BALONCESTO / ACB
Vuelve la leyenda del Matagigantes
El San Pablo Burgos vuelve a tumbar a un grande en un partido redondo / Thompson, Fitipaldo y Cancar lideraron la tercera victoria del curso

Javi Vega salta por el rebote ofensivo.-SANTI OTERO
SAN PABLO 88
UNICAJA 77
San Pablo Burgos: Jaramaz (6), López (-), Cancar (14), Thompson (21), Kravtsov (5) -quinteto inicial- Fitipaldo (18), Barrera (5), Vega (3), Frazier (7), Huskic (9), Radoncic (-).
Unicaja: Milosavljevic (2), Waczynski (-), Roberts (9), Lessort (5), Wiltjer (11) -quinteto inicial- Fernández (13), Salin (14), Díez (8), Shermadini (5), Suárez (12).Árbitros: Conde, Aliaga y Rial.
Parciales: 22-16; 38-37 (descanso); 62-53 y 88-79 (final).BURGOS
Lo volvió a hacer. Ya pudo con el Baskonia y ayer tumbó al Unicaja en un partido soberbio. Cada victoria cuenta en el camino que conduce a la salvación, pero algunas tienen un valor especial. El San Pablo ya acumula tres en su casillero y demostró que puede y debe ofrecer más noches de gloria.
El cuadro local está preparado para jugarse las habichuelas contra sus rivales directos en una clasificación muy apretada. El conjunto local volvió a competir a un gran nivel ante uno de los conjuntos más potentes del baloncesto español y llega a la fase decisiva de esta primera vuelta en un momento óptimo.
Ayer, lo bordó por momentos. El bloque de Epi desplegó un baloncesto de muchos quilates durante los primeros 13 minutos de juego, se adaptó a los malos momentos y gestionó con acierto las fases más calientes. Y eso que el Unicaja comenzó el choque como una apisonadora en ataque. Roberts y Wiltjer quisieron marcar la diferencia en un inicio trepidante en el que los azules se mantuvieron en pie.
No era fácil soportar el intercambio propuesto por el rival, pero tras el 7-12 se vio la mejor versión castellana. Thompson recordó al de las mejores ocasiones del pasado curso y marcó la línea a seguir por un San Pablo que tomó la iniciativa. Los locales subieron al máximo el listón físico en defensa y corrieron como alma que lleva el diablo para encadenar canastas. Solo algunos fallos incomprensibles a un centímetro del aro empañaron un momento afortunadamente cada vez más habitual.
El Coliseum se vino abajo con su equipo. El San Pablo llegaba a situaciones cómodas con facilidad y eso disparó sus porcentajes de acierto ante un rival que perdió el feeling. El parcial crecía y crecía, sin importarle el parón del final del primer cuarto. Los azules debían estirar todo lo posible la tendencia positiva y tocaron techo con una bandeja de un enorme Fitipaldo a 7:45 del descanso.
Con el 29-17 murió un parcial de 22-5 y comenzaba otra fase del partido. Resultaba imposible mantener cada segundo ese ritmo y ese nivel de acierto, circunstancia que un errático Unicaja se encargó de confirmar. Los verdes tampoco estaban para tirar cohetes, pero antes o después darían con la tecla. El San Pablo ya no pudo correr y volvió a demostrar que el ataque estático le cuesta.
Cinco minutos después, Thompson rompió la dinámica. Para entonces, el Unicaja ya había firmado un arreón de 0-11 que ajustaba el marcador (29-28). Perdida la ventaja, se trataba de recuperar el sitio en la pista. Poco a poco, el conjunto de Epi se adaptó a la situación y salvó los muebles al descanso con el 38-37.
Le sentó muy bien el intermedio a un San Pablo con energías renovadas en el tercer cuarto. Cancar inició un nuevo despegue en el que, ahora sí, los locales movieron el balón con fluidez y paciencia para encontrar la mejor situación. Otro momento clave que no podían desperdiciar ante un rival sorprendido con el 53-43 mediado este periodo.
El Unicaja quiso mantener la calma, pero lo cierto es que solo se mantuvo en pie gracias su control del rebote y el favor arbitral. No por reiterativo deja de ser cierto. En 9 minutos, los locales llevaban 7 faltas. El Unicaja, 1. Cosas de la ACB que casi nadie entiende. El partido volvía a complicarse, pero dos triples de Fitipaldo cayeron como agua de mayo para sostener una ventaja más que interesante con el 62-53 gracias a otra canasta del base uruguayo.
El San Pablo estaba en la situación soñada, pero aún debía remar con fuerza para llegar a la orilla. Y no era fácil ante un rival de la calidad del cuadro andaluz. Mientras Kravtsov seguía dejándose puntos clave en la línea de tiros libres, sendos triples de Barrera y Fitipaldo estiraban de nuevo la goma con el 70-61. No era suficiente aún para provocar la rendición malagueña y socavar el ánimo arbitral, siempre al quite. La cuarta de Thompson era muy jugosa y se la inventaron para, de paso, invalidar una canasta fácil del californiano. Cada detalle contaba, pero el ‘21’ apareció de nuevo para firmar el 72-64 a 4:12 del final.
Cada vez estaba más cerca y un 2+1 de Cancar debía suponer el impulso definitivo. Sin embargo, todavía era pronto para cantar victoria porque los árbitros tenían más trucos bajo la manga y señalaron una antideportiva que solo ellos saben por qué la señalaron. Les salió mal la jugada porque Lessort falló desde la personal y Thompson robó el balón para machacar las esperanzas andaluzas.
Ese mate era el 77-68 a 2:08 y solo quedaba un paso. Solo uno. Lo dio Cancar sobre la bocina de la posesión. De poco sirvió la reacción desesperada del Unicaja porque la victoria, adornada desde el tiro libre, ya era del San Pablo. Más de 25 años después de la eclosión del Real Burgos en Primera, renace de nuevo la leyenda del ‘Matagigantes’.