BALONCESTO / ACB
Los duelos directos aún pueden esperar
El San Pablo apurará sus opciones de éxito en sus próximos partidos para llegar al desenlace en las mejores condiciones posibles

Huskic ataca el aro en un lance del último partido.-ISRAEL L. MURILLO
BURGOS
Al San Pablo Burgos le salen las cuentas. A pesar de la igualdad reinante en la lucha por la permanencia y de que el margen de error para alcanzar el objetivo es mínimo, los burgaleses se mantienen fuera de los puestos de descenso gracias a su última victoria y afrontan con ilusión sus próximos compromisos.
Los futuros duelos directos ante Betis, Joventut, Zaragoza y Bilbao marcarán el destino del proyecto azul en la ACB, pero esos cruces aún deben esperar. El éxito en esos compromisos es sinónimo de permanencia, si bien nada garantiza que los azules vuelvan a lograr el pleno registrado en la primera vuelta.
Por eso, el San Pablo confía en llegar al momento decisivo en las mejores condiciones posibles. Ello pasa por un buen rendimiento en los compromisos pendientes frente a los equipos situados en la zona media-alta de la tabla. Cada partido es una oportunidad y los rivales ya han demostrado que nadie es imbatible en esta liga. «Se ha demostrado que aquí todos pueden ganar a cualquiera», explica el técnico castellano, Diego Epifanio.
Al San Pablo solo le ha faltado rematar la faena ante los grandes para disfrutar de una posición más desahogada en esta fase decisiva. Las victorias conseguidas ante Murcia, Andorra y Obradoiro son oro puro y ahora los burgaleses deben añadir más triunfos de ese perfil a su casillero.
Los dos próximos compromisos son sendos escollos complicados, pero también son ocasiones únicas para sumar. El desplazamiento a Fuenlabrada y la visita del Andorra son vitales para el San Pablo si quiere llegar al duelo del día 15 de abril frente al Betis con cierta tranquilidad. Esa final queda muy lejos y el San Pablo pone toda su atención en el compromiso más cercano. «Solo pensamos en el Fuenlabrada», apunta Epi.
Las emociones jugarán un papel clave en el sprint final de la temporada. Vuelve la peligrosa montaña rusa de sensaciones, esa en la que cuando ganas «parece que todo está conseguido» y en la que «parece que todo está perdido» cuando se tropieza. «No debemos perder el rumbo», señala Epi, quien apuesta por su equipo. «Hay que estar preparados y mantener la calma sin valorar el momento inmediato, sea bueno o malo», apunta.