FUTBOL Segunda División B
La falta de pegada sigue siendo el mayor lastre
El gol es desde el inicio de la campaña el mayor problema al que debe hacer frente el Burgos CF

El Burgos CF lleva toda la temporada reñido con el gol.-SANTI OTERO
El Burgos CF lleva una pesada carga en su mochila, la falta de gol.Es un aspecto que le ha lastrado desde el inicio de la campaña y que el paso de las jornadas o el mercado de invierno no ha solucionado. La llegada de Fernando Estévez provocó que el equipo pisará con más asiduidad el área y por añadidura que dispusiera de más ocasiones para batir la portería contraria, pero los números confirman que la tendencia sigue siendo la misma.
Junto a la Gimnástica de Torrelavega, el Burgos CF es el equipo que menos marca en Segunda B. 13 goles en 25 jornadas es una cifra paupérrima, más para un equipo que ha manejado más de un millón de euros para confeccionar su plantilla.
Así las cosas, la solidez se convierte en un aspecto imprescindible si el equipo quiere ser competitivo. Gracias a su fiabilidad defensiva fue creciendo y asomando la cabeza en la zona de salvación.Sin embargo, el equipo no ha sido capaz de marcar en los 3 últimos encuentros, a lo que hay que añadir que ha encajado 4 goles, lo que ha provocado que regrese al descenso y que el miedo haya regresado al entorno blanquinegro.
La situación es complicada, aunque tampoco sus rivales directos están en una buena dinámica, lo que hace que las circunstancias varíen poco de una jornada a otra pese a que el cuadro burgalés no sea capaz de ganar. El equipo está con los mismos puntos que el Adarve, que ocupa la posición de play out, y a 3 del Salmantino, que en estos momentos es el primer salvado.
Estévez pide cautela y confía en que el trabajo diario acabe dando sus frutos. Habla de responsabilidad y de levantar la cabeza en estos momentos de adversidad. Insiste en que la solución solo la tienen ellos, aunque también reconoce que la falta de acierto les ha perjudicado en varias jornadas. Sin contundencia en el área rival, en cuanto el colectivo pierde efectividad en la contención, llegan los disgustos.