BALONCESTO
Este San Pablo ya conecta
El cuadro azul asombra en su primer gran test del verano / Firmó una primera parte primorosa y aprovechó su acierto / Radoncic brilla en el debut

Javi Vega anota ante el jugador del Unicaja Lessort, ayer, en Guadalajara.-ACB PHOTO / E. COBOS
SAN PABLO 93
UNICAJA DE MÁLAGA 86San Pablo Burgos: Jaramaz (10), López (10), Cancar (10), Thompson (17), Kravtsov (5) -quinteto inicial- Fitipaldo (3), Barrera (8), Radoncic (8), Vega (8), Frazier (6) y Huskic (8), Valge (-).Unicaja de Málaga: Fernández (8), Shermadini (10), Waczynski (13), Roberts (5), Suárez (2) -quinteto inicial- Okuo (5), Díaz (3), Salin (2), Díez (5), Milosavljevic (10), Lessort (17), Wiltjer (10).
Árbitros: Peruga, Ríos y González.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 28-23; 59-42 (descanso); 79-68 y 93-86 (final).Solo se trataba del primer test serio de la pretemporada, pero este San Pablo Burgos demostró por qué genera tanta ilusión y expectación entre los aficionados. Cierto es que ayer el resultado era lo de menos, pero los 17 puntos de ventaja disfrutados ante todo un Unicaja y los 59 tantos firmados en la primera parte resumen el nivel mostrado por el equipo del Coliseum.
La apuesta firme por una filosofía de juego tan valiente como divertida es una de las mayores virtudes del CB Miraflores. Otro punto a favor es su capacidad para dar forma al proyecto con jugadores que se ajustan a esa idea como anillo al dedo.
El conjunto azul aún está en pañales, pero promete emociones fuertes. Ayer, ofreció muestras de su verdadero potencial y destapó algunos de sus incontables puntos fuertes. Una prueba más, pero con matices muy interesantes. Como interesante fue el estreno de un Dino Radoncic que solo necesitó nueve minutos para brillar.
Desde el inicio, el San Pablo plasmó sobre la cancha su propuesta. En estático buscó a Kravtsov para que el ucraniano jugara cerca del aro o doblara el balón a los exteriores. Pero en cuanto puede, el equipo azul corre como alma que lleva el diablo. Para eso cuenta con jugadores como Álex López, Vlatko Cancar o Ognjen Jaramaz.
El serbio apunta a ser una de las grandes sensaciones de la temporada. Presionó a Roberts en defensa y fue un torbellino en ataque. Ya fuera dividiendo la zona, cortando hacia canasta o dirigiendo las embestidas ofensivas en transición. El balcánico es imparable a campo abierto, una pieza fundamental en la filosofía del proyecto.
Sus 7 puntos en los primeros compases, unidos al acierto en el tiro libre, cimentaron las primeras ventajas de los burgaleses (14-8). El conjunto de Epi se mostró muy cómodo en la pista porque supo qué hacer en cada momento.
La circulación de balón fue, por momentos, perfecta. Siempre con sentido, buscando la posición de tiro más ventajosa. Cada movimiento servía para desequilibrar la defensa rival y encontrar el espacio. Bien cerca del aro, bien abiertos en las esquinas. El acierto exterior hizo el resto en una primera parte primorosa.
Y eso que el Unicaja supo aprovechar una pequeña desconexión azulona mediado el primer cuarto (20-21). El tiempo muerto tuvo un efecto inmediato y la chispa de Barrera cimentó el nuevo despegue burgalés con 5 puntos consecutivos (28-23).
Esas acciones fueron el principio del festival castellano. Los tres triples sin fallo del inicio del segundo cuarto impulsaron a un San Pablo que fue a más. Todos sumaron, todos tenían claro su rol y el colectivo funcionó a pleno rendimiento. Solo los graves problemas en el rebote defensivo impidieron la sentencia ante un Unicaja desbordado en defensa por un equipo que ocupaba cada espacio en el momento justo.
Ritmo, ritmo y más ritmo. Sin tregua. Arriba y abajo. Movimiento. Corren los jugadores y corre el balón. Cortes en todos los lados. Baloncesto a toda velocidad. Las canastas se sucedían y, asentada la ventaja por encima de los 10 puntos (49-35), el acierto exterior culminó la primera gran obra de este nuevo San Pablo. Al descanso los azules alcanzaron la friolera de los 59 puntos y obligaban a reaccionar a su poderoso rival.Como era de esperar, el Unicaja apretó las clavijas en defensa tras el descanso. En realidad, resultaba imposible mantener un nivel tan alto durante 40 minutos. Empezaba un nuevo partido en el que los de Epi debían mostrar su madurez.
El 61-47 mantenía el guion de un partido que, en realidad, había cambiado porque el San Pablo tardó cinco minutos en anotar su primera canasta de campo. El Unicaja pronto bajó la barrera de los 10 puntos (61-53) y Waczynski metió a los suyos en el marcador con un triple a 3:30 del final del tercer cuarto (67-60).
Afortunadamente, los del Coliseum tuvieron capacidad de respuesta y castigaron los fallos del rival con un 5-0 sanador. Ese 74-62 era oxígeno para un equipo que había perdido la fluidez. Algo, por otra parte, entendible.
Superado el primer arreón malagueño, los triples de Thompson y su conexión con Huskic se encargaron de asentar una jugosa diferencia para los burgaleses de cara a un último cuarto exigente.
Lo tenía en la mano, pero debía acertar con el estoque. Cada vez más atascado, las gotas de calidad de Cancar y Radoncic fueron suficientes para mantener la distancia. Javi Vega se sumó a estas apariciones providenciales para fijar el 89-78 a cinco minutos del final.
Cierto es que el San Pablo no supo resolver la cuestión en ataque en los últimos compases, pero mantuvo el tipo en defensa y se dejó guiar por la intensidad de Radoncic para zanjar una victoria de prestigio que, además, alimenta la ilusión.