El Correo de Burgos

RUGBY / División de Honor

Héroes sin recompensa

El Sanitas Alcobendas supera en la última jugada del partido a un UBU Colina Clinic preparado para el desafío /Los gualdinegros dominaron en la segunda parte a uno de los favoritos / El proyecto local promete grandes tardes de rugby

Snyman abre la puerta en la defensa del Alcobendas a pesar del placaje del medio melé visitante, Facundo Munilla, ayer.-SANTI OTERO

Snyman abre la puerta en la defensa del Alcobendas a pesar del placaje del medio melé visitante, Facundo Munilla, ayer.-SANTI OTERO

Burgos

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UNIVERSIDAD DE BURGOS COLINA CLINIC  23

SANITAS ALCOBENDAS  25

Universidad de Burgos Colina Clinic: Van den Berg, Fuente, Pisapia, Wagenaar, Ascroft-Leigh, Snyman, Aristemuño, Moli, Herreros, Calle, Camarero, Bianco, Salas, Álvaro González y Kleynhans. También jugaron: Guido, Pedro González, Caballero, Carvajales, Domínguez, Masuyama, África, Rocamán.

Sanitas Alcobendas: Villegas, Marrón, Viana, Cabrera, Coghlan, Ramiro, Newton, Nava, Munilla, Linklater, Lolohea, Semple, García, Cabale, Martínez. También jugaron: Futeu, Brasca, Williams, Londoño y Sánchez.Árbitro: David Joaquín Castro.Tarjetas amarillas: Al local Calle en el minuto 77 por juego sucio.

Tanteo: 0-3, min. 2: golpe de castigo de Linklater; 0-10, min. 7: ensayo de Nava que transforma Linklater; 3-10, min. 33: golpe de castigo de Calle; 3-13, min. 37: golpe de castigo de Linklater; 6-13, min. 42: golpe de castigo de Calle; 13-13, min. 53: ensayo de Fuente que transforma Calle; 16-13, min. 65: golpe de castigo de Calle; 23-13, min. 74: ensayo de Salas que transforma Calle; 23-20, min. 76: ensayo de Munilla que transforma Linklater; 23-25, min. 80: ensayo de García.BURGOS

Al Universidad de Burgos Colina Clinic le duele el alma, pero tiene motivos para la esperanza. Lo ocurrido ayer en su estreno en la elite no fue fruto de la casualidad ni la consecuencia del lógico arreón del novato que recibe al favorito. Este proyecto tiene mucho rugby y lo demostró en un debut que solo es el aperitivo de las grandes tardes de gloria que quedan por disfrutar.

La presencia en División de Honor ya supone un reto mayúsculo y la empresa se complica más si enfrente está el Alcobendas. Los burgaleses mostraron un gran nivel para poner contra las cuerdas a la principal alternativa al reinado pucelano. Tanto, que necesitó dos ensayos en los últimos cinco minutos y el favor de una agresión no señalada para llevarse la victoria en el añadido.

Asumida la decepción, no hay margen para el lamento. El partido despejó cualquier duda sobre la capacidad de un proyecto que no supo jugar sus bazas al final. El ensayo de Salas en el 75 era la sentencia, pero el arrebato desesperado de los madrileños le dejó sin premio.

Y eso que el inicio invitaba a pensar en una victoria tan cómoda como lógica de los visitantes. El UBU Colina Clinic necesitaba un pequeño margen para asentarse y su poderoso rival hizo bien en no concederle esa medida de gracia.

A los grandes les conviene atajar cualquier atisbo de rebelión de las ‘clases bajas’. Por eso, el Alcobendas no dudó en poner tierra de por medio en la primera indisciplina castellana. Linklater buscó los palos desde el centro del campo cuando no se había alcanzado el minuto dos de juego, toda una declaración de intenciones y un aviso para los locales.

Aún desnortado, el cuadro de San Amaro sufrió en el arranque. Los fallos en el placaje permitieron al adversario ganar muchos metros y el dominio en la touche facilitó su labor en campo contrario. Así, en el minuto 7 Nava culminó una buena acción ofensiva del favorito tras varias fases para ampliar la renta en el marcador.

Ese 0-10 a las primeras de cambio no auguraba nada bueno para los de casa. Sin embargo, poco a poco el Universidad de Burgos Colina Clinic comenzó a carburar. Los gualdinegros ya salían airosos de los contactos y los placajes por fin sellaban los avances visitantes.

A pesar de algún golpe sufrido en la primera mitad, los de San Amaro demostraron estar a la altura de su poderoso rival en la melé. Finalizada la fase de tanteo, los gualdinegros comenzaron a asomar la cabeza y nunca renunciaron a sus opciones .

Jugadores como Snyman, Aristemuño, Wagenaar o Ascroft-Leigh entienden que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta. Poco importa la solidez del entramado defensivo del adversario. Y quien mejor aplica esta filosofía es Talalelei Moli. El samoano dejó su tarjeta de presentación con un gran partido y demostró por qué debe ser una de las referencias este curso.

Decidido ya a buscar las cosquillas del Alcobendas, Calle inauguró con una patada el marcador del Aparejadores y el adversario aprovechó un error de manos del apertura para mantener la distancia (3-13) al descanso. Con todo, las dos acciones perdonadas por Kleynhans en la transición invitaban al optimismo.

El Universidad de Burgos Colina Clinic se lanzó al vacío en la segunda parte. Sin miedo, sin pudor y con toda la energía del mundo. Salas, quien cuajó un partidazo, marcó el camino a seguir en la presión (6-13) y el esfuerzo defensivo del colectivo fue sobresaliente.

Los castellanos se hincharon a placar y a robar balones para plantarse en campo contrario. Limada la desventaja, el pick and go a un metro de la línea de marca permitió al burgalés Fuente firmar el primer ensayo de la historia del club en División de Honor. El 13-13 en el minuto 55 era oro puro y convenció a San Amaro de que el triunfo era posible.

Llegó el momento de que el banquillo pasara su particular examen. Las rotaciones mantuvieron el nivel en un UBU Colina Clinic superior en la melé y cómodo con la situación. El Alcobendas se limitó a esperar su momento y a punto estuvo de salirle muy caro. Un nuevo golpe de Calle puso a los locales por delante (16-13) y una anticipación de Santi Salas traducida en el segundo ensayo del día debía significar la victoria (23-13).

Pero los de casa no supieron gestionar su renta y cada detalle jugó en contra desde que el Alcobendas puso el oval en juego. Los gualdinegros recularon y pronto encajaron el 23-20 en un lance interminable en el que el árbitro ignoró una agresión flagrante. Para colmo, Calle vio la amarilla y los burgaleses se la jugaron en la última acción con 14 hombres y con Salas lesionado.

El Alcobendas mantuvo la serenidad en el momento más delicado y en una interminable jugada García vio el pasillo para marcar el 23-25. El señor Castro pitó el final y San Amaro, lejos de lamentarse, dedicó una gran ovación a su equipo. La primera de muchas.

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