El Correo de Burgos

LA RESACA DEL CLÁSICO

El Real Madrid no siempre vuelve

El portentoso y autoritario 0-3 del Barça en el Bernabéu deja muy tocado al campeón en su año más glorioso. Pese a los títulos conquistados, Zidane es señalado por todos como el gran culpable de la dolorosa goleada

Bale, Nacho, Cristiano y Ramos lamentan la paliza que le infringió el Barça en el clásico.-REUTERS / PAUL HANNA

Bale, Nacho, Cristiano y Ramos lamentan la paliza que le infringió el Barça en el clásico.-REUTERS / PAUL HANNA

Publicado por
EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Burgos

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El redactor de Deportes de la cadena SER simplemente había intercambiado uno o dos washaps deseándole Felices Fiestas, poco más, a su amigo culé de la selección, que, encima, es indiscutible titular de la selección española de fútbol y el barcelonista amigo, muy amigo, le agradeció el gesto. Luego, sí, hubo algo más. Y ese más, cómo no, giró alrededor del clásico y el jugador barcelonista cerró la charla con un “espero que Neymar, Cavani y Mbappé no se encuentren este Real Madrid cuando visiten el Bernabéu, el 14 de febrero, porque, si es así, la van a liar y gorda”.

Tanto Florentino Pérez como la plantilla del Madrid estaban convencidos de que, en el clásico, volvería a verse al Madrid de los grandes momentos

Dicen que el Real Madrid siempre vuelve. Puede, sí. Pero este Real Madrid cierra el mejor año de su historia por los suelos. Cierra su ‘cinco de seis’ en el 2017 encajando una goleada de escándalo y no fueron más porque el Barça se limitó a apretar, acelerar y ganar cuando quiso y como quiso. No ha habido nunca en la Liga un equipo que remontase 8 puntos, mucho menos 9 (la distancia que el Atlético, que ya ha perdido, tiene del líder), 11 (la desventaja a la que está el Valencia) o 14 (los puntos que le faltan al Madrid para alcanzar al Barça). Y el Barça ya ha visitado el Bernabéu, Mestalla, el Wanda y San Mamés. Nunca antes nadie remontó una desventaja así. Por eso, Sergio Ramos reconoció al salir del Bernabéu que “la derrota nos deja doblemente jodidos: porque se trata del Barça y porque no hemos podido cerrar, de forma brillante, nuestro mejor año”.

Eso de que el Real Madrid siempre vuelve, eso que decía Emilio Butragueño de que “el escudo del Real Madrid jamás lanza la toalla”, eso de agarrarse al tiempo, que también transcurre para empeorar, eso de la cofradía del clavo ardiendo no tiene, la verdad, buena pinta. Y, como comentaba el titular azulgrana, en marzo el Real Madrid puede seguir a 10 puntos del Barça en la Liga y eliminado de su Champions.

El sueño imposible

Y eso que tanto la plantilla como el cuadro técnico, y no digamos ya Florentino Pérez, estaban “absolutamente convencidos”, según reconocen varios periodistas madrileños presentes en el Mundialito de Abu Dabi y en la copa navideña que el club merengue ofreció a la prensa, que el equipo iba a cerrar el año con una auténtica exhibición frente al Barça en el clásico. Florentino, en un par de corrillos que hizo con periodistas afines, les aseguró que no dudaba “ni un segundo” de que este Barça era vencible. “El sábado veremos al Real Madrid de las grandes citas, ya veréis”, les dijo el presidente.

Piqué celebra el segundo con del Barça en elñ Bernabéu. / AFP / CURTO DE LA TORRE

“Los jugadores –comenta un asiduo en los desplazamientos del conjunto capitalino—se tomaron su participación en el Mundialito de Abu Dabi como una semana de convivencias para preparar el clásico. Cuando hablabas con ellos, fuese quien fuese, te expresaban su convencimiento de que este Barça no era brillante y que era perfectamente derrotable”. Mientras pensaban cómo celebrar la victoria sobre el Gremio, que no fue fácil, ya presagiaban unas Navidades muy blancas.

El descalabro sufrido el sábado, en la forma y maneras que quiso y preparó el Barça, con Ernesto Valverde y Leo Messi a la cabeza, fue proporcional, por tanto, a la ilusión y euforia que había en el vestuario blanco, portentoso a lo largo de todo el 2017 y desconcertado nada más conocer la alineación que propuso Zinedine Zidane, un once que, de entrada, demostraba tenerle mucho miedo al Barça y, sobre todo, dejaba patente su temor a Leo Messi.

Hay quien opina que el descarte de Isco y la alineación de Kovacic para intentar anular a la ‘pulga’, como ya ocurriera en los partidos de la Supercopa, es la viva demostración de que también ‘Zizou’, como el mundo entero, sabe que Messi es cien veces mejor que Cristiano Ronaldo. Zidane sabía que Messi le podía matar y echar mano de Kovacic (y cambiarlo todo en función del rival) es la prueba evidente de que el modelo de Mango también cree que no hay otro futbolista como D10S.

Pero esa alineación, ese golpe de entrenador protagonizado por Zidane, zarandeó los cimientos de las catacumbas del Bernabéu. El grupo que lidera Sergio Ramos, al que le hubiese apetecido que su entrenador consultase o conversase un cambio tan drástico, no solo en la alineación sino también en el planteamiento del partido, no entendió esa decisión. Es más, pocos comprenden la renuncia total que el ‘mister’ francés ha hecho, a lo largo de esta temporada, de lo que muchos suponen debe ser el Real Madrid del futuro. La alineación de Kovacic castigaba a Isco sin jugar; relegaba a Asensio al segundo o tercer cambio; marginaba a Ceballos, el futuro Isco, el próximo Isco y convertía en carne de aburrimiento a Lucas Vázquez, uno de los mejores revulsivos del conjunto blanco. Todo ello por no hablar del futuro (Marcos Llorente, Borja Mayoral, Jesús Vallejo, Theo Hernández o el jovencísimo Achraf), ni siquiera convocados.

Malas costumbres

Es evidente que solo es Navidad y que el Real Madrid debe mejorar porque, como reconoció Marcelo, uno de los que peor está, “vosotros, la prensa, estáis muy mal acostumbrados porque nosotros siempre ganamos”. Esa prensa, que sigue admirada de que Benzema siga siendo titular, continúa pensando que Zidane contenta más a CR7 que a la tribu de Ramos. A Cristiano no le supo mal que Isco no fuese titular en el clásico, pues el portugués es de los que piensa que Isco ralentiza el juego del equipo, conduce demasiado el balón y, al final, nunca se la da a él. Llegar a Navidad habiendo perdido 10 puntos en casa y 7 fuera demuestra que el campeón atraviesa un momento delicado y puede, sí, que fuerce la máquina de los refuerzos en el mercado invernal donde, en principio, solo estaba prevista la llegada del meta vasco Kepa, curiosamente para ocupar, dicen, el puesto del mejor jugador del Real Madrid en el clásico, el meta Keylor Navas.

Ramos, que debió de ser expulsado, discute con el árbitro. / AFP / JAVIER SORIANO

“No nos vamos a volver locos por esta derrota”, exclamó Zidane tras el contundente 0-3 y mientras esperaba (en realidad ya le estaban lloviendo en las emisoras de radio) que le cayesen “hostias” por un tubo. “Solo hay que mirarse en el espejo del Barça, aunque sea triste reconocerlo ahora, para saber que el Real Madrid se debe levantar, se va a levantar; ellos lo hicieron tras las derrotas en la Supercopa”, cantaba el madridista Tomás Roncero en su videoblog del diario As. “Solo pienso en desconectar e irme de vacaciones”, fue todo lo que pudo decir Benzema a la salida del Bernabéu.

El triunfo de Valverde

Una cosa está clara, la plantilla blanca erró en su pronóstico en la semana de convivencia de Abu Dabi y Florentino Pérez brindó con excesiva euforia en la copita de Navidad con la prensa. El ‘ser superior’ y sus vicepresidentes de postín chocaron con la realidad de que, hoy por hoy, ahora, en Navidad, no hay nada parecido a Leo Messi (¡hasta el espejo de Cristiano Ronaldo lo sabe!) y el Barça que está construyendo Ernesto Valverde sigue caminando sobre las aguas turbulentas del entorno culé. Sin el traidor Neymar, sin Dembélé, en medio del ‘procés’, con lesiones de Iniesta, Sergi Roberto y Alcacer, con partidos jugados a puerta cerrada…y con 9 puntos más que el Atlético, 11 más que el Valencia y 14 más que el Real Madrid.

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