El Correo de Burgos

Baloncesto / ACB

Paseo militar del San Pablo

El cuadro azulón se quedó sin sparring antes de tiempo frente a un Shenzhen Leopard que solo aguantó en el partido durante 15 minutos

Javi Vega cuerpea con un defensor del Shenzhen Leopards-Israel L. Murillo

Javi Vega cuerpea con un defensor del Shenzhen Leopards-Israel L. Murillo

Burgos

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SAN PABLO BURGOS 129 – 73 SHENZHEN LEOPARDS

Un festín se dio el San Pablo Burgos en su puesta de largo en el Coliseum frente a un Shenzhen Leopard que apenas sobrevivió un cuarto de hora al empuje local. El combinado azulón envió a la lona a un sparring correoso en el primer cuarto y que se rindió a la evidencia tras el paso por los vestuarios.

Los de Epi hicieron valer su talento ofensivo y superioridad física para sacar por momentos los colores a una escuadra china que arrancó su gira española con una paliza de las que escuecen más allá del carácter amistoso del duelo.

La afición burgalesa estaba ansiosa por ver en acción el nuevo proyecto azulón. Sobre todo para evaluar el nivel deportivo de unos fichajes que llegaron a Burgos con un gran cartel.

En las filas azulonas Dino Radoncic fue el único jugador de la primera plantilla que no se vistió de corto. El alero cedido por el Real Madrid está siguiendo un plan específico de puesta a punto y todavía no tiene el ritmo de buena parte de sus compañeros. Con más ausencias llegó el Shenzhen, que se presentó a la contienda sin sus jugadores americanos.

Vlatko Cancar saltó enchufado a la pista. Aunque fue Barrera quien inauguró el duelo con un triple pronto tomó el testigo el talentoso exterior esloveno, que permitió a los burgaleses tomar la delantera en el luminoso de salida con una exhibición que hizo las delicias del millar y medio de personas que se citaron en las gradas.

10 puntos en un abrir y de ojos anotó el exterior azulón para abrir brecha (13-7). Pero el Leopards dejaba señales en la pista de equipo bien trabajado, aunque a todas luces inferior físicamente. Aunque tenía las de perder en el cuerpo a cuerpo, hacía mucho daño en el juego abierto gracias al acierto de sus hombres exteriores.

De hecho, el Shenzhen chino dio de inmediato la vuelta a la tortilla (15-17) apoyado en la buena mano desde la pintura del gigante Hao Mu y al acierto desde el perímetro de Quan.

Pronto llegaron las primeras rotaciones en las filas locales. Y con ellas los chinos se metieron de lleno en la pomada. Deon Thompson, que apenas acumula un puñado de sesiones de entrenamiento, se cargó muy pronto de personales (3 en menos de 5 minutos en pista).

Jaramaz y López asumieron el peso de las operaciones para martillear el aro de los chinos en acciones a pista abierta tras robo de balón. Si bien el Leopards no perdía nunca la cara al choque merced a su tino exterior.

Epi se mostraba satisfecho con la producción ofensiva de los suyos, pero no así con el rendimiento de su retaguardia. Y pidió más intensidad a sus pupilos en el segundo acto. El trabajo defensivo dio sus frutos y se frenó notablemente el ritmo anotador.

Cuando los burgaleses aumentaron su agresividad en campo propio la eficacia ofensiva del Shenzhen bajó muchos enteros. Burgos no bajó el pistón en los peores momentos de los chinos, superados con relativa claridad en la pintura. Y la renta siguió creciendo (47-31).

Los burgaleses habían secado por completo a su oponente. Y comenzaron a lucirse circulando el balón a velocidad de vértigo. En esta tesitura fueron capaces de encarrilar el duelo cobrando una ventaja más que notable en el luminoso al llegar al descanso (60-42).

Jaramaz se encargó de que el ritmo del San Pablo no bajara tras el receso. Y la pareja Thompson - Kravtsov comenzó a hacer diabluras en la pintura (72-51).

Con el Shenzhen completamente maniatado en ataque el San Pablo se concedió más licencias ofensivas y un juego más preciosista. Ya con el duelo roto todos se quisieron sumar a la fiesta buscando el lucimiento personal (83-55).

Ni siquiera en este escenario, con el rival rendido a la evidente superioridad castellana, el San Pablo se dejó llevar por la relajación. El Miraflores se había convertido en una muralla completamente inexpugnable para un Leopards que bajó los brazos. Y sin la tensión de los primeros minutos todo era más fácil para los burgaleses, que no pararon de hacer leña del árbol caído. Jugando a placer la renta no dejó nunca de crecer (100-59).

Sobraba el último cuarto. El San Pablo convertía en oro cada acción ofensiva. 40 puntos en 10 minutos de juego no se ven todos los días. Pero quería más.

Huskic hundía el balón con facilidad en el aro chino en lo que se antojaba como una paliza que no venía a cuento. Canastas de todos los colores ante un sparring que se había venido abajo cerraron un amistoso sin historia.

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