BALONCESTO / ACB
Vuelve la mejor versión
El San Pablo reacciona tras las últimas derrotas y se sobrepone a un extraño inicio para sumar un triunfo fundamental / Huskic roza el triple-doble

Huskic gana la partida a Iverson, ayer, en el Coliseum.-SANTI OTERO
SAN PABLO 79
TENERIFE 68
San Pablo Burgos: Vega (4), Frazier (13), Cancar (2), Jaramaz (7), Kravtsov (2) -quinteto inicial- Fitipaldo (11), Barrera (2), Alonso (-), Thompson (14), Huskic (14), López (7), Radoncic (3).
Iberostar Tenerife: San Miguel (-), Iverson (5), McFadden (20), Abromaitis (10), Beirán (12) -quinteto inicial- Staiger (3), Niang (1), Brussino (-), Bassas (9), Saiz (5), Gillet (3).Árbitros: Pérez Pérez, Bultó, Sánchez Mohedas.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 20-23; 36-41 (descanso); 54-56 y 79-68 (final).BURGOS
Este San Pablo tiene muchas cosas que ofrecer. Sin embargo, a veces no sabe cómo sacar todo lo que lleva dentro y se ofusca.Pero cuando vuela libre es una delicia. El conjunto burgalés logró una victoria clave ante el Tenerife para espantar las dudas y recuperó por momentos su mejor versión. Incluso, se sobrepuso a una inesperada puesta en escena que salió rana. Una vez que los pesos pesados saltaron a la cancha, la maquinaria carburó hasta sellar el éxito. También hubo tiempo para el debut de Alberto Alonso.
Epi tendría sus motivos técnicos y tácticos para dar la vuelta como un calcetín a su quinteto inicial pero la apuesta, arriesgada, fracasó. Quizá fuera un exceso dejar en el banquillo al mismo tiempo a hombres como Fitipaldo, Huskic y Thompson.
El San Pablo volcó en esta fase todo su juego ofensivo en un Kravtsov que comienza a agotar la paciencia del Coliseum. El ucraniano es una rara avis en el esquema azul, un complemento ideal que no acaba de cuajar.
De hecho, Epi varió después su habitual política de rotaciones y se la jugó con la primera unidad. No en vano, Thompson y Huskic jugaron más de 30 minutos saliendo desde el banquillo. El californiano es insustituible y el serbio, hoy por hoy, está al nivel de los grandes nombres de la liga. Sus 14 puntos, 8 rebotes y la friolera de 9 asistencias reflejan una incidencia en el juego que va más allá del amago de triple-doble.
La grada se congeló por un momento ante la avalancha que se venía encima. La falta de contundencia de Kravtsov facilitaba las labores defensivas de un Tenerife que jugó a placer durante los primeros cinco minutos (4-13). Todo fue muy extraño en la primera parte, como lo demuestra la apuesta de un conjunto aurinegro que se la jugó al triple.
Habría que bucear en las estadísticas para ver a un equipo lanzar 24 triples en la primera parte por solo 6 intentos de dos puntos. Por algo el Tenerife es el mejor equipo de la liga desde el arco. Sus 10 aciertos en 20 minutos dibujaban una progresión estratosférica, pero el San Pablo Burgos supo adaptarse a las circunstancias para mantenerse en pie.
Hubo que esperar al 10-20 para que el conjunto azul recompusiera sus filas. Ya con las principales referencias en pista, los locales aceleraron. En ataque y también en defensa. Porque la actividad en retaguardia fue digna de aplauso.
El rival ya no lanzaba tan cómodo y los porcentajes bajaron en un momento muy interesante para los intereses de los locales. Frazier, sacrificado después de manera inteligente en su mejor partido, levantó a un equipo que ya estaba en partido con un parcial de 10-0.
No era fácil rehacerse de una situación y unas circunstancias tan particulares, pero el Miraflores ya estaba en disposición de competir. A pesar del atasco del inicio del segundo periodo, los azules se las ingeniaban para sofocar una y otra vez los intentos de escapada de los visitantes. Fitipaldo, inspirado desde el triple, fue el protagonista del nuevo arreón con un 8-0 que puso a los de casa por delante en el marcador.
Ese 32-31 tenía un componente psicológico importante para un equipo al que le niegan el pan y la sal. Tenerife acumuló una falta en 19 minutos, algo inaudito. Con todo, los burgaleses se agarraron a la pista y encajaron con la moral alta el concierto anotador del rival (36-41).
Poco a poco, el partido debía conducir a un mayor equilibrio en el juego y ahí el San Pablo echó el resto. Aunque los números no lo demostraran hasta ese momento, el esfuerzo defensivo fue impecable. Pero el Tenerife encontraba una y otra vez la fórmula para anotar al límite de la posesión.
Sea como fuere, el encuentro subía de temperatura y la ventaja aurinegra ya no era tan sólida. Frazier y Jaramaz cocinaron el empate a 49 y el adversario tuvo que buscar fuentes de alimentación por dentro. Sebas Saiz, maestro del bloqueo directo, ofreció esa alternativa y respondieron los de casa con un triple de Radoncic (54-54).
Puede que el rival aún se mantuviera por delante, pero el San Pablo se sentía cada vez más cómodo y seguro. El último asalto deparó una hermosa batalla y solo uno podía quedar en pie. Huskic destapó la calidad y la inteligencia que le hacen tan especial, secundado por Thompson para alborozo de un Coliseum que lamentaba las constantes ocasiones desperdiciadas desde la personal. Sea como fuere, los burgaleses ya habían tomado la iniciativa con el 57-56, otro motivo para creer reforzado con un triple del propio Huskic y dos tiros libres de Fitipaldo a cuatro minutos del final (69-63).
Lo tenía en la mano. El San Pablo Burgos atisbaba la orilla con el 73-65 gracias a un nuevo acierto de Fitipaldo y un tiro libre de Thompson. El Tenerife volvió a recurrir al triple en busca de la supervivencia, pero ahora el aro favoreció a un equipo local que asía el triunfo con las dos manos. Una canasta del californiano y dos libres de López sellaban el éxito a 48 segundos del final. La cuarta estaba en el bote. Y cuánta falta hacía.