un defensor del Leioa-Santi Otero
BURGOS CF 1 - 1 SD LEIOA
El Burgos CF salvó ayer el pellejo sobre la bocina. Y evitó su particular pesadilla antes de Navidad. Un tanto de Julio Rico en el último minuto del tiempo reglamentado permitió a los blanquinegros arañar un punto, a todas luces insuficiente, frente al Leioa.
El central sevillano acudió al rescate de un equipo desnortado y que más allá de su falta de pegada parece haber perdido por momentos las señas de identidad que le llevaron al liderato en el arranque del curso. Sin puntería y durante muchos minutos también sin fútbol, pierde comba con la cabeza. Y los primeros pitos hicieron acto de presencia en las gradas de El Plantío.
Tal y como ensayó en el choque de Copa Federación Patxi Salinas modificó su esquema táctico habitual, que hasta ahora parecía innegociable. Saltó al terreno de juego renunciando a uno de sus puntas para dar cabida a un hombre con más temple y calidad para enganchar con la medular, Abel Suárez.
La consigna blanquinegra era evidente. Se había fijado el objetivo de cerrar la primera vuelta con 32 puntos en su casillero particular. Y todo pasaba por encontrar el camino del gol, tan esquivo en las últimas jornadas.
Muy poco tardó en demostrar su ambición sobre el césped. Los castellanos se adueñaron del esférico desde el pitido inicial, con el Leioa acumulando muchos efectivos por detrás de la pelota. Antes de que se cumpliera el minuto 2 del partido Andrés culminó una larga jugada con un disparo desde la frontal que se perdió por encima del travesaño.
Arranque esperanzador que no tuvo continuidad, pues la presión que ejercían los azulgrana en la medular dificultaba las transiciones locales. Los visitantes se empleaban con fiereza para encimar a los jugadores burgaleses y que no pudieran maniobrar cuando recibían el balón. Y conseguían su objetivo de trabar el juego para desesperación de la parroquia de El Plantío, ávida de una alegría que llevarse a la boca.
Superado el cuarto de hora de juego llegó la primera ocasión clara del partido en un centro de Eneko desde el costado izquierdo que peinó en el punto de penalti Adrián Hernández (sin espacio por la presión de un zaguero). El balón llegó al segundo palo, donde apareció Abel Suárez, que cabeceó picado al palo corto pero se encontró con una buena respuesta junto a la base del poste del meta Iturrioz.
La réplica del Leioa fue todavía más contundente cinco minutos después en una transición por la derecha que la defensa blanquinegra no acertó a despejar con claridad. El balón muerto en el área cayó a los pies de Nico Baleani, quien de potente volea con su pierna derecha estrelló el balón con violencia en el poste. Fue la primera aproximación de los visitantes, pero hizo temblar los cimientos de la retaguardia castellana.
Definitivamente los vizcaínos habían dado un paso adelante. En vista de la falta de fluidez y continuidad del Burgos CF se fue creciendo y ganó en presencia ofensiva compitiendo por el balón con los anfitriones.
Para ese momento la espesura mental de los burgaleses se había erigido en protagonista. La variación táctica no estaba surtiendo el efecto esperado y Adrián Hernández seguía completamente desasistido en la punta del ataque.
Lo que daba cada vez más esperanzas al Leioa, que llegó con peligro en una rápida transición por la derecha iniciada por Ferrone sobre la carrera del ex blanquinegro Yurrebaso, que recortó a Borda y se fue al suelo cuando pisaba el área. El colegiado no consideró que el contacto fuera suficiente para pitar penalti.
El Burgos CF se encontraba muy incómodo y no daba con la tecla para acercarse con el balón en los pies al área azulgrana. El plan no funcionaba. El único peligro generado hasta el final del primer acto fue un saque en largo de Saizar sobre David Martín con la defensa visitante desguarnecida de efectivos. Pero el meta Iturrioz, muy atento, salió muy veloz a los pies del extremo segoviano para truncar la acción.
Y una internada de Eneko, que ganó la línea de fondo por su banda, pero se le fundieron los plomos en el momento clave y su centro poco preciso lo atajó sin problemas Iturrioz. El lateral zurdo local se había convertido en el principal arma ofensiva del Burgos CF, pues tuvo todavía tiempo el carrilero de probar fortuna con un disparo lejano que no encontró los tres palos. En el tiempo de prolongación pudo sorprender el Leioa en un buen servicio de Óscar García desde la derecha que cabeceó desviado Nico Baleani.
Y la afición, hasta hace bien poco entregada sin concesiones a los suyos, ya dejó entrever su malestar con pitos y gestos de desaprobación.
Patxi Salinas leyó la cartilla a sus pupilos en el descanso. Y la charla surtió efecto inmediato, pues el equipo salió pisando fuerte y disfrutó de dos ocasiones magníficas para abrir la lata en los dos primeros minutos de la reanudación. En el 46 David Martín recogió un balón repelido por la zaga del Leioa en el vértice del área grande y soltó un tremendo latigazo cruzado que hizo temblar el poste con el meta vasco ya batido.
Y en la siguiente acción Adrián Hernández filtró un pase interior sobre la incorporación de Ramón Blázquez, quien dejó atrás a su par en la frontal. Regateó hacia adentro para encarar la portería, pero se dejó el balón en su pierna mala y no supo precisar ante la salida de Iturrioz. Disparó al muñeco y mandó al limbo el mano a mano.
Y dejó patente su falta de puntería acto seguido el Burgos CF en una contra de manual en la que David Martín condujo el balón por la izquierda. Abrió sobre la incorporación de Adrián Hernández, cuyo disparo cruzado fue interceptado por el defensor Ferrone abortando el peligro.
La respuesta de los azulgrana llegó en un disparo envenenado de Óscar García. Su disparo con rosca se marchó muy cerca del poste.
Salinas intentó revitalizar su ataque con la entrada de Youssef en el puesto de Ramón. Pero el Leioa se rehizo de inmediato y logró alejar a los blanquinegros de su área.
En vista de que los visitantes tenían maniatados a los castellanos -solo David Martín tenía cierta claridad de ideas- el técnico de los de El Plantío arriesgó dando entrada a un delantero más, Iker Hernández, en sustitución del mediocentro Adrián Cruz. Y acto seguido, esta vez por obligación, agotó sus cambios con Cantero en el puesto de un David agotado que estaba siendo atendido en la línea de fondo.
En los compases finales pudo dar un disgusto el Leioa. Primero en una acción de Martínez, quien aprovechando una indecisión de Cantero en la línea de fondo disparó casi sin ángulo y el balón se paseó por la línea de gol. Tras el rechace Óscar García probó desde la frontal, pero su disparo lo desvió a saque de esquina Saizar.
Fue el anticipo de la debacle. Tras despejar el córner la zaga blanquinegra Aitor Aspas disparó con la zurda desde un costado del área. Saizar detuvo en primera instancia, pero dejó el balón suelto a los pies del lateral Ferrone, que solo tuvo que empujarlo a placer al fondo de las mallas.
Un torpedo en la línea de flotación de un cuadro blanquinegro que llegaba tocado al ecuador del curso. Herido en su orgullo buscó el Burgos CF la remontada, que llegó en el último minuto del tiempo reglamentado en una acción a balón parado botada desde el carril zurdo. Julio Rico, incorporado al remate, controló el cuero con calidad. Elevó el esférico y de volea a la media vuelta lo alojó en el fondo de las mallas.
Ya en el tiempo de descuento pudo rematar incluso la faena Youssef en un saque de esquina botado por Iker Hernández, pero su cabezazo no encontró los tres palos.