FUTBOL Segunda División B
Balón de oxígeno
El Burgos CF logra la victoria ante el Celta B en Barreiro y despide el año con una sonrisa

Undabarrena, que ayer actuó de central, pugna con un jugador del Celta B.-@RCCELTA
CELTA DE VIGO B 0 – 1 BURGOS CF
Árbitro: Gol Aladro (comité asturiano). Mostró tarjeta amarilla a los locales Alende, Serrano, Farrando ySalvador, así como a los visitantes Borda, Saizar, Javi Cantero, Adrián Cruz, Undabarrena, Aldalur, Beobide, Cervero y Kevin.
Gol: 0-1, min. 1: Goti.
Celta de Vigo B: Villar, Manu, Alende, Ros, Serrano, Fontan (Pampín, min. 46), Solis, Molina, Dennis (Apeh, min, 66), Iban Salvador (min. 66) y Vega.
Burgos CF: Mikel Saizar, Aldalur, Javi Cantero, Undabarrena, Aritz Borda, Kevin, Jagoba Beobide, Goti (Yaw, min. 94), Adrián Cruz (Antxon Jaso, min. 86), Cervero y Machuca (Rojano, min. 81).La expedición del Burgos CF estalló de alegría cuando el colegiado pitó el final del choque. La victoria era vital por tantos motivos que, una vez asegurados los puntos, la plantilla y el cuerpo técnico lo celebraron como si hubieran ganado un título. Llegaron los brotes verdes y un rayo de luz se ve al final del túnel en el que sigue metido el cuadro castellano.
Un gol de Goti nada más comenzar el choque fue suficiente para tumbar al Celta de Vigo B, un filial plagado de hombres de calidad que estuvieron maniatados por el férreo sistema defensivo burgalesista. Estévez apostó por la defensa de 5 y el equipo dejó la portería a cero.
El de ayer debe ser el primer paso para conseguir la salvación y finiquitar una campaña que se complicó desde el inicio. Queda mucho camino por recorrer para alcanzar el objetivo, aunque esta victoria debe tener un efecto reconstituyente y analgésico sobre los males del equipo, muchos de ellos psicológicos.
El anhelado triunfo llegó cuando el agua llegaba a la altura de los ojos a los blanquinegros. Los tres puntos suponen un respiro, un balón de oxígeno, aunque queda un arduo trabajo por delante. Esta inyección de moral, unida a los previsibles retoques que sufrirá la plantilla en el mercado de invierno, deben permitir que el el cuadro de la ribera del Arlanzón salga de la zona pantanosa y llegue a los 45 puntos, cifra imprescindible para evitar complicaciones clasificatorias.
El Burgos CF acaba 2018 con una sonrisa, lo que no es poco después de un año deportivo aciago en el que la importante inversión económica no se ha visto reflejada sobre el terreno de juego. El entorno blanquinegro confía en que 2019 traiga mayores alegrías para una afición que lleva conviviendo demasiado tiempo con el fracaso.
El encuentro no pudo tener un mejor comienzo para los intereses blanquinegros y es que cuando aún no se había cumplido el primer minuto de juego la defensa viguesa se tragó un balón largo de Saizar y Goti batió sutilmente a Villar en su salida. El choque se ponía de cara para los de Estévez.
El Celta B dio un paso adelante y se hizo con el control del balón. El cuadro castellano estaba cómodo sobre el terreno de juego, aunque el filial comenzó a atacar con cierto peligro. Fue en el 11 cuando llegó la primera oportunidad gallega, aunque el disparo de Vega no encontró portería.
La mejor ocasión de la primera parte para el cuadro celeste fue en el 20 en una jugada de estrategia. Dennis remató de cabeza con todo a favor, aunque una meritoria parada de Saizar evitó el empate. El guión no variaba y era el Celta B el que manejaba el esférico, aunque según fue avanzando el cronómetro las prestaciones blanquinegras mejoraron.
Así las cosas, en el tramo final del primer periodo el conjunto de El Plantío pudo ampliar su ventaja. Primero lo intentó Cruz en el 38, aunque su fuerte disparo lo detuvo Villar en dos tiempos. La mas clara tuvo a Machuca como protagonista. Aldalur entró por banda derecha y asistió al madrileño, quien con todo a favor anduvo escaso de puntería.
El guión no cambió tras el paso por los vestuarios. El Celta de Vigo adelantó sus líneas y realizó un cambio en el descanso para buscar mayor mordiente ofensiva, pero no lo consiguió. Daba la impresión de que el Burgos CF tenía perfectamente controlado el choque.
Una de las buenas noticias para los intereses burgalesistas es que sobre el terreno de juego sucedían pocas cosas. El conjunto gallego quería, pero no encontraba la fórmula para superar el entramado defensivo de los castellanos. El Burgos CF nadaba y guardaba la ropa. Esperaba su oportunidad, aunque no era capaz de montar contras con verdadero peligro, mientras que tampoco tenía opciones de hacer daño en la estrategia.
Los minutos iban pasando y el único problema es que el cuadro de Estévez estaba excesivamente cargado de amarillas y es que cuando había transcurrido una hora de juego, 6 de sus integrantes estaban ya amonestados - Adrián Cruz, Undabarrena, Aldalur, Beobide, Cervero y Kevin-.
Los minutos seguían pasando y la situación para el Burgos CF mejoraba. No era capaz de asustar en terreno ofensivo, pero cada vez tenía menos agobios en su propia área. Los blanquinegros no tenían el balón, pero se mostraban sólidos en tareas defensivas. Sin embargo, en el 71 llegó un susto.
Fue una jugada aislada, un disparo desde la frontal. La retaguardia burgalesa dejó demasiados metros a Molina, que conectó un notable disparo, pero otra vez Mikel Saizar metió una manopla que mandó el balón a saque de esquina.
No había ocasiones, pero el Burgos CF cedía cada vez más metros, por lo que la presión sobre los dominios de Mikel Saizar aumentaba. No había sustos, pero el balón estaba siempre en el campo blanquinegro y el desasosiego para los visitantes era cada vez mayor. El cuadro castellano apretaba los dientes, tiraba de veteranía y trataba de poner pausa en cada una de sus acciones. Las tarjetas incomodaban la labor burgalesa y es que en este tramo final 9 de sus futbolistas estaban amonestados.
Con el choque en la prolongación, el Burgos CF estuvo cerca de cerrar el partido. Fue Yaw el que tuvo la ocasión de batir a Villar, pero el guardameta le ganó la partida. El balón le llegó a Rojano, que tampoco estuvo acertado y la ocasión de fue al limbo.
La escuadra de Estévez tiraba de oficio, contemporizaba todo lo que estaba en su mano y dejaba pasar los minutos. No pasaba apuros, aunque el nerviosismo era patente. El equipo castellano había nadado mucho a lo largo del choque y no quería ahogarse en la orilla. El Celta B se desesperaba y eso beneficiaba los intereses burgalesistas. El Burgos supo sufrir para llegar al final del choque con el marcador a favor y acabar 2018 con una sonrisa.