El Correo de Burgos

Atletismo

Dani Arce echa el resto en altura para brillar en la pista

El atleta del UBU Campos de Castilla afina su preparación invernal en el CAR de Sierra Nevada (Granada) antes de incorporarse a la concentración de fondo y medio fondo de la RFEA

Dani Arce durante un entrenamiento en las faldas del Veleta (Sierra Nevada)-ECB

Dani Arce durante un entrenamiento en las faldas del Veleta (Sierra Nevada)-ECB

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DANIEL ORTEGA CEBRECOS
Burgos

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Dani Arce está convencido de que 2018 va a ser su año. El de su explosión deportiva. El que le permita codearse con la élite nacional tanto en el campo a través en la campaña invernal como en el 3.000 obstáculos en la temporada estival.

Ha trabajado muy duro desde finales de verano para intentar brillar en el cross, pero se quedó finalmente sin un billete para el Campeonato de Europa. Sin embargo el talentoso atleta local, que este año ha vuelto a sus orígenes fichando por el Universidad de Burgos Campos de Castilla, no tira la toalla. Ni mucho menos.

El mediofondista no quiere dejar nada al azar y pretende cuidar hasta el último detalle de entrenamientos, descanso y alimentación para poder cumplir sus sueños el próximo verano.

Así que ni corto ni perezoso hizo las maletas a principios de mes para desplazarse hasta Granada, donde ha permanecido más de dos semanas trabajando en solitario -desde el pasado día 9- en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada en una concentración en altura con la vista puesta en el Europeo de pista cubierta.

Allí ha realizado duras sesiones de trabajo de 5 horas diarias en dos sesiones de entrenamiento. «En otro sitio no podría realizarlo, pues aquí tengo todas las instalaciones que necesito nada más salir de la cama. Eso me evita pérdidas de tiempo en los traslados y tener más tiempo de descanso tras terminar las jornadas», explica el atleta.

En el CAR ha compartido experiencias con el atleta sevillano Kevin López, dominador absoluto de los 800 ml en la última década. Y con otros deportistas de élite de otras especialidades, como varios nadadores de la selección de Japón, competidores de remo, esquiadores o triatletas.

Un proyecto ilusionante, pero que exige un sacrificio tremendamente exigente en el día a día. «Me levantaba a las 7,30 para desayunar. A las 8,00 me acostaba para reposar el desayuno y sobre las 9,30 empezaba mi primera sesión, que solía ser una tirada larga entre 20 y 40 kilómetros y con temperaturas muy bajas, muchas veces por debajo de 0 grados. Sobre las 13:30 iba a comer. A las 15,30, tras reposar la comida, bajaba a la cafetería para tomar un te y empezar la segunda parte del entrenamiento», explica el burgalés.

Con el traslado ha cambiado su ‘oficina’ de las riberas del Arlanzón por las faldas del Veleta. «Suelo entrenar por las pistas de esquí de Sierra Nevada. Si están muy nevadas o heladas lo hago por la carretera que me deja a escasos metros de coronar el pico. Siempre trabajo en altura igual o superior a 2.300 metros -donde se encuentra el CAR-. Alrededor de las 20,00 ceno y las 22 estoy ya dormido. Ese es mi día a día en Granada», agrega el del UBU.

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