El Correo de Burgos

Fútbol / Segunda B

Buenas maneras, escaso botín

El cuadro blanquinegro se sobrepuso al tempranero tanto del Adarve y mereció más que su rival en la reanudación

Undabarrena se lanza al suelo para cortar la internada de un contrincante-Israel L. Murillo

Undabarrena se lanza al suelo para cortar la internada de un contrincante-Israel L. Murillo

Publicado por
DANIEL ORTEGA CEBRECOS
Burgos

Creado:

Actualizado:

BURGOS CF 1 – 1 UNIÓN ADARVE

Se quedó sin la ansiada victoria, pero comenzó a congraciarse con su afición. El Burgos CF se dejó hasta la última gota de sudor en el campo para intentar doblegar al Adarve. Hizo méritos más que suficientes para conseguirlo. Por ambición, juego y ocasiones debió hacerse con los tres puntos. Pero se tuvo que conformar con uno en un choque que se puso muy pronto de cara para los madrileños, lo que obligó a los blanquinegros a remar contracorriente.

Pese a todo fue despedido entre aplausos. Su propuesta agradó a la parroquia, que confía en una inmediata mejora de las prestaciones de los suyos en la definición para tener cosas más importantes que festejar.

Tal y como se preveía Mateo apostó nuevamente por el bloque que ya debutara en el Toralín, con tan solo una novedad en el once inicial, la presencia en el equipo de salida de Jaso en el lateral izquierdo en detrimento de Kevin.

Todo se fue al traste demasiado pronto. El cuadro de Mateo saltó al terreno de juego con la intención de dominar la contienda desde la posesión del esférico, pero que recibió muy pronto un puñetazo en la boca del estómago.

El cuadro madrileño golpeó al Burgos en su primera aproximación al área local. Fue una acción que arrancó en campo propio iniciada por el lateral Garci, que sirvió un balón en profundidad sobre Portilla. El extremo ganó línea de fondo con Jaso fuera de sitio y sirvió un balón al corazón del área. En el primer palo controló Álvaro, que fue arrollado por detrás por un Beobide que se lanzó al suelo para intentar abortar la situación de peligro.

Berodia fue el encargado de transformar la pena máxima con un disparo ajustado a la cepa del poste. Un torpedo en la línea de flotación de los de José Manuel Mateo.

Y el castigo pudo ser mayor, pues acto seguido, con los blanquinegros lamiéndose las heridas, el Adarve volvió a sacar los colores a la defensa anfitriona. En esta ocasión la acción nació en un saque de banda en largo de Garci que fue peinada por Portilla en el primer palo. El esférico llegó al segundo, donde Bravo no acertó -afortunadamente- a precisar su remate.

Solo entonces reaccionó el Burgos CF dando un paso adelante y tirando de galones para serenar el juego en la zona ancha. En el minuto 13 Álex Machuca abrió un balón a la izquierda sobre la incorporación de Beobide, quien en el vértice del área chica disparó de primeras con la izquierda. El balón, muy centrado, golpeó en el cuerpo del meta Parra.

Al menos la decoración del choque había cambiado. De inmediato Undabarrena, en acción personal por el centro, buscó la igualada con un derechazo desde más de 20 metros que se perdió junto a la base del poste.

Poco después, rozando el ecuador del primer acto, el respetable solicitó penalti sobre una entrada de Garci que cortó el slalom emprendido por Madrazo.

Sin solución de continuidad el colegiado anuló a los madrileños -por previo fuera de juego- un tanto que había helado los ánimos de la afición hasta que se dio cuenta que el asistente había levantado la bandera. El tanto no subió al marcador, pero dejaba de nuevo patente el potencial de los madrileños en sus rápidas transiciones al contragolpe con la defensa local adelantada.

Antes de la media hora de juego Jaso firmó una buena cabalgada, dejando atrás a un par de zagueros visitantes. Y su envió al área fue rematado de puntera, irrumpiendo con velocidad en el primer palo, por Héctor Figueroa. Pero el balón no encontró portería.

Para ese momento el Unión Adarve se había ya visto obligado a realizar dos sustituciones por otras tantas lesiones.

El Burgos había tomado las riendas del envite, pero carecía de precisión en el último tercio. Aldalur y Goti hacían daño al Adarve por el costado derecho. Aunque los madrileños se encontraban muy cómodos cediendo metros y dejando la iniciativa al Burgos. Su consigna era clara. Esperar el fallo y robar balones para lanzarse como un misil sobre la meta de Saizar con balones en profundidad por los dos costados.

Y mientras, la ribera del río Arlanzón se iba poblando de improvisados (o no tanto) aficionados que seguían el partido desde el exterior del estadio aprovechando el derribo de la vieja Lateral.

Con el primer tiempo agonizando Álex Machuca intentó sorprender a Parra con un disparo lejano que puso en aprietos al meta madrileño, que no acertó a blocar en primera instancia el lanzamiento.

Y ya en el descuento Julio Rico cabeceó un lanzamiento de esquina botado por Machuca. El balón llevaba marchamo de gol, pero Parra realizó una estirada de mucho mérito para sacar el balón de la misma escuadra y enviarlo a saque de esquina.

Había merecido mucho más el Burgos ante un rival con las ideas muy claras. Los blanquinegros incrementaron la presión en el arranque del segundo acto. Saltaron al césped con mucha decisión, merodeando de forma constante el área de los madrileños, pero sin la precisión deseable.

El cuadro de El Plantío probaba fortuna, en vista del poblado entramado defensivo, por buscar lanzamientos desde fuera del área.

Pero los visitantes estaban como pez en el agua. Y en cada zarpazo generaban zozobra en la zaga castellana. Como ocurrió en el 51 en un preciso centro de Bravo por la derecha al segundo palo, donde apareció libre de marca Álvaro. El ariete tenía todo a su favor, pero su cabezazo se perdió por encima del larguero. Menos mal.

La acción dio alas a los madrileños, que se sacudieron la presión de un plumazo y volcaron por momentos el juego en terreno blanquinegro.

José Manuel Mateo no lo veía nada claro y movió ficha. Pero no en ataque, sino para tapar la vía de agua en la retaguardia dando entrada a Kevin en el puesto de Jaso. La prioridad era en esos momentos hacerse fuerte atrás para crecer desde la seguridad.

Tras unos minutos de indecisión volvió a la carga el Burgos. Álex Machuca controló un balón junto a la línea de fondo y lo puso atrás en la frontal del área, donde lo golpeó seco Undabarrena junto a la base del poste. Allí se encontró la respuesta de Parra para despejar a saque de esquina.

A 20 minutos para el final Mateo intentó quemar todas las naves con la incorporación de Elliot en el puesto de Beobide. El canario se situó como extremo zurdo, mientras que Goti se colocó junto a Machuca como media punta.

Las pausas técnicas para la hidratación de los jugadores no contribuían tampoco a que el Burgos cogiera la velocidad de crucero necesaria para plantarse en el área visitante.

Al menos hasta que en el 76 Elliot revolucionara la contienda con una soberbia jugada personal. Recibió un balón en la frontal y enfiló con habilidad hacia la línea de fondo, donde se sacó un pase perfecto al corazón del área. Héctor Figueroa ganó la partida a los zagueros y llegó en posición franca al remate. Conectó un cabezazo cruzado que hizo inútil la estirada de Parra y devolvió la igualdad al luminoso.

El Adarve intentó dar la réplica con un potente lanzamiento desde 20 metros de Portilla que puso en aprietos a Saizar, que repelió el peligro de puños.

Con el partido agonizando Mateo puso toda la carne en el asador refrescando la punta de su ataque con la entrada al campo de Gabri Salazar. Nada más salir tuvo el atacante una gran ocasión, pero no acertó a empalmar un centro de Madrazo desde la derecha.

Elliot estuvo a punto de rematar la faena en el 89 tras un potente servicio de Madrazo desde la derecha que llegó al segundo palo. Allí lo golpeó con potencia el canario. Su chut salió lamiendo la base del poste de la meta madrileña.

tracking