BALONCESTO / ACB
El San Pablo Burgos reacciona tarde
El conjunto azul firma una decepcionante primera parte en el estreno de la temporada / El Obradoiro bombardeó el aro burgalés para evitar la remontada / Los locales sentenciaron el choque con 14 triples el día en el que Thompson se quedó sin anotar

Kravtsov no puede evitar la canasta de Simons, ayer.-ACB PHOTO / X. CORTIZO
OBRADOIRO 91
SAN PABLO BURGOS 81
Obradoiro: Simons (11), Llovet (18), Obst (3), Hlinason (6), Pozas (2) -quinteto inicial- Sàbat (3), Stephens (3), Brodziansky (8), De Zeeuw (13), Spires (-), Navarro (4), Vasileiadis (20).
San Pablo Burgos: Fitipaldo (11), López (9), Radoncic (9), Thompson (-), Kravstov (12) -quinteto inicial- Barrera (-), Vega (2), Frazier (8), Huskic (5), Cancar (13), Jaramaz (12).
Árbitros: Martín Bertrán, Calatrava y Sánchez Sixto.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 22-17; 45-32 (descanso); 69-56 y 91-81 (final).De la misma manera que Epi juega su papel al rebajar el listón de las expectativas depositadas en este San Pablo Burgos, también es justo reconocer que el nivel mostrado por el equipo azul en la primera parte de la jornada inaugural recordó a aquel equipo bisoño que se presentó en la ACB hace un año. Este proyecto no va a ganar la liga, pero tampoco puede permitirse la menor relajación.
Había ganas de ver en acción a un conjunto burgalés que estuvo muy lejos de la versión esperada. Tibio, inconsistente, desconcentrado... el bloque del Coliseum jugó durante 20 minutos al ritmo que marcó un Obradoiro mucho más intenso. Encarrilado el choque, el rival abrasó el aro burgalés desde el triple para zanjar cualquier atisbo de reacción. Hasta 14 aciertos sumaron los del Fontes do Sar el día en el que Deon Thompson se fue sin anotar.
Los gallegos impusieron su estilo por despliegue y hambre. Así lo demuestran los 12 rebotes ofensivos capturados solo en la primera parte. En algunos lances los santiagueses lograron hasta cuatro rechaces ante un San Pablo impotente.
El lenguaje corporal resume en muchas ocasiones lo que ocurre en la cancha y en la noche de ayer los azules estuvieron fuera de juego en algunas fases. Y eso que los de Epi comenzaron bien con el 0-5 inicial. Un espejismo en un partido que debe servir de toque de atención.
El bloque de Moncho Fernández respondió con un parcial de 10-2, una muestra de lo que se venía encima (10-7). El Obra colapsó la zona y ahogó la circulación de un San Pablo que, poco a poco, se enredó en la tela de araña gallega.
Solo Kravtsov ofrecía soluciones a un equipo que caminaba sobre el alambre a pesar de que el marcador todavía le sonreía con el 14-14. Las sensaciones invitaban al pesimismo porque los pupilos de Moncho Fernández jugaban con una facilidad pasmosa cerca del aro.
Cada corte, cada puerta atrás, cada uno contra uno era sinónimo de canasta. Y si no, el rival disfrutaba de una segunda opción. O de una tercera. El San Pablo sobrevivió gracias a pequeños chispazos, pero su inconsistencia era evidente. El tiro libre (4/9) tampoco fue un aliado para un equipo que echó mucho en falta a Thompson en las dos zonas. El americano, irreconocible, reflejó el mal trago vivido anoche.
Un pequeño arreón adornado con la única transición de la primera parte marcó el inicio del fin. Era el 18-17 y, a partir de entonces, la acumulación de pérdidas acabó por sacar del partido al conjunto de Epi.
El 22-17 del final del cuarto dio paso al 32-23 al inicio de la segunda entrega. Se veía venir. Y lo peor estaba por llegar porque el San Pablo fue incapaz de encadenar una serie de acciones positivas. O una pérdida echaba por tierra una buena defensa, o se dejaba birlar el rebote o firmaba un ataque sin fluidez alguna.
El Obradoiro sabía que era el momento de acertar con el estoque y superó la barrera de los 10 puntos con una nueva bandeja tras la enésima puerta atrás. Demasiado fácil. Y, para colmo, los blancos encontraron el favor del triple para asentar su cómoda renta al descanso (45-32).
La parte positiva es que el conjunto azul solo podía mejorar en la segunda parte. De hecho, firmó un 0-8 en el inicio del tercer cuarto que parecía meterle en partido. Fue un alivio que se quedó en eso porque así lo quiso Simons. El jugador gallego clavó tres triples consecutivos y puso en su sitio a un San Pablo que perdió el partido mucho antes de esta fase (57-42).
El equipo de Epi se resistió a su suerte, aunque poco podía hacer ante la inspiración ofensiva de su rival. Cada vez que el San Pablo se acercaba en el marcador (64-54) respondían los de Fernández desde el perímetro (69-56).
Aún había margen para la remontada gracias al buen comienzo firmado en el último cuarto. Frazier y Jaramaz se las ingeniaron para situar a los del Coliseum a 7 puntos (69-62) y la situación aún pudo ser más favorable. Sin embargo, el Obradoiro volvió a aplicar la misma medicina en un intercambio desigual.
Cuatro triples consecutivos de los gallegos con Vasileiadis en plan estelar acabaron con la resistencia burgalesa. Los visitantes merecían mejor suerte por su segunda parte, pero el marcador reflejaba un 84-70 que pesaba como una losa.
Los azules mantuvieron el pie en el acelerador para, al menos, salvar los muebles del average. Una vez más, el intento se quedó a medias y el equipo volvió a casa con el primer sopapo de la temporada marcado en la cara. Y el miércoles, el Baskonia.