RUGBY / División de Honor
Un reto duro, pero muy bonito
Santiago Salas aplica su experiencia y advierte de las dificultades que encontrará el Universidad de Burgos Colina Clinic en su estreno en la elite, pero asegura que San Amaro verá un bello espectáculo

Salas llega al punto de encuentro con un rival durante un partido del pasado curso.-ISRAEL L. MURILLO
BURGOS
La ilusión del novato mueve montañas, pero todo recién llegado necesita la ayuda de la experiencia. El Universidad de Burgos Colina Clinic trabaja para adaptarse pronto a la elite en un curso que se presenta tan complicado como bonito.
El club local es un recién llegado con un mundo por descubrir, aunque algunos miembros del grupo ya saben cómo se las gastan en División de Honor. Es el caso de Juan Aristemuño, Jorge Fuente, Len Ascroft-Leigh o Santiago Salas. El utility back tiene las ideas claras y apuesta por un proyecto aún en formación.
«Vamos a ver un lindo espectáculo», adelanta, consciente de que el Universidad de Burgos Colina Clinic deberá subirse a un tren en marcha. El tres cuartos, quien compitió con los mejores en Gernika, asegura que se notará la diferencia de categoría «en todos los aspectos» y ofrece algunas pinceladas de lo que se encontrará el conjunto local.
Gobernador autoritario de la segunda categoría, el Aparejadores RC llega a una liga en la que los rivales están «mejor organizados y tienen más medios». Los matices se percibirán dentro y fuera del verde, ya que los burgaleses competirán en campos con «más ambiente».
Salas advierte de los peligros de una División de Honor cada vez más potente y profesionalizada. «Aquí se juega un rugby más dinámico y la defensas están mejor armadas. Los jugadores tienen mejores condiciones técnicas y también serán de mayor tamaño», indica.
Ese cóctel de virtudes favorece que exista una «mayor velocidad» en las acciones. «La pelota estará viva durante más tiempo, por lo que las posesiones serán más largas y habrá más fases de juego», explica. Ese cuidado del oval obligará a mantener un alto grado de concentración en cada movimiento y cualquier error de coordinación se pagará caro.
El argentino, al igual que el resto del equipo, está preparado para superar una transición difícil con la esperanza de que pase lo más rápido posible. El Universidad de Burgos Colina Clinic deberá adaptarse a los cambios «en el ritmo de juego, en el físico y en los contactos». «Nos encontraremos ‘bicharracos’ enormes», advierte.
Asumidas las dificultades, nadie en el Aparejadores RC duda del éxito de la exigente misión encomendada. Y la declaración de intenciones invita a soñar. «Nosotros damos un espectáculo para toda la ciudad y este año será más bonito», celebra.
«El club ha formado una plantilla de calidad. Es normal que nos cueste un poco al principio, pero tenemos buenas condiciones y se trata de coger rápido el ritmo», señala. El argentino se suma a la teoría de Ascroft-Leigh, quien considera que se verá la mejor versión burgalesa en la segunda vuelta. «Ya estaremos afianzados porque sabremos cómo es la liga y cómo juegan rivales a los que no nos hemos enfrentado en nuestra vida», comenta.
El rugby es un deporte donde prima el colectivo. No hay espacio para las individualidades ni para destacar un aspecto concreto. Sin embargo, Salas considera que la tercera línea tiene mucho que decir esta temporada. «Es muy potente», indica. «Moli y Africa son tipos de buen tamaño que meten la pelota delante y a los que les gusta el contacto fuerte. Eso es algo que suma muchísimo cuando te encuentras buenas defensas o partidos cerrados», explica.
Ese matiz, con la ayuda de otros hombres grandes como Snyman, Aristemuño o Potgieter «puede marcar la diferencia porque hacen retroceder a una defensa cuando no hay espacio». «Nos permitirá avanzar y entrar en nuestra dinámica de ataque», indica.
Permitida esta pequeña licencia en su análisis, el comodín del Universidad de Burgos Colina Clinic apuesta por la fuerza del bloque. «Me gusta la confección de la plantilla porque es estable en todos los puntos y eso es otro punto a favor. Contar con más de 30 jugadores de nivel nos hará más fuertes. Habrá desgaste y lesiones, pero tenemos recambios de nivel», garantías.«Disfruté un montón y por eso quise seguir»
Santiago Salas se siente bien en Burgos. Fue el último en llegar el pasado año, pero pronto encajó en el equipo y en la ciudad. «No me costó acoplarme. Me agarraron de comodín, me moví por todos los lados y cumplí con mi misión», explica. Afortunadamente, todo salió bien. «Sabía a lo que venía y lo disfruté un montón. Por eso quiero seguir en Burgos en su primer año en División de Honor. Será una temporada bonita», explica.
El argentino es un jugador de una destacada trayectoria y su experiencia será muy valiosa. Tras su paso por Francia, no dudó en sumarse al Aparejadores RC. «Venir me motivó mucho. Sabía qué tipo de proyecto había en Burgos porque tengo amigos como Tomi Rocamán o Ezequiel Bazzana que me contaban el equipo que habían armado», recuerda.
Y en San Amaro encontró la estabilidad. «En Francia aprendí muchísimo y viví una buena experiencia como jugador y como persona, pero fue duro y estaba cansado. Tenía ganas de volver a España, donde viví cuatro años», señala.
Salas ya había competido en Les Abelles, Cáceres y Gernika antes de iniciar esta nueva aventura . «Me gusta el rugby español», señala, satisfecho con lo vivido en un proyecto aún muy joven.
«En el rugby no somos estrellas y no olvido de dónde vengo. Mi club en Argentina es humilde y allí nos pagamos la ficha, la camiseta, los viajes y el tercer tiempo. Cuando juegas a este deporte los detalles no importan y en la balanza pesan más otras cosas», apunta.
Por eso, ni siquiera repara en las carencias que pudiera haber percibido en estos meses. «Yo no veo un club que no tiene una grada. Sí veo a muchísima gente alrededor del campo animando y cantando de buen rollo. Burgos tiene una linda afición y la gente aquí es muy maja. Eso es lo que vale», zanja.